Máxima de los Países Bajos se ha convertido, sin ninguna duda, en una de las royals más queridas de Europa. Su sonrisa, buen talante y, sobre todo, sus ganas de pasárselo bien y disfrutar de cada acto al que asiste contagian de optimismo y naturalidad a todo y todos los que la rodean en su día a día.
Respetando los protocolos y normas propios de su estatus, la esposa del Rey Guillermo ha hecho suyo el discurso —tanto el contenido como el continente— para convertir la risa, e incluso la carcajada, en su mejor cualidad. Una naturalidad que la prensa internacional no duda en aseverar que es difícil de impostar (cuando no imposible).
Ya sea durante una visita a la Feria de Abril en Sevilla o en una visita de Estado, ante el ex Presidente Barack Obama como ante el Rey don Juan Carlos o, sencillamente, rodeada de sus hijas o su marido, la argentina nunca pierde la sonrisa y no duda en reírse si la situación así lo requiere, sin esconderse ni disimular. No hay duda, su naturalidad es una de sus grandes aliadas y así lo ha vuelto a demostrar esta semana, durante su participación en las jornadas Money Week 2025, celebradas en el municipio de Haarlem, a las afueras de Ámsterdam.
A pesar de la naturaleza formal de su visita —estaba prevista su presencia durante dos lecciones sobre asuntos monetarios—, Máxima, que estaba en primera fila, no dudó mostrarse divertida y cercana durante toda la jornada. Primero, compartiendo confidencias y alguna que otra carcajada con su compañera de asiento, y a la salida, haciéndose fotos con algunos jóvenes asistentes e, incluso, regalando alguna que otra mueca a sus acompañantes en determinados momentos del recorrido, que, como no podía ser de otra manera, despertaron las carcajadas esta vez entre los allí presentes. Es única.