Han pasado 35 años desde el lanzamiento de la película Pretty Woman, protagonizada por Julia Roberts y Richard Gere en 1990. La cinta fue el trampolín a la fama de la actriz de 57 años, cuya belleza continúa impecable tras el paso de los años. La icónica comedia romántica se convirtió de inmediato en una de las preferidas en Hollywood, cuya historia relataba la vida de una prostituta que entabla una relación amorosa con un exitoso empresario.
Lo que inició como un acuerdo placentero y económico dio giro en un intenso amorío y a pesar de su trama controvertida la cinta se instaló en el inconsciente colectivo a la vez que se ganó el cariño del público. Del mismo modo, fue toda una declaración de moda ya que los atuendos usados por Roberts dejaron una huella imborrable en el cine.
El vestido de lunares que usó su personaje, Vivian, para asistir a un partido de polo fue replicado innumerables veces por muchas firmas y marcó a toda una generación durante la década de los 90.
Pero así como el transcurrir del tiempo le ha dado a la película un carácter clásico, la mirada que la actualidad le brinda es totalmente crítica al planteamiento con que la trama fue concebida en aquella época. Las voces de hoy en día señalan los riesgos de romantizar la prostitución y los estereotipos sobre el lugar de la mujer en la sociedad.
Por ello, Julia Roberts habló sobre lo difícil que sería llevar a cabo una película como esa en estos tiempos. "No creo que pudiese hacerse la película ahora", afirmó durante una entrevista que concedió a The Guardian en 2019.
Sin embargo, expresó que eso no es impedimento para mucha gente que quiera seguir disfrutando de la cinta hoy en día. "Hay muchas cosas que se podrían omitir, pero no creo que eso le impida a la gente disfrutarla".
Al poco tiempo, en otro encuentro con la prensa en 2022, se reafirmó en algunas circunstancias que se reflejan en Pretty Woman. "Hay muchas películas que, vistas en la actualidad, nos llevarían a hacernos preguntas, a cuestionar el clima de la época en que se hicieron. Incluso si viéramos hoy algunos programas de televisión de cuando yo era joven, nos asombraríamos de lo mucho que nos podían hacer reír algunas cosas. Pero precisamente por ese motivo seguimos contando historias diferentes. Los tiempos cambian”, reveló a Vanity Fair.
A pesar de la sensibilidad cultural instalada en la sociedad, Pretty Woman continúa siendo una alternativa visual que plantea una situación de época, que genera debate y nostalgia en partes iguales.