El rey Felipe ha arrancado su agenda laboral de esta semana en la Casa de América de Madrid, donde ha presidido el foro económico español Wake Up, Spain! Ha sido en este acto, donde el monarca ha aparecido con la cara quemada por el sol y las manos, consecuencia de su fin de semana esquiando en Formigal. Al inicio de su discurso, don Felipe ha hecho referencia a su aspecto y ha dicho: "Esto es lo que ocurre cuando uno no se protege adecuadamente del Sol".
Don Felipe ha pedido disculpas por su aspecto, haciendo referencia a sus mejillas sonrosadas, lo que ha provocado la risa de los asistentes. El jefe del Estado presentaba la zona superior de su barba enrojecida y la zona de los ojos y la frente sin quemaduras debido a que en su escapada blanca llevaba casco y gafas de Sol. Sin embargo, los rayos primaverales que han predominado este fin de semana en toda España, también en el Pirineo aragonés, han causado mella en el rostro de don Felipe.
Es más que recomendable que los esquiadores usen una buena protección en la cara y en otras partes del cuerpo que van a estar expuestas en las pistas de esquí. La altitud, un sol sin nubes y el reflejo de las radiaciones con el blanco de la nieve pueden ser muy dañinas para la epidermis, ya que actúa como un espejo aumentado el daño, aunque haga mucho frío. Don Felipe, a pesar de ser un esquiador de lo más experimentado, quizá se confió y no se puso la debida crema solar de alta protección.
Con la llegada de la primavera, don Felipe aprovechó los últimos días de marzo para apurar a practicar uno de sus deportes favoritos. En esta ocasión la estación de Formigal, en el valle de Tena del Pirineo aragonés, ha sido la elegida. No le acompañó la reina Letizia, pero sí varios amigos como Antonio Gericó, presidente ejecutivo de Aramón. El Rey fue visto tanto el sábado como el domingo deslizándose y se mostró de lo más cercano con el resto de esquiadores. También ha aprovechado la escapada para comer ricos manjares de la zona en Las Mugas, del chef con una estrella Michelin, Toño Rodríguez.
Esta no es la primera escapada a la nieve que hace el rey Felipe VI este 2025, puesto que hace escasos días, el monarca estuvo en Valdelinares (Teruel). Una afición heredada de don Juan Carlos y doña Sofía, que solían esquiar con sus tres hijos en la estación de Candanchú, siendo una cita obligada en la agenda de la Familia Real. A la princesa Leonor también la hemos podido ver dominando las técnicas de esquí durante su instrucción militar en Astún junto al resto de cadetes de la Academia Militar de Zaragoza el pasado curso castrense. Quien no suele unirse a estas jornadas es doña Letizia.
El 16 de marzo, don Felipe eligió la estación de esquí de Valdelinares (Teruel) para disfrutar de la nieve. Fue la primera vez que esquiaba aquí y generó una gran expectación entre los asistentes. Un mes antes, estuvo en Baqueira Beret, en el Valle de Arán, donde suele inaugurar la temporada y cuyas imágenes se vieron en exclusiva en la revista ¡HOLA! En Lérida estuvo con un grupo de amigos, entre los que se encontraba Álvaro Fuster, su gran confidente desde hace más de 40 años y al que conoció cuando estudiaban juntos en el colegio Santa María de los Rosales, por el que también han pasado la princesa Leonor y la infanta Sofía.
El foro en el que este lunes ha aparecido el Rey con la cara quemada está organizado por El Español, Invertia y Disruptores y en él participarán más de 150 ponentes durante cinco días, líderes internacionales, representantes de la política nacional, autonómica y local, empresarios y referentes del mundo social, tecnológico o científico para aportar propuestas sobre cómo debe adaptarse la economía española a los cambios geopolíticos que se están produciendo y cómo pueden afectar al crecimiento.