Noah, el príncipe azul de Luxemburgo que rompe moldes en Londres, cumple 19: todo sobre su historia familiar de película y su futuro por decidir


El hijo del príncipe Luis y Tessy de Luxemburgo es uno de los jóvenes royals europeos que más curiosidad despiertan


Noah de Luxemburgo © Getty Images
Ana ToroPeriodista y Locutora
21 de septiembre de 2026 a las 15:13 CEST

El príncipe Noah de Luxemburgo cumple 19 años convertido en uno de los jóvenes royals europeos que más curiosidad despiertan. Alto, rubio y con un marcado porte principesco, el segundo hijo del príncipe Luis y Tessy de Luxemburgo ha ido ganando protagonismo en los últimos meses, especialmente después de conceder su primera entrevista personal, en la que mostró una faceta mucho más cercana y alejada de la imagen de un joven criado entre privilegios. Nieto de los grandes duques Enrique y María Teresa y sobrino del actual gran duque Guillermo, Noah pertenece a una generación de miembros de las familias reales europeas que está llamada a renovar la imagen de la realeza. Sin embargo, su historia familiar es muy particular y su futuro no está ligado a la Corona: ni él ni su hermano Gabriel forman parte de la línea de sucesión al trono luxemburgués.

Príncipe Luis de Luxemburgo junto a Príncipe Noah.© Getty Images
Príncipe Luis de Luxemburgo junto a Príncipe Noah.

Quién es Noah de Luxemburgo y por qué ha despertado tanto interés

Nacido el 21 de septiembre de 2007, Noah es el segundo hijo del príncipe Luis y Tessy de Luxemburgo. Sus padres se conocieron cuando eran muy jóvenes y contrajeron matrimonio en 2006, meses después del nacimiento de su primer hijo, Gabriel. A raíz de aquel matrimonio, Luis renunció a sus derechos sucesorios y también a los de sus hijos, por lo que Gabriel y Noah quedaron fuera de la línea dinástica. El divorcio de sus padres se hizo oficial en 2019 y, desde entonces, Noah ha crecido entre distintos escenarios y con una relación muy estrecha con ambas ramas de su familia. Su madre volvió a casarse con Frank Floessel y tuvo con él a Theodor, su hijo pequeño, con quien Noah asegura mantener un vínculo especialmente cercano.

Media Image© Getty Images

El príncipe que asegura que no vive en una burbuja

Una de las frases que más llamó la atención de su primera entrevista fue precisamente su rechazo a la imagen de joven royal completamente alejado de la realidad. Noah explicó que utiliza el transporte público, hace prácticas, queda con sus amigos y también se preocupa por los exámenes. "Tu título no te hace especial. Tus acciones sí", es una de las enseñanzas que, según ha contado, recibió de sus padres. Su vida cotidiana también refleja ese perfil. Durante su formación ha vivido en Londres y ha estudiado en un internado británico, una experiencia que, según él mismo ha explicado, le ayudó a desenvolverse con mayor autonomía y a aprender a relacionarse con personas muy diferentes.

Sus aficiones y un futuro todavía por decidir

A sus 19 años, Noah todavía no ha decidido exactamente qué camino profesional seguirá. Entre sus intereses están la historia y la psicología, mientras que también destaca por su facilidad para los idiomas. Habla francés, alemán, luxemburgués e inglés y no descarta explorar diferentes opciones antes de elegir su futuro. El deporte ocupa además un lugar importante en su vida. Le gusta esquiar, hacer senderismo y entrenar, mientras que la música es otra de sus aficiones. Toca la batería y el violín y, según ha contado, comparte además con su hermano Gabriel una estrecha relación.

Plano medio de Tessy de Nasau con su hijo en un evento© @gabriel.and.noah

Una nueva generación de royals en Luxemburgo

Noah ha comenzado a adquirir mayor visibilidad coincidiendo con una etapa histórica para su familia. En 2025 estuvo presente junto a otros miembros de la Casa Gran Ducal en los actos vinculados al relevo generacional de la institución, cuando su tío Guillermo asumió el trono tras la abdicación de su abuelo Enrique. Aunque no tenga un papel institucional ni esté destinado a reinar, Noah representa a esa nueva generación de jóvenes vinculados a las casas reales europeas que crecen bajo los focos, pero intentan construir una identidad propia. A sus 19 años, el príncipe de Luxemburgo parece tener claro que su título es solo una parte de quién es y que el verdadero reto está todavía por delante.