Como cada 27 de marzo celebramos el Día Mundial del Queso, una efeméride que busca poner en valor este alimento en la gastronomía. ¿Sabías que es Grecia el país que ocupa el número uno en el ranking de los mayores consumidores de queso del mundo por habitante? Y lo hace seguido de Francia. En España estamos lejos de sus niveles de consumo, pero no de excelentes quesos, con una amplia variedad repartidos por toda nuestra geografía: se producen más de 150 tipos diferentes, 26 de ellos con denominación de origen.
Si estás entre los denominados turófilos, es decir, quienes sienten pasión por el queso, no te pierdas estos que hemos seleccionado y que invitan a un viaje. Primero para degustarlos y, de paso, para conocer los pueblos donde se elaboran, muchos en entornos espectaculares.


O CEBREIRO Y SU QUESO GALLEGO DE LEYENDA
Pedrafita do Cebreiro es la entrada a Galicia por la A6, en Los Ancares, y a escasos 5 kilómetros está el bonito pueblo de O Cebreiro, el primer pueblo del Camino Francés en la provincia. Aquí se encuentra la iglesia más antigua de toda la Ruta Xacobea, la iglesia de Santa María A Real do Cebreiro y un hospital para peregrinos, San Giraldo de Aurilla. Esta pequeña aldea llena de encanto es famosa por sus pallozas, construcciones circulares de piedra con el techo de paja. Una de ellas es hoy el museo etnográfico y centro de interpretación. Pero lo que atrae a miles de peregrinos (y otros curiosos) es la leyenda del Santo Grial O Cebreiro. El cáliz se encuentra en el santuario de Santa María y es el que figura en el escudo de Galicia.
No puedes irte sin conocer esa historia y tampoco sin probar un queso que, de forma milagrosa, sigue haciéndose a más de 1.300 m de altitud: DOP Cebreiro. Solo lo elaboran en tres queserías con leche de vaca y un proceso muy particular: la cuajada se amasa y así queda una pasta granulada, luego se moldea en trapos y adquiere su peculiar forma parecida a un hongo. Con reserva previa (pregunta por Adrián) puedes visitar la quesería Castelo, en Piedrafita, junto al Ayuntamiento.


GUADALUPE Y EL QUESO DE LOS IBORES
En el sureste de la provincia de Cáceres, el Geoparque Mundial de la UNESCO Villuercas Ibores esconde grandes misterios de la Tierra. En este impresionante paisaje de sierras, valles, minas y cuevas, que puedes explorar con rutas guiadas, sabrás cómo se formaron las montañas más antiguas de la Península Ibérica, descifrarás las huellas de las eras del Mesozoico y el Cenozoico, o las curiosas formaciones del relieve apalachense que nos transporta a una película del oeste americano. Guadalupe, con su magnífico monasterio-fortaleza (Patrimonio de la Humanidad) al que acuden miles de peregrinos, se encuentra muy cerca.
En este escenario tan cinematográfico nace uno de los quesos más valorados de Extremadura, el Queso Ibores DOP, que utiliza leche cruda de cabras autóctonas. Son quesos de forma cilíndrica, pasta de color blanco, semidura y mantecosa, y corteza amarilla, al natural, rojo-anaranjado, si se unta con pimentón, o dorada, si se baña en aceite de oliva. Cuatro queserías lo elaboran de forma artesanal y puedes comprarlo en El Castúo, en Cañamero; Los Ibores, en Alía; y la Quesería de las Villuercas, en Aldeacentenera.


QUESO PAYOYO, CON SABOR A CÁDIZ
La Sierra de Grazalema, en Cádiz, es un paraíso natural. Bosques de alcornoques y pinsapos, valles y montañas dibujan el entorno de este parque natural declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO que esconde lugares dispuestos a dejarte sin habla: el Salto del Cabrero, un impresionante desfiladero, y el pinsapar, un bosque de abetos únicos en la región, son solo dos pistas que te harán soñar con este viaje.
En esta sierra la gastronomía también te sorprenderá con un producto cada vez más conocido y valorado: el Queso Payoyo. La fábrica se encuentra en Villaluenga del Rosario y los quesos se elaboran con leche de cabra payoya y oveja merina grazalemeña, dos razas autóctonas de la zona. Puedes visitar esta quesería o el proyecto Queso Payoyo Rural, en la Finca de las Hazuelas de Grazalema, uno de los pueblos blancos más bellos de Cádiz. Aquí podrás ver la ganadería, asistir al ordeño de las cabras y ovejas, ver cómo se elabora y madura el queso y disfrutar de una cata. Cuentan con alojamiento.


CABRALES: LA CUEVA DEL TESORO
Sotres fue nombrado Pueblo Ejemplar de Asturias 2024. Y no le faltan motivos. Es uno de los más remotos de Picos de Europa y eso le asegura tener las mejores vistas de esas míticas montañas. Sus gentes saben bien lo que es quedarse aislado cuando cae una buena nevada porque Sotres es, también, el más alto del Principado, situado a 1.050 metros de altitud.
Un viaje a la tierra del Cabrales nos lleva a conocer cómo se produce el ‘milagro’ de este queso azul inconfundible y tan especial. Se elabora con leche cruda de vaca o mezcla de dos o tres clases de leche: vaca, oveja y cabra. El concejo de Cabrales (integrado por 18 pueblos) forma parte de la Ruta Europea del Queso y cuenta con una veintena de queserías. Jessica y Javi son los queseros de Maín, en Sotres, y allí podrás entrar en la cueva de maduración, hasta donde llevan sus quesos a lomos de una mula o cargando en mochilas, y terminar con una cata de queso Cabrales DOP, cuajada, mermeladas, dulce de manzana y sidra asturiana.


MAJORERO: UN VIAJE A FUERTEVENTURA
El nombre de majorero, viene de Maxorata, palabra aborigen con la que se denominaba a la isla de Fuerteventura antes de la conquista. Ya en esa época se conocía la gran cantidad de cabras que poblaban las Islas Canarias, pero sobre todo las majoreras de Fuerteventura que se alimentan de plantas endémicas de la isla y con cuya leche entera se elabora este queso lleno de matices, aromas y sabores únicos.
Es de forma cilíndrica, de intenso olor, ligeramente picante, textura cremosa y de distinto peso (entre uno y seis kilos). Su corteza puede untarse en aceite, pimentón o gofio. Toda su historia se recoge en el Museo del Queso Majorero, en Antigua, en el centro de Fuerteventura, y cuenta con un molino de viento restaurado y un jardín de cactus. En la visita aprenderás todos los secretos de este queso en una interesante cata.