Con la llegada de la primavera, también es posible que comencemos a ver los primeros destellos de la lluvia. Es en esta temporada cuando, más que nunca, debemos equiparnos con outfits que nos mantengan frescos, pero cubiertos de posibles contratiempos climáticos. Es aquí donde el trench coat, abrigo de trincheras o gabardina, se convierte en el aliado ideal para conseguir un look femenino y sofisticado, pero siempre preparado para lo que haga falta.
Esta pieza, conocida por su versatilidad y atemporalidad, no es nueva, pues lleva en el mercado más de lo que podríamos imaginarnos. Su historia data de 1820, cuando comenzaron a fabricarse los primeros abrigos forrados con goma, pensados en aquellos hombres trabajadores que también tenían pasatiempos como la caza o la pesca, y que necesitaban una prenda que los acompañara a donde fuera. Años después, el trench coat fue utilizado por los generales de alto rango en la Primera Guerra Mundial, donde obtuvo su nombre en referencia a las trincheras. La historia del trench coat nos demuestra que esta pieza fue creada y pensada para ser todoterreno, por lo que incluirla en nuestros looks puede ser una excelente idea.
Una de las primeras marcas en especializarse en el diseño de estos abrigos fue Burberry, que no sólo le otorgó esa esencia ligera y cómoda, sino que le dio su color característico. Y es que el tono beige o marrón claro sigue siendo la apuesta clásica para integrar en un armario cápsula, ya que jamás pasará de moda. Este estilo puede elevar los outfits básicos o darle un giro a tus atuendos de oficina; sin embargo, existen colores y estampados para todo tipo de personas y gustos, y hoy en día ya puedes encontrar gabardinas en colores vibrantes como rojo, verde o, inclusio blue denim y cuero negro.
Ya sea que estés buscando mejorar tus atuendos de oficina o enfrentarte al cambiante clima que trae esta estación —en la que en un momento puede estar soleado y más tarde llover— no cabe duda que esta prenda es perfecta para llevar contigo a todas partes.