Daniel Craig llega a Madrid con la adaptación americana de la saga Millennium: 'No me importó nada que hubiera una versión anterior'

El actor encarna a Mikael Blomkvist en la película 'Los hombres que no amaban a las mujeres'

por hola.com

Daniel Craig ha comenzado el año viajando. Metido de lleno en la promoción de Los hombres que no amaban a las mujeres, la adaptación americana de la exitosa novela del sueco Stieg Larsson, el actor se ha colado en la piel de un personaje enigmático, fuerte y valiente, una personalidad muy parecida a la de su otro alter ego, James Bond. En su visita a Madrid, ha logrado encandilar con sus seductores y misteriosos ojos azules, esos que han enamorado a su mujer Rachel Weisz (le acompañó a su cita de París, pero intentaron pasar desapercibidos y no posaron juntos en el estreno, ¿lo harán en España?). Del brazo de su compañera de reparto Rooney Mara, de Givenchy, que encarna a la carismática Lisbeth Salander, Craig se ha presentado ante las cámaras que esta noche le esperarán también en la alfombra roja del cine Callao de la capital.

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A pesar de su atuendo informal y cómodo, vaqueros y jersey azul, y una incipiente barba, el artista no perdió ni un ápice de atractivo. Sólo tuvo además palabras de halago para el director, en declaraciones a la agencia EFE. "Fincher es un cruce entre (Stanley) Kubrick y (Alfred) Hitchcock al que se añade un sentido visual y musical que viene de un lugar muy personal" dijo el británico. Explicó además cuáles fueron los motivos que le llevaron a aceptar el proyecto. "No sé por qué acepté hacer esta película, sólo pensé que había una relación muy interesante entre un hombre y una chica, muy distinta a las que ya estaban vistas, en cualquier caso, no me importó nada que hubiera una versión anterior". Tampoco se siente intimidado por la dimensión de la historia: "Lo veo como un reto, y la oportunidad de hacer una película con Fincher lo podía todo, además, poder dar a conocer esta historia a más gente me parecía excitante".

El 007 confesó que lloró al ver la actuación de su compañera, tras comprobar "la habilidad con la que aceptó este reto, su interpretación tan sutil, con tanto movimiento... realmente 'es' ella", consideró. La interesada Rooney Mara comentó lo que le atrajo de su complicado personaje: "De Lisbeth me gusta que no compromete sus creencias, es inquebrantable y vive con su propio código moral". La transformación física para convertirse en ella, corte de pelo radical y piercings incluidos, no le supuso un trauma. "Eso sorprende mucho, pero fue más difícil el componente emocional" matiza.

Craig se embarca así en otra saga que espera reventar las taquillas cinematográficas como ya lo hacen las aventuras del agente británico (ya rueda su tercera película como Bond, Skyfall, junto a Javier Bardem). Esta primera parte de Millennium ha sido dirigida por David Fincher, que tanto éxito obtuvo el año pasado con su visión sobre el nacimiento de Facebook en La red social, y en ella participa además Christopher Plummer, en el papel de Henrik Vanger, el millonario que contrata al personaje de Daniel para que investigue la desaparición de su sobrina.

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Acostumbrado a las entrevistas y a ser el centro de atención de la prensa, Craig se ha pasado ahora al otro lado e interpreta a un periodista de investigación Mikael Blomkvist que, por varias casualidades, acaba trabajando con Salander, una joven peculiar con grandes habilidades como hacker, en la búsqueda de la desaparecida. Ambos comienzan a trazar una cadena de homicidios desde el pasado hasta el presente, forjando un frágil hilo de confianza, aun siendo arrastrados hacia una de las corrientes más salvajes del crimen contemporáneo. La versión sueca de la trilogía (2009) estuvo protagonizada por Michael Nyqvist y Noomi Rapace y el material que no se incluyó en las cintas (tres) se recopiló en una serie para la televisión. De momento se ha confirmado que la versión estadounidense tendrá una segunda parte, La chica que soñaba con un bidón de gasolina y una cerilla, con los mismos protagonistas, claro, pero ¿habrá una tercera?