Leonor de Borbón ha vuelto a la tierra de su madre, la Reina, para entregar los Premios Princesa de Asturias que preside. De su primer discurso hace cinco años, el mayor desafío al que se había enfrentado, a una edición extraordinaria con la que cierra los doce meses que más pasos ha dado como heredera al trono. La princesa de Asturias va de examen en examen y de reto en reto arraigando una imagen de responsabilidad, compromiso y madurez. Y este año también es más especial en Oviedo por dos motivos. Es mayor de edad y cumple diez años como presidenta de honor de la Fundación que lleva su nombre. Hay que enraizar la tradición y este jueves, 24 de octubre, abraza otro día muy importante. Asturias honra a su Princesa.
Para ti que te gusta
Lee 8 contenidos al mes solo con registrarte
Navega de forma ilimitada con nuestra oferta
1 año por 49€ 9,80€
Este contenido es solo para suscriptores.
CelebramosSuscríbete 1 año por 49€ 9,80€
Este contenido es solo para suscriptores.
CelebramosSuscríbete 1 año por 49€ 9,80€
TIENES ACCESO A 8 CONTENIDOS DE
Recuerda navegar siempre con tu sesión iniciada.
Leonor desayunó en familia, repasó su discurso y llegó al Ayuntamiento con paso firme. Pasado el mediodía, la primogénita de los Reyes acudió al Consistorio ovetense entre una gran expectación. A su llegada fue recibida por una banda de gaiteros, que levantaron a toda una ciudad y el ánimo de sus vecinos. Para esta cita eligió un traje de chaqueta y pantalón en color azul celeste, top negro y complementos negros. También, cientos de ciudadanos, algunos ataviados con gorros azules con el escudo de la región que la esperaban en el exterior del edificio. Leonor, en lugar de entrar directamente, quiso girarse sobre sus pasos para acercarse, saludar y estrechar la mano de los ovetenses y visitantes. La ciudad estaba radiante con un espléndido día de otoño con sol radiante y hasta 22 grados de temperatura. La heredera al trono es ya una veterana, y además ha venido preparada. Haciendo una paréntesis en su formación militar, tuvo dos días de margen para repasar todo el programa en casa con la Reina y con su hermana, la infanta Sofía, que adelantó sus vacaciones para estar a su lado. No debe ser fácil para una joven de su edad estar permanentemente en el foco, pero Leonor sortea toda la expectación poniendo ilusión, corazón y dando muestra de su compromiso con España y el futuro de la nación. Hace mucho que salió del cuento para abrazar la vida real.
El ayuntamiento de Oviedo la ha nombrado Alcaldesa Honoraria de la ciudad, título que refuerza su vínculo institucional, familiar y personal con Asturias. Y el Principado le ha hecho entrega de la Medalla de Oro de Asturias , distinción que se le concedió al cumplir los 18 años en octubre de 2023. La princesa replica los pasos del Rey. Felipe VI también recibió hace 36 años el título de Alcalde Honorario. Mismo escenario, misma edad y misma etapa en su formación. El entonces príncipe también estaba en la Escuela Naval de Marín (Pontevedra) y era guardiamarina.
En el vestíbulo de la sede municipal, una placa conmemora la toma de posesión como alcalde honorario del Rey Felipe el 14 de octubre de 1988, año del VI centenario de la creación del título de Príncipe de Asturias. Frente a ella, está la de Leonor que a primera hora permanecía cubierta. También un cuadro de don Felipe de joven en el día en que recibió este título. El acto ha tenido lugar en el salón de plenos iluminado con tres espectaculares lámparas de araña, cortinas de terciopelo púrpuras y los retratos de los Reyes astures. En el centro de la sala, presidida por un retrato del monarca y por las banderas de la ciudad, del Principado, de España y de Europa, una mesa con el medallón de la Corporación, la insignia de la ciudad, el diploma y el bastón de mando, el mismo que le entregaron a su padre, que ha sido restaurado y que está destinado a los herederos, ya que el primer edil, Alfredo Cantelli, tiene otro.
Son sus primeros pasos y sus primeros actos en solitario en Oviedo. Juega en casa y asume todo el protagonismo. Su entrada y posición han sido perfectas y ella ha prestado la máxima atención. No se pierde una palabra y vuelve a recordarnos a su madre, la Reina, que lo ve todo y no se le escapa nada. Ha sido un año histórico para la heredera y de sorpresas para los españoles. De ser una princesa desconocida durante 17 años a convertirse en una figura clave para la Corona, superando con aplausos y enorme reconocimiento un aluvión de momentos históricos. Antes de dejar el Ayuntamiento, Leonor ha escrito una dedicatoria de su puño y letra en el libro de oro. "Me hace mucha ilusión haber recibido el título de Alcaldesa Honoraria de Oviedo, porque desde que era niña, venir a esta ciudad siempre ha sido una alegría. Agradezco a todos los vecinos su cariño y generosidad. Tened presente que este nombramiento me compromete y soy consciente de su importancia y significado. Aquí nació mi madre y aquí vengo cada año a los premios de la Fundación Princesa de Asturias. Y es un momento que espero con muchas ganas. Con todo mi afecto.
La Medalla de Asturias, 'por derecho propio'
Posteriormente, la princesa Leonor ha recorrido a pie los 300 metros de distancia que hay entre el Ayuntamiento y la biblioteca de la Universidad de Oviedo, donde ha recibido la Medalla de Asturias. Lo ha hecho acompañada por el sonido de las gaitas y la presencia de decenas de ciudadanos que la esperan a lo largo de la calle provistos de sus teléfonos móviles para conseguir la mejorfoto de un día histórico, en lo que ha sido un auténtico baño de masas.
Tras saludar a las autoridades, Leonor ha sido homenajeada con la Medalla de Asturias, que tiene "por derecho propio" por ser la heredera al trono. La Ley 4/1986, de 15 de mayo, Reguladora de los Honores y Distinciones del Principado, que establece en su disposición final primera que los príncipes y princesas de Asturias recibirán esta distinción, el máximo reconocimiento que se concede un nivel autonómico. El Consejo de Gobierno acordó el pasado 19 de diciembre conceder este reconocimiento a la princesa de Asturias con motivo de su mayoría de edad. En 1986 fue Felipe VI al que se le otorgó. En ambos casos, por su condición de primeros en la línea de sucesión dinástica.
Leonor ha cerrado el acto dirigiendo unas palabras a los presentes. Ha sido su discurso más emotivo, más personal, con muchos matices con el que nos traslada a su infancia y a lo que vivió durante las escapadas familiares secretas que hacían a Asturias. Una intervención corta con la que ha dicho mucho. “Os confieso que vine muchas veces con mi madre y mi padre a Asturias durante mi niñez. Mi familia asturiana es muy asturianona, ya me entienden, y pude desde bien pequeñina conocer los bosques de oriente y dar paseos largos entre aquellos carbayos y castaños que ya forman parte de mi infancia”, ha comenzado. Después ha tenido un recuerdo a su bisabuela, Menchu Álvarez del Valle, que “nos contaba a Sofía y a mí cómo era la Asturias en la que vivió y formó su familia. Disfrutamos mucho con sus historias de la radio de aquella época”, ha continuado.
A medida que vayan pasando los años, la Princesa de Asturias nos irá desvelando sus vivencias, sus pasiones, sus intereses. En esta intervención queda claro que el Principado no es ese lugar que visita una vez año. Más allá de la sangre asturiana que reivindica, es una Princesa que lleva “a Asturias en mi corazón”, a la vez que ha desvelado la estrecha relación con su bisabuela. Le gusta escuchar las historias de sus antepasados, también de la reina Sofía, que le encantan los oricios (y ahí no coincide con su hermana) y que a la Infanta le gustan más los pantrucus (morcilla asturiana) y que tiene un gran sentido del humor que queda claro con la palabra austurianona. Ya lo dijo su tutora del internado de Gales cuando se graduó en bachillerato internacional: “Echaremos de menos tu sentido del humor”.
Las otras condecoraciones que ya atesora la princesa Leonor
Estas condecoraciones se suman a la Medalla de Aragón, la Medalla de las Cortes y el título de Hija Adoptiva de Zaragoza que recibió tras su paso por la Academia Militar del Ejército de Tierra. El curso pasado recibió el despacho de dama alférez cadete, un nombramiento que vino aparejado a la imposición de la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco de manos de su padre. Hace casi un año, la Princesa recibió también las Medallas del Congreso y del Senado tras jurar la Constitución ante las Cortes Generales con motivo de su mayoría de edad, tal y como recoge el artículo 61 de la Carta Magna. Después, en el Palacio Real recibió de manos de Felipe VI el collar de la Orden de Carlos III, la mayor distinción honorífica entre las órdenes civiles españolas. Antes, el 30 de enero de 2018, el día del 50 cumpleaños de su padre, recibió el collar de la Insigne Orden del Toisón de Oro, que perteneció a su bisabuelo, don Juan, conde de Barcelona.