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Mogrovejo, valle de Liébana y Picos de Europa© Witold Skrypczak / Alamy Stock Photo

7 pueblos medievales de Cantabria que todavía son un secreto bien guardado

Ni una ni dos, seguro que han sido muchas las veces que has viajado a esta región y no has reparado en estos lugares fuera de las rutas habituales donde los ecos del Medievo todavía resuenan.


Actualizado 3 de abril de 2025 - 8:30 CEST

Cantabria esconde pequeños pueblos donde el reloj parece haberse parado en sus calles de piedra. Nada que ver con el bullicio de sus lugares más turísticos, aquí la huella medieval la cuentan castillos, iglesias románicas, puentes y una arquitectura tradicional de otra época, que todavía siguen en pie. Regresa al Medievo.

Valles Pasiegos junto a Vega de Pas, Cantabria© Xavier Fores-Joana Roncero/Alamy Stock Photo

VEGA DE PAS 

Los valles siempre verdes de los ríos Pas, Pisueña y Miera componen un paisaje singular no tan conocido en Cantabria, con pastos que se pierden tras las lomas de las montañas y pueblos tranquillos con un estilo de vida tradicional. Vega de Pas es el mejor ejemplo y conserva vestigios de su pasado medieval, como castillos, iglesias, casas de labranza y molinos y los cascos históricos de Villacarriedo, Selaya y Puente Viesgo.

Pueblo de Cahecho, Cantabria© Peter Alexander / Alamy Stock Photo

CAHECHOS 

No es un enclave medieval intacto, pero este pueblo de la comarca de la Liébana sí conserva huellas de su pasado, empezando por la iglesia de San Esteban, las casas de arquitectura tradicional y sus casas con calles estrechas y empinadas.

Iglesia de San Martín de Elines, Cantabria© Maria Galan / Alamy Stock Photo

ELINES

La comarca de Valderredible tiene un fuerte carácter medieval del que dan testimonio sus castillos, su arquitectura popular y sus iglesias. San Martín de Elines es un ejemplo perfecto, un precioso templo del siglo XI famoso por su portada decorada con esculturas medievales.

Arcos de Cartes, Cantabria© Alamy Stock Photo

CARTES

Es en Navidad cuando este pequeño pueblo medieval acapara toda la atención por su decoración y, sobre todo, su inmenso árbol que, con 65 metros de altura, es el más alto de Europa. El resto del año es un lugar tranquilo de la comarca de Besaya, a 10 minutos de Torrelavega y a media hora de Santander, con un centro histórico que aún conserva el antiguo trazado medieval. En su calle principal, llamada del Camino Real, encontrarás preciosas casonas de estilo montañés con escudos, como el Torreón de Cartes o la de los Quijana-Rasa, que ahora ocupa el ayuntamiento. De origen medieval es también el puente sobre el río Besaya, los restos de su castillo y la iglesia de Santa María.

Castillo de Argüeso, Cantabria© Jose Miguel Sanchez / Alamy Stock Photo

ARGÜESO

La primera imagen de este pueblo cántabro es su fortaleza medieval, pues se eleva sobre un cerro del valle de Val de San Vicente. Se construyó entre los siglos XIII y XV y llama la atención en una tierra no especialmente pródiga en este tipo de fortalezas defensivas. Restaurado de forma cuidadosa, hoy recibe a los visitantes que quieren conocer su historia, asistir a alguna de las exposiciones que organiza, concursos, talleres y hasta mercados medievales (castillodeargueso.com). De herencia medieval es también la iglesia de San Esteban y si casco antiguo de calles estrechas y empedradas, con plazas pequeñas y casas de arquitectura tradicional.

Calle de Mogrovejo, Picos de Europa, Cantabria© Jose Antonio Aldeguer / Alamy Stock Photo

MOGROVEJO

A la familia de los Manrique pertenecía la torre medieval con almenas que es el símbolo de este conjunto histórico. Apenas una pequeña aldea con Peña Sagra, en los Picos de Europa, como telón de fondo, en la que también encontrarás un museo de la Escuela Rural y, un conjunto de casonas de los siglos XVII y XVIII, algunas reconvertidas en alojamientos de turismo rural.

Iglesia prerrománica de Santa María, Cillorigo de Liébana, Cantabria© Alamy Stock Photo

CILLORIGO DE LIÉBANA

El río Deva baña el municipio de Cillorigo de Liébana, que, además de un paraíso para el turismo verde, posee uno de los testimonios de arte prerrománico más importantes de España. Se trata del templo de Santa María de Lebeña, que se levantó en el siglo X y que anima detenerse cuando se circula entre los paredones calizos del desfiladero de la Hermida para contemplar su belleza mozárabe.

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