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La Reina de Inglaterra y sus 50 secretos

Todo aquello que, a lo mejor, usted no sabe y le gustaría saber


4 de junio de 2002 - 11:16 CEST

El reinado de Isabel II, en números
Es la cuadragésimo segunda monarca inglesa desde Guillermo el Conquistador.

Durante sus 50 años de reinado, Isabel II ha otorgado 380.690 distinciones y premios; ha asistido personalmente a 459 investiduras; ha enviado casi 100.000 telegramas a ingleses centenarios y 280.000, a parejas de Gran Bretaña que celebraban sus bodas de diamante.

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Ha recibido tres millones de artículos de correspondencia; ha botado 17 barcos; ha ofrecido 38 banquetes de Estado, ha enviado 37.580 tarjetas de Navidad y regalado 75.000 tartas de Navidad al personal.

Es miembro de 620 organizaciones benéficas, 433 de ellas, desde 1952.

Tiene treinta ahijados, incluido el hermano de Diana, Charles Spencer y el príncipe heredero Alejandro de Yugoslavia.

La Reina no tiene pasaporte, a pesar de haber realizado 251 visitas oficiales a 120 países diferentes. A finales de 2002, habrá viajado a Canadá 20 veces; a Australia, 14; a Jamaica, 6, y a Nueva Zelanda, 10 veces.

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La talla de la Reina y la...
Mide 1,55 m. de estatura y usa una talla 42. Gasta la 110 de sujetador y compra toda su ropa interior en Rigby and Seller, de Knightsbridge.

Se teñía el pelo con un líquido llamado Chocolate Kiss, pero dejó de hacerlo en 1990. Desde entonces, mantiene su color gris natural.

Sus modistos: Sir Norman Marinell, su primer costurero, le hizo su vestido de boda en 1947. Utilizó tan sólo dos metros de seda china. Sir Hardy Annies fue el encargado, durante décadas, de su guardarropa hasta que se jubiló, en 1993. En la actualidad, Jon Moore, Karl y John Anderson son los responsable de su vestuario.

Su primera joya fue un collar de coral regalo de la Reina Madre, cuando tenía nueve meses. La Soberana le regaló ese collar a la princesa Ana cuando cumplió la misma edad.

Usa siempre reloj de pulsera, un collar de perlas, un broche y su anillo de compromiso de diamantes, diseñado por el príncipe Felipe.

Uno de sus gestos más frecuentes es flexionar las manos para evitar que se le pongan rígidas. Sufre artritis.

Gustos, aficiones y manías de Isabel II
Le encantan los rompecabezas y paga 39 libras al año para pertenecer a un Club inglés. Su pasatiempo favorito son las adivinanzas, los jeroglíficos y los crucigramas crípticos del rotativo inglés The Daily Telegraph.

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En el bolso lleva una gafas para leer, un pañuelo aromatizado y un juego de llaves para abrir sus cajas de documentos de Estado.

Nunca viaja al extranjero sin el marco con la fotografía de su padre, Jorge VI. Su equipaje pesa toneladas: en la visita que realizó por la Commonwealth, en 1953, llevaba 12.000 kilos de peso sólo en ropa. No faltan, tampoco en su equipaje los caramelos. Los necesita para darse energía durante las jornadas agotadoras.

Su película favorita es el clásico de dibujos animados El submarino amarillo, inspirada en la canción de los Beatles.

Considera 1992 su annus horribilis, debido al incendio del castillo de Windsor y al fracaso del matrimonio de sus hijos.

Isabel II y su esposo, el duque de Edimburgo
Nunca ha revelado cómo se le declaró el príncipe Felipe ni cuál es la inscripción que lleva en el interior de su anillo de boda. Él la llama, en la intimidad, salchicha.

El príncipe Felipe dejó de fumar el día de su boda porque ella odiaba ese hábito. Su padre, el rey Jorge, fumaba y eso contribuyó a que muriese tan pronto.

La Reina ráramente, o prácticamente nunca, da besos en público. Su posición como soberana dicta que ella debe ser la besada, incluso por su marido. Por ello, durante las celebraciones del milenio que tuvieron lugar en la cúpula, fue el príncipe Felipe quien se inclinó hacia ella para darle un firme beso en la mejilla. Una excepcional muestra de amor, en público, en 54 años de matrimonio.

Así cuida la Reina a sus mascotas
Controla personalmente la desparasitación de sus perros. En la actualidad, tiene cuatro corgis llamados Pavos, Swift, Emma, y Linnet. También tiene labradores y spaniels.

Tanto le gustan estos animales que en el palacio hay un cuarto reservado para los perros, conocido como la sala de los corgies. Desde 1944 hasta el momento, la Reina ha sido propietaria de cerca de 90 corgies, de los cuales la primera fue Susan, regalo de cumpleaños cuando cumplió los 19. La Reina la quería tanto que los acompañó durante su luna de miel.

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La Reina introdujo en el mercado canino una nueva raza de perros, llamada dorgis, cuando uno de sus corgis se cruzó con el dachshund de la princesa Margarita, Pipkin, y tuvo ocho dorgis: Tinker, Pickies, Chipre, Piper, Harris, Brandy, Cider y Berry. Sólo Berry, Brandy y Cider sobreviven.

Mezcla la comida de sus perros con un cuchillo y un tenedor de plata, y les pone ella misma los cuencos. Los alimenta con una mezcla de carnes cocidas, galletas y jugo de carne.

Sobre el cabecero de la Reina, en Sandringham, se encuentra la única pintura antigua conocida de un corgi.

Cuando sus corgis mueren, los entierran en los terrenos de la residencia en la que esté en ese momento. Susan, Sugar y Heather tienen su tumba en Sandringham.

Comidas y bebidas favoritas
Una de sus comidas favoritas es el hinojo marino, conocida como “espárrago de los pobres”. Este vegetal de sabor algo salado crece en las marismas de Sandringham y se sirve con mayonesa.

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Adora las frambuesas, pero no las come en público por las semillas, y no prueba el aguacate, porque dice que sabe a jabón.

Cuando almuerza, en el palacio de Buckingham, con el príncipe Felipe siempre termina su comida con queso y un tallo de apio.

Bebe té Derjeeling, por la mañana, y Earl Grey, en la merienda. Todo se para religiosamente a las 5 de la tarde.

Su bebida preferida es el agua de Malvern, aunque toma ginebra con Dubonett (martini) antes de comer y dos martinis, por la tarde. A veces, bebe un poquito de vino -Mateus Rose-, en la comida.

Cuando viaja al extranjero se lleva sus propias salsas para aderezar su comida.

La salud de la Reina y el veneno de serpiente
Su grupo sanguíneo es el 0 negativo.

Nunca fue a un hospital hasta 1982, fecha en la que acudió al King Edward VII Hospital de Londres debido a un fuerte dolor de muelas.

Toma veneno de serpiente, para prevenir la aparición de varices y tintura de ortiga para su artritis.

También toma pastillas homeopáticas, que contienen granos de belladona, para combatir la sinusitis; junto con la artritis, su único problema de salud.

Para evitar intoxicaciones alimentarias en sus viajes al extranjero, el personal siempre se asegura de que el hielo de las bebidas está hecho con agua embotellada Malvern.

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La mesura de la Reina
Es muy ahorradora y hace que quiten las cuentas y las lentejuelas de los vestidos viejos, para cosérselos a las prendas nuevas, y guarda las cuerdas de los paquetes para reutilizarlas.

De niña recibía un chelín (cinco peniques) de paga semanal. Después se la aumentaron a cinco chelines (25 peniques).

Entró en la Lista Civil a los 11 años, cuando le asignaron 6.600 libras al año. Ahora recibe casi 8 millones de libras, aproximadamente, 12 millones y medio de euros.

Un trozo de oro galés que le regalaron fue suficiente para confeccionar con él los anillos de boda de la Reina, la princesa Margarita, la princesa Ana y la princesa Diana.

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Se traslada de un lado a otro en una flota de Rolls-Royces, pero rara vez se compra un coche nuevo. La Asociación de Fabricantes y Comerciantes de Automóviles del Reino Unido le encargó un coche como regalo de Jubileo en 1977 y otro para sus bodas de oro. Para su Jubileo de oro, le han regalado un Bentley.

Ha recortado, en los últimos años, un 75% los gastos corrientes de Palacio, aunque, por otra parte, su economía está satisfactoriamente saneada gracias a los ingresos que recibe del servicio de compras que ha promovido en Internet.

Intimidades laborales
Empieza todos los días a trabajar a las diez y media, cuando le traen la correspondencia en una caja roja. Su secante es negro, para que lo que escribe la Reina se mantenga en secreto.

La Reina se interesa enormemente por la planificación de los acontecimientos de Estado. Antes de una visita de los reyes de Tailandia, escribió en los márgenes de un menú “por favor, dígale a la banda que bajo ninguna circunstancia toque extractos de El rey y yo”.

Su personal doméstico consta de 100 miembros, pero no permite que nadie se refiera a ellos como “criados”.

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Su consejo para poder pasarse horas de pie sin cansarse es: “Mantén siempre los pies paralelos. Asegúrate de que tu peso está distribuido de manera equilibrada. Es así de sencillo”.

Es el único miembro de la familia real al que no se le permite votar, y si el primer ministro así lo ordenase, tendría que firmar su propia sentencia de muerte.

Cuando un hombre entró en el palacio de Buckingham en 1982 y se coló en su cuarto, ella le dijo, “creo que se ha equivocado de habitación”. Como él no se iba, salió de la habitación prometiéndole que volvería con un cigarrillo.

De niña, su poema favorito era, naturalmente, “Están cambiando la guardia en el palacio de Buckingham”.

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Tres curiosidades
A la reina Isabel le encanta la cocina por eso, recientemente, escribió el preámbulo de un libro sobre Curry.

La reina es prima en 13er grado del ex presidente estadounidense George Bush.

Uffa Box, amigo del príncipe Felipe, gastó una broma pesada a la Reina que consistió en ponerle un cojín parlante en la silla.

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