Sonia de Noruega ha tenido que ser ingresada este sábado por la noche en el Hospital de Lillehammer debido a una fibrilación cardiaca (también conocida como fibrilación auricular) y permanece en observación. La Reina, de 87 años, ha sufrido este pequeño susto de salud mientras se encontraba en un viaje de esquí. Tal y como ha explicado la Casa Real a través de una nota oficial la situación no se considera grave.
La fibrilación auricular es la más frecuente de las arritmias cardiacas, causando irregularidad en el ritmo cardiaco o en la frecuencia a la que late el corazón en condiciones normales a veces sin motivo aparente y otras debido a enfermedades como la hipertensión o la angina de pecho. Esta patología se produce con mayor frecuencia en personas mayores de 60 años de edad y aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular y de insuficiencia cardíaca. Es una de las enfermedades cardiovasculares más prevalentes en el mundo y afecta prácticamente por igual a hombres y mujeres.
La última aparición pública de la reina Sonia fue el pasado nueve de enero cuando recibió en Palacio a Fakhara Salimi y Khanska Ali del centro Mira, una asociación para mujeres de minorías inmigrantes con la que la mujer del rey Harald lleva años colaborando. Al contrario que el jefe de Estado, que ha tenido que pasar por el quirófano en distintas ocasiones, la reina Sonia siempre ha gozado de una excelente salud y práctica con frecuencia el esquí y los paseos por la montaña, según ha especificado el experto en realeza Trond Norén Isaksen en el diario Aftenposten.
Momentos delicados para la Familia Real noruega
Sin duda, este problema de salud de la reina Sonia hace que la situación de la Familia Real noruega se vuelva aún más difícil. Cabe recordar que la monarquía nórdica está en el centro del foco mediático desde el pasado mes de agosto por el escándalo Marius Borg, el hijo nacido de una relación anterior al matrimonio de la princesa heredera Mette-Marit. El joven fue detenido por agredir a su pareja en Oslo, un delito al que se le han sumado las denuncias de dos exnovias así como su confesión de abuso de sustancias ilegales, la infracción de una orden de alejamiento, su asistencia a fiestas salvajes o la utilización de tarjetas de crédito pertenecientes a la corona, entre otras.
A los múltiples escándalos de Marius Borg se le ha sumado el delicado estado de salud tanto del rey Harald V, que ha hecho que el príncipe Haakon asuma mayor protagonismo político; y de la princesa Mette-Marit, que desde 2018 padece fibrosis pulmonar y ha tenido que reducir su agenda oficial y compromisos.
Una época complicada para todos ellos, tal y como reconoció el rey Harald en su discurso en la cena de los representantes del Parlamento en el Palacio Real. “Somos una familia, con las alegrías y los desafíos que todos sabemos que eso conlleva. Tanto en los buenos momentos como en los difíciles tratamos de apoyarnos mutuamente. A veces la vida es simplemente muy difícil. Es algo que todos pueden experimentar, incluida nuestra familia”.