Marivent, el palacio donde veranea la Familia Real Española

Situado en una de las zonas más bellas de Mallorca, alberga dos pabellones para las Infantas y el caserón 'Son Vent', donde alojarán el Príncipe y doña Letizia

por Hola.com

Siendo tan sólo Príncipe de España, en una de sus habituales visitas a Mallorca para participar en una competición de vela, don Juan Carlos bromeó con los periodistas presentes preguntándoles si sabían cómo le llamaban en Palma. Viendo que ninguno de ellos respondía acertadamente a la cuestión él mismo aclaró: “pues el avaro... Como siempre que vengo es para regatear...”

Probablemente, el Rey no pudo imaginar, en aquel momento, que su destino (en cuanto a vacaciones se refiere) pronto quedaría unido para siempre a esa maravillosa isla del Mediterráneo. Tampoco que, con el paso del tiempo, difícilmente podrían desligarse las imágenes de Mallorca, en agosto, a la de las de las vacaciones de la Familia Real española.

El primer verano
A bordo de un SEAT 1.400, llegaban por primera vez, hace treinta años, los Reyes de España, don Juan Carlos y doña Sofía, al palacio de Marivent. Hasta 1973, los soberanos no tuvieron un destino fijo donde pasar el verano. Aprovechaban sus vacaciones estivales para visitar a los Condes de Barcelona en Estoril, a los Franco en Galicia, o a Constantino y Ana María en Grecia (antes del exilio).

En el año 1972 y a sabiendas de la debilidad que los Reyes sentían por la isla, la diputación de Palma de Mallorca (propietaria del edificio) les ofrece la posibilidad de veranear en el palacio de Marivent construido, en 1923, por el arquitecto Guillem Fortesa.
Construido sobre una zona rocosa, el palacio era en realidad un museo de arte levantado por expreso deseo de Juan de Saridakis y su esposa, madame Mounier, escultora de prestigio internacional, en el mismo centro de la Bahía. En los terrenos rocosos de Son Vent dominando, desde el elevado promontorio costero, la gran Cala Majó, el acantilado y la ciudad de Palma.

Recuerdos de Tatoi
Las obras de restauración y acondicionamiento de esta residencia fueron supervisadas en todo momento por la reina doña Sofía. Desde entonces, se han hecho pequeñas mejoras, pero sigue destacando en el conjunto, la sencillez y el respeto que la Familia ha mostrado por la arquitectura interior del palacio.

A la Reina, de alguna manera, Marivent le traía recuerdos de su infancia en el palacio de Tatoi, también una sencilla edificación de piedra. “Lo que más echo de menos durante el año es el mar. Soy hija del Egeo, una mediterránea”, reconocía la Soberana en uno de los pocos libros que se han escrito sobre su vida. “ No nos gusta estar solos. Para estar en forma hay que rodearse de jóvenes, de personas dinámicas. Una casa debe respirar vida. ¡Sobre todo en verano!... añadía, entonces.

Treinta Años después
La imagen de la Familia Real disfrutando de sus vacaciones de verano ha quedado indisociablemente unida a la del palacio de Marivent, a la de la isla de Mallorca. Una tradición que las Instituciones de esta Comunidad quiere mantener a toda costa... Prueba de ello es que, previendo que las infantas y el Príncipe formarían sus propias familias y Marivent se quedaría inevitablemente pequeño, el Gobierno de las Baleares firma, a mitad de la década de los 90, un convenio con el Ministerio de Defensa para hacerse con la cesión, por casi 100 años, de unos terrenos anexos al palacio.

Sont Vent, rehabilitado para uso del Príncipe Felipe –los Reyes de Bélgica lo estrenaron hace tres veranos, después de que éste fuera rehabilitado por completo-; la casa dels Posaders una pequeña edificación de 70 m2 (una antigua casa de posadero) restaurada para recibir invitados y otro edificio de dos plantas –unos 150 m2-, antigua residencia de oficiales, para el uso que la Familia quiera hacer de ella.

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