Milán se ha consolidado como la sede de una de las semanas de moda más esperadas del año: la Milan Fashion Week. La ciudad italiana no solo es considerada la cuna de algunas de las marcas de lujo más emblemáticas de la industria, sino que también se ha convertido en un punto de encuentro donde líderes de opinión, amantes de la moda, influencers y celebridades se reúnen para celebrar las presentaciones más exclusivas del año.
En esta ocasión, la cita fue para el desfile Otoño-Invierno 2025 de Gucci, que reunió a figuras destacadas en el front row, como Jessica Chastain y Daisy Edgar-Jones. También estuvieron presentes personalidades clave del mundo empresarial, como François-Henri Pinault, presidente de Kering (grupo al que pertenece Gucci) y esposo de Salma Hayek, sumando un toque de exclusividad a este evento de alto nivel.
Un desfile sin precedentes
Una majestuosa pasarela circular de color verde, rodeada por paredes y un techo en el mismo tono, creó una atmósfera única y cautivadora para esta impactante presentación. Las luces LED, que evocaban un estilo futurista digno de una película de ciencia ficción, iluminaban el espacio con una intensidad que acentuaba los rostros de la primera fila. En este escenario, las modelos caminaron al ritmo de la música, con pasos firmes, deslumbrando al público con una serie de looks que exclamaban "Gucci" sin necesidad de recurrir a los clásicos ya antes vistos. En lugar de eso, la pasarela ofreció una frescura renovada, un aire innovador que nos hizo anhelar que el otoño-invierno 2025 llegara cuanto antes.
El primer look, compuesto por un elegante abrigo de piel y gafas aviadoras de marco metálico, podría haber sido el favorito de muchos: una reinterpretación moderna de los clásicos de la casa, que evocaba la esencia de Gucci mientras traía algo nuevo al presente. El resto de las piezas fueron igualmente enigmáticas, misteriosas e imponentes: encajes bordados con lentejuelas brillantes, transparencias delicadas, prendas de lana y cachemira que abrazaban el cuerpo, pañuelos de seda que se movían al ritmo de cada paso, y una oda al color, donde dos tonalidades destacaron como protagonistas: el vibrante rosa bubble gum y el profundo morado, que vimos principalmente en las medias que adornaban las piernas de las modelos, aportando un toque de sofisticación y audacia.
Además, pudimos disfrutar de una serie de looks masculinos que reflejaron cómo la marca se adelanta al calendario de la moda, desafiando las convenciones al presentar colecciones que no se dividen por género, sino por temporalidad. Esta propuesta innovadora de Gucci rompe barreras, ofreciendo una visión fresca y progresiva del estilo contemporáneo.
Un tributo a Guccio Gucci, quien, con esta colección, logró transportarnos a su singular concepción del lujo. Sin duda, la presentación nos dejó sin palabras y con una gran expectación por lo que está por venir.