
En pleno Pirineo navarro, Zugarramurdi, una localidad de poco más de 200 habitantes, recibe a lo largo del año la visita de muchísimos turistas interesados en la brujería.

Durante la Edad Media, la cueva acogía aquelarres y actividades de brujería. La Inquisición apresó y quemó en la hoguera a numerosas mujeres de la zona acusadas de ser brujas.

La Cueva de los Aquelarres es su principal atracción, horadada por el arroyo Olabidea, también conocido como Infernuko eureka o “arroyo del infierno”.

El Museo de las Brujas, abierto desde 2007, permite conocer la tradición hechicera de la zona así como las prácticas rituales y el ejercicio de la magia oscura.
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