Salma Hayek es una mujer de tradiciones, y la época de fin de año es la que más significado tiene para ella, pues es cuando la familia y amigos se reúnen. Con las fechas navideñas muy cerca, la actriz mexicana ya está lista para celebrar a lo grande, y en su familia esta tradición se multiplica por dos, pues explicó que por lo general celebran dos Navidades al año y contó la razón detrás de sus fiestas.
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Salma está casada con François-Henri Pinault desde 2009, y junto a su hija Valentina tienen su hogar entre Francia, Londres y México; por lo que las tradiciones son muy diferentes entre cada uno de los lugares en donde celebran. “Tenemos que fingir uno de los días porque tenemos Navidad, al estilo mexicano, con mi familia”, dijo la actriz y productora a ET. Salma continuó: “y luego tenemos al estilo francés con su familia”.
Así, las familias de ambos lados celebran a su estilo y como están acostumbrados sin tener que dividir las festividades. Una solución que parece perfecta para Salma, quien está encantada con la idea de organizar una Navidad “falsa” y una más a finales de diciembre.
En parte, esa experiencia personal se puede ver reflejada en su nueva producción, El Sabor de la Navidad, en la que un grupo de amigos y familia se aferran a las tradiciones entre varios discursos actuales que se verán arreglados gracias al amor que se expande en esta época, y a la sazón de la comida mexicana que tanto los une.
Salma Hayek, el cariño del hogar
Así como la Navidad, Salma tiene un gran cariño por la celebración de Thanksgiving, y ha demostrado que hace lo imposible para que el corazón de sus seres queridos esté contento en una celebración como esta. Y es que, quien conoce a la actriz, sólo puede hablar maravillas de ella y lo bien que hace sentir a la gente que la rodea, como Linda Evangelista, mamá d August, también hijo de Pinault.
Años atrás, Evangelista no la pasaba muy bien en Thanksgiving, y Salma se montó en un avión con su hija Valentina para llevar la celebración a su hogar. “V ino aquí e hizo la cena. Me preguntó qué quería; era una lista de deseos muy ecléctica. Quería su pollo mexicano con patatas trufadas. Y pasó el día en la cocina preparándolo ella misma. Sin ayuda”, expresó.
“Preparó un festín, una comida hermosa, hermosa. Le había dicho que no iba a celebrar el Thanksgiving; No me sentía bien. Y ella dijo: ‘Oh, sí lo vas a celebrar. Voy para allá’. Y puf, aquí estaba”, dijo para demostrar el gran corazón de Salma.