A Joaquín de Dinamarca, hermano del rey Federico, le ocurrió lo que a muchos "segundos" en las monarquías (como Harry de Inglaterra o Marta Luisa de Noruega): le costó encontrar su lugar. Durante su infancia, ambos hijos de la reina Margarita fueron criados de la misma manera, sin prever las diferencias drásticas que llegarían en el futuro. En un principio, Joaquín logró equilibrar su rol institucional con su predilección por la privacidad, pero los desafíos no tardaron en irrumpir. El fracaso de su primer matrimonio, que terminó en un divorcio muy mediático y costoso para la familia real, junto con su evidente descontento con el papel que la Casa Real danesa le asignaba a él y a los suyos, lo hicieron ganarse la reputación de ser un príncipe insatisfecho. Sin embargo, su historia dio un giro inesperado: dos mudanzas al extranjero, un encuentro cercano con la muerte y un cambio de reinado han transformado su trayectoria. Joaquín ha pasado de ser el príncipe relegado a superar las expectativas de todos. Tal vez siempre tuvo este potencial, pero no supo cómo mostrarlo o simplemente no tuvo la oportunidad adecuada. Ahora, sin embargo, está recibiendo un reconocimiento público creciente dentro de Dinamarca, mientras desempeña un papel delicado en un contexto internacional lleno de tensiones.
Hace solo dos semanas que el hermano del rey estrenó un documental titulado Hærvejen (El Camino del Ejército) y ya se califica de éxito, tanto por la crítica como por el público, que ha acudido a unas proyecciones que han tenido que prolongarse más de lo previsto ante la demanda de entradas. El príncipe, junto al escritor y médico Steffen Jacobsen, siguen una histórica ruta danesa mientras reflexionan sobre sus vidas, orígenes y responsabilidades. Ha sido precisamente el modo y la honestidad con la que Joaquín ha abordado asuntos como el miedo, la soledad, la familia o las dudas existenciales, lo que han permitido mostrar una faceta distinta de un príncipe hasta ahora desconocido.
Elogiado por mostrar una faceta vulnerable y auténtica en su documental
El segundo hijo de la reina Margarita y el fallecido príncipe Henrik ha sido elogiado en su país por mostrar una faceta vulnerable, auténtica y, en resumen, humana, explicando su dolor después del divorcio o la presión de tener que ofrecer algo a los demás, sentimientos con los que ha conectado y empatizado con una audiencia que hasta ahora no contaba. Por otro lado, el proyecto también ha tenido un impacto cultural significativo, ya que fue presentado en el Festival Internacional de Cine Documental de Copenhague.
El príncipe Joaquín repasa lo que ha sido su vida. Hay que recordar que ha tenido dos matrimonios, el primero con la condesa Alexandra y el segundo con la princesa Marie, y cuatro hijos (los condes Nicolas, Felix, Henrik y Athena) que fueron los protagonistas del último gran drama de su dinastía, ya que la reina Margarita tuvo que tomar la decisión de quitarles los títulos reales que les había dado al nacer, algo que no gustó al príncipe y que fue un catalizador para su traslado a los Estados Unidos. Hay que recordar que antes de eso, en el año 2019, Joaquín y su familia se mudaron a París para que el príncipe pudiera participar en un prestigioso curso de entrenamiento militar en la Escuela Militar de París. Este programa, diseñado para oficiales de alto rango, se centraba en la gestión estratégica militar y las relaciones internacionales. Aunque inicialmente la estancia estaba prevista para un año, se extendió debido a nuevas oportunidades laborales.
Durante este tiempo, Joaquín sufrió un ictus que requirió una operación de urgencia, lo que marcó un momento crítico en su vida y, según ha contado, totalmente transformador. Después llegó la inesperada y amarga sorpresa, algo de lo que, según él, no había sido informado, de la retirada de los títulos de sus hijos y fue entonces, casualidad o no, cuando decidió emprender el vuelo. En el año 2023 Joaquín asumió un nuevo cargo como agregado de la industria de defensa en la Embajada de Dinamarca en Washington una misión con el fin de fortalecer la cooperación entre Dinamarca, Estados Unidos y Canadá y lo que supuso, no solo un cambio geográfico, sino también un giro en su trayectoria profesional y personal.
Este giro del destino, para un hombre que antes de ser militar trabajaba en economía agraria, le han llevado a un momento y un lugar inesperado. Joaquín de Dinamarca ocupa un papel clave como agregado de defensa en la embajada danesa en Washington D.C. Su posición no solo refuerza los lazos entre Dinamarca y Estados Unidos, sino que también lo coloca en el centro de tensiones recientes, como las declaraciones de Donald Trump sobre Groenlandia. En este contexto, Joaquín combina su experiencia y su rol diplomático con la responsabilidad de ser hermano del jefe del Estado, representando a Dinamarca en el momento más delicado de la historia reciente.
El caso de Joaquín de Dinamarca es poco común en las monarquías, ya que ha logrado vivir en el extranjero, construir una carrera profesional y, al mismo tiempo, mantener su estatus como Alteza Real. Desde el inicio del reinado de Federico X, no ha habido indicios de tensiones entre los hermanos; por el contrario, todo apunta a que el rey apoya plenamente a Joaquín dentro de la institución, a pesar de que su labor principal se desarrolla fuera de Dinamarca. Los acontecimientos políticos recientes refuerzan la idea de que Federico valora el rol de su hermano.
La Casa Real danesa ha respaldado esta integración activa de Joaquín, promoviendo su documental, distribuyendo nuevos retratos oficiales junto a su esposa y destacando su contribución en los balances anuales. Además, el resumen del año incluye detalles sobre los fondos asignados a los condes Nicolás y Félix, sus hijos mayores, quienes llevan una vida prácticamente alejada de la monarquía.