París, tan cerca y tan lejos. Cerca, porque está a solo dos horas de Madrid, y lejos, porque en ella podemos disfrutar de experiencias prohibitivas para la mayoría de los mortales. La ciudad del lujo más refinado tiene una oferta de altura increíblemente abundante. Un refinamiento asumido entre el público que lo disfruta y que, al ser natural, huye de la ostentación. Consiste en vivir todos los placeres del mundo. Hacemos un repaso de esas formas de vida sofisticadas en sí mismas. Un lujo con pedigrí, que se viene ejerciendo desde hace mucho tiempo y ha alcanzado cotas de perfección inauditas y, a la vez, aparentemente sencillas. Desde los hoteles en barrios representativos a restaurantes, es el mejor París para ser vivido al menos una vez en la vida.
DORMIR
Situado en el barrio de Saint-Germain-des-Prés, el hotel Lutetia, de Mandarin Oriental (hotellutetia.com) es un referente de elegancia parisina. Con una estética art déco renovada, ofrece suites en las que cada detalle está cuidadosamente diseñado, desde la elección de sábanas de lino o algodón hasta una ambientación floral personalizada, un menú increíble de almohadas y servicio de mayordomo, cómo no.
Su suite Presidencial es un apartamento en sí mismo, con mobiliario de autor cuidadosamente escogido, así como óleos y esculturas de mármol de los siglos XVIII y XIX que crean una atmósfera sibarita indescriptible, desde donde poder apreciar la Torre Eiffel a través de sus cinco balcones. Y, para rematar, te pueden organizar visitas a diferentes edificios y casas de arquitectos reconocidos con explicación incluida, una experiencia que para cualquier amante de la arquitectura o de la belleza personalizada no tiene precio y un reflejo de la rica herencia cultural de la rive gauche.
Conocido internacionalmente por su lujo, clásico entre los clásicos, el Hotel Bristol Paris (lartisien.com), con 100 años de historia, deslumbra por sus salones decorados con tapices antiguos, sus esculturas de mármol, las pinturas de época o los jardines interiores. Nada más poner un pie en su lobby, puedes sentir que el servicio es el leitmotiv de esta institución del hospedaje. El único fin de todos los empleados es hacerte sentir cuidado al máximo. Y vaya si lo consiguen.
Desde su suite Imperial puedes alcanzar a ver las galerías de arte más cotizadas que se encuentran a su alrededor para poder visitarlas luego a tu antojo. Y si quieres satisfacer tus deseos culinarios puedes bajar a su restaurante con 3 estrellas Michelin y disfrutarlo “sin salir de casa”. Tienen incluso su propia producción de trigo en el sótano para elaborar el pan que se consume en el hotel.
Ubicado en el corazón del Marais, Le Grand Mazarin (legrandmazarin.com) tiene un ambiente boutique muy conseguido. Fusiona con acierto el clasicismo francés con un diseño contemporáneo que despliega una visión colorista neobarroca bien entendida ante los ojos del huésped. Su suite Mazarin resume todo lo que una buhardilla parisina puede ofrecer en el imaginario colectivo. Y en lo personal destila un encanto cautivador con su decoración de terciopelos y su terraza a los tejados del barrio. Esa atmósfera íntima y exclusiva, presume también de un servicio de conserjería que te organiza experiencias culturales como la cercana Fundación Azzedine Alaia o de compras por el vibrante barrio en el que habita.
Cercano a la place de la Madeleine, el Élyssia Hotel (hotelelyssia.fr), antiguo Plaza, redefine el lujo moderno. Su suite Signature, equipada con tecnología de última generación y vistas privilegiadas a los monumentos emblemáticos de la ciudad, se complementa con un servicio de conserjería que organiza cenas privadas y visitas personalizadas a distintos eventos, garantizando una estancia en la que el confort y la exclusividad se integran en cada detalle.
GASTRONOMÍA
La oferta culinaria de París es un auténtico viaje por la alta cocina, donde la tradición se reinventa mediante propuestas innovadoras y junto a nombres consolidados aparecen otros nuevos, dianas todos ellos de los sibaritas del buen comer. Elegir dónde disfrutar de una experiencia gourmet de altura tan solo depende de la preferencia por los distintos tipos de cocina o las ganas de experimentar algo que te impacte de verdad, pero la variedad y la calidad están aseguradas.
Las pop up o colaboraciones de cocineros afamados con restaurantes locales son eventos que hay que aprovechar. Se ajustan a menús degustación que muestran la destreza de los protagonistas estrella que son los chefs invitados. Acudir a sesiones como la que Kazuyuki Tanaka, dos estrellas Michelin, ofrece durante dos semanas en el hotel Lutetia recuerdan que el arte de vivir no puede estar de espaldas a la alta cocina. Los platos desfilan ante la mirada atónita del afortunado comensal y los paladares agradecen cada bocado hasta el infinito. Acompañarlo con un maridaje sin alcohol es lo más hoy en día y la sublimación de la comida saludable se hace realidad en tu propia boca. Acabar la velada y estar pensando en la siguiente es todo uno.
En el lujoso hotel Le Meurice, Le Dalí (dorchestercollection.com) destaca por sus menús degustación, donde la creatividad y el equilibrio en los sabores hacen de cada plato una verdadera obra de arte. Así que, si lo que quieres es una cena onírica donde la ambientación creada por el gran Philippe Starck e inspirada en el universo del pintor de Cadaqués te dirija hacia el placer gourmet más elaborado, sin duda, esta es una elección más que acertada. Por cierto, el repostero reputado internacionalmente, Cédric Grolet firma la dulzura del sueño final del menú.
En el hotel The Peninsula (peninsula.com), con vistas panorámicas inigualables, L’oiseau Blanc rinde homenaje a la tradición de la aviación y al romance parisino. Este restaurante con 2 estrellas Michelin fusiona la excelencia de la cocina francesa con un entorno contemporáneo, creando platos que destacan tanto por su presentación como por su sabor. Para que sientas que vuelas, nada más entrar te topas con una avioneta suspendida que te llevará directamente a un estado imaginario de satisfacción indescriptible. La mezcla de comida, vistas y ambiente es insuperable.
LouLou (loulou-paris.com), reconocido por su ambiente chic y contemporáneo, celebra lo mejor de la cocina mediterránea y francesa. Con platos que fusionan sabores y texturas en un entorno lleno de estilo se posiciona como uno de los referentes gastronómicos para quienes buscan disfrutar de una experiencia culinaria con clase. Poder admirar desde la mesa toda la plenitud de los Jardines de las Tullerías o la Torre Eiffel te permite sentir ese je ne sais quoi francés que concede la elegancia culinaria en escenarios únicos e irrepetibles. De película.
Compartiendo calle con la Ópera Garnier se encuentra Maison de la Truffe (maison-de-la-truffe.com), un paraíso para todo amante del apreciado tubérculo. Nada más entrar el aroma se convierte en una densa sensación que lo envuelve todo y sumerge a quien lo disfruta en una vivencia olfativa desde el principio. Y justo, tirando de ese hilo aromático, se llega a la mesa, donde un menú trufado enteramente con el diamante negro se enseñorea sobre el mantel para deleite de los comensales.
Después de la trufa no podía faltar el caviar. El restaurante Caviar Kaspi es un símbolo en sí mismo desde 1927, que consigue que el acto de comer sea puro glamur. Las celebridades más reconocidas han pasado por este local que cuelga el cartel de exclusividad en la puerta. Un entorno de sofisticación da la bienvenida a los afortunados que se adentran en su universo para vivir un ambiente de luminarias cálidas en las mesas, eclipsadas en muchos casos por el brillo de las estrellas que lo frecuentan. Sus blinis o las patatas, con caviar por supuesto, son un must en este templo delicatessen y acabar con el chocolate Kaspia endulza el paladar y el espíritu más exigente.
ARTE
En un escenario cultural de talla mundial, donde el arte se manifiesta en espacios que ofrecen experiencias únicas, si queremos circuitos menos habituales como lo son el Louvre o el D'Orsay podemos darnos un chapuzón en la alegría visual de otras opciones menos conocidas mundialmente pero igualmente valiosas para un visitante más minoritario. Aquí os presentamos algunas opciones, sin olvidar que los dos grandes, mencionados anteriormente, también gozan de visitas privadas.
Instalada en el histórico edificio de la Bolsa de Comercio y reformada por el gran genio del hormigón Tadao Ando, Bourse de Commerce–Pinault Collection alberga una colección de arte contemporáneo de gran envergadura. Visitarla de forma privada en horarios cerrados al público permite apreciar cada obra en un ambiente sereno que dialoga con la arquitectura clásica del lugar.
Diseñada por Frank Gehry, la Fondation Louis Vuitton (fondationlouisvuitton.fr) se erige en el Bois de Boulogne como un templo del arte moderno. Un universo de cristal que emerge del verde del que se alimenta. Sus exposiciones, tanto temporales como permanentes, estimulan la imaginación y ofrecen acceso VIP para disfrutar de una experiencia cultural inigualable en un entorno futurista inmerso en plena naturaleza.
La Galerie Dior (galeriedior.com) es un recorrido por la historia y la evolución de una de las casas de moda más icónicas del mundo. Exhibiendo piezas emblemáticas, bocetos originales y fotografías inéditas, este espacio es un homenaje a la identidad del lujo y la sofisticación que ha definido la moda francesa durante décadas. Seguro que algunas maravillas de su archivo te pueden servir de inspiración.
En Houser & Wirth (hauserwirth.com) el espacio se impone como tal, rivalizando con las obras expuestas pero haciéndolas suyas en un proceso de ósmosis absoluta. Puede convertirse en un espacio privado donde el visitante puede ser y sentirse protagonista fuera de las horas de apertura al público. Un pase privado lo hará posible incluyendo la explicación pormenorizada y experta de un guía que te acompañará en todo momento.
WELLNESS
Nos gusta especialmente Akasha. Ubicado en el Hôtel Lutetia. Podemos considerarlo uno de los grandes templos para la indulgencia del cuerpo y el espíritu en la capital francesa. La calidez de sus mármoles curiosamente ayuda a relajar las durezas de los músculos y las manos expertas de sus profesionales hacen del tratamiento un ritual que empieza al cruzar su umbral imaginario y te propone un ensimismamiento que no cesa.
VIVENCIAS
Para terminar, nos gustaría señalar otras experiencias que se dan únicamente en París por lo tanto podríamos considerarlas exclusivas de aquí y que bien valen una visita, como los espectáculos VIP en el Moulin Rouge y en Le Crazy Horse, donde se puede disfrutar de funciones con palcos reservados, servicio personalizado y acceso a áreas exclusivas que convierten la experiencia en un verdadero tributo al glamur parisino.
La Osmotec (osmotheque.fr), en Versalles, es una biblioteca de los olores donde tienen registrados todos los perfumes del mundo y donde puedes recibir una lección de perfumería con los ingredientes necesarios para conseguir una esencia que finalmente adaptas a tus preferencias, convirtiendo la vivencia en un olor fiel a tu realidad. Realmente exquisito.
Todos los perfumes del mundo están registrados en La Osmotec, una biblioteca de olores en Versalles
En Van Cleef & Arpels (vancleefarpels.com) te llevan de su mano por el amplio recorrido que se necesita para llegar a elaborar una joya. Un dechado de conocimiento y savoir faire que no tiene precio. Como sus tesoros. De la misma manera, en la Fundación Cartier (fondationcartier.com), la primera boutique de la firma que ha sido completamente restaurada, te enseñan su extenso archivo de piezas inéditas. Algunas de ellas están siendo traídas a la vida de nuevo por expertos orfebres y las Kardashians son algunas de las celebrities que están entregadas a esta arqueología de la moda. Un verdadero viaje en el tiempo a través del lujo más permanente.
En la Fundación de Azzedane Alaia (fondationazzedinealaia.org) recorren la relación entre Thierry Mugler y el creador de la marca. Entrar en el taller es vivir la realidad del maestro en un alarde de genialidad con una atmósfera que continúa impregnada de su esencia.
VISTAS
La capital francesa deleita con panorámicas que capturan su esencia histórica y moderna en perfecta armonía. Para acercarse a vista de pájaro al urbanismo y los edificios de esta gran capital de la arquitectura, desde su cara más medieval junto a Notre Dame hasta la elegancia Haussmaniana pasando por el despliegue Napoleónico junto al Arco del Triunfo, recomendamos lugares discretos, tan potentes como los más populares a la hora de descubrir una ciudad desde los cielos pero añadiendo la privacidad en la ecuación. Hoteles como Le Meurice y The Peninsula disponen de terrazas exclusivas donde se puede comer o disfrutar cócteles de autor con unas vistas espectaculares, en ambientes diseñados para ofrecer intimidad y confort. La opción más elegante y elevada, sin duda.
COMPRAS
El mundo del lujo parisino se refleja en experiencias de compra personalizadas y en el acceso a colecciones únicas. Casas de alta costura como Hermés, Dior o Chanel entre otras, ofrecen servicios de personal shopper, que permiten acceder a colecciones privadas y ediciones limitadas. Con asesoramiento experto, estas sesiones garantizan el descubrimiento de piezas exclusivas que no se encuentran en tiendas convencionales.
También boutiques selectas como Le Village Royale (villageroyal.com) organizan presentaciones privadas de sus nuevas colecciones, permitiendo a clientes exclusivos adquirir piezas únicas antes de su lanzamiento, en un entorno lleno de sofisticación y discreción. Y si lo que necesitas son unas gafas a medida, donde eliges materiales como carey o cuerno, formas o cristales, Atelier Baudin (ateliersbaudin.com) es el sitio donde personalizar tus fantasías visuales.