El rey Mohammed VI realizó la oración del Eid Al-Fitr, la fiesta de la ruptura del ayuno con la que se marca el final del mes sagrado del Ramadán, en la Mezquita Ahl Fès en Rabat. El soberano acudió acompañado de los varones de la Familia Real de Marruecos, entre los que estaba su heredero, Moulay Hassan, que cumplirá los 22 años en mayo convertido en una pieza clave para el futuro de la dinastía alauí. Tampoco faltó el único hermano varón del rey, Moulay Rachid, quizá uno de los más conocidos en occidente, puesto que durante años se encargó de las relaciones internacionales de la familia y fue el que veló por los primeros pasos oficiales de su sobrino. Ahora hace lo mismo con su primer hijo, el Moulay Ahmed.
Solo tiene ocho años y sus apariciones son esporádicas, pero su posición en esa fila le delata: su linaje lo coloca en un lugar importante dentro de la monarquía marroquí, donde solo tienen lugar los varones descendientes del rey Hassan y en última instancia de una de las ramas directas del profeta Mahoma. Moulay Ahmed es el hijo del príncipe Moulay Rachid de Marruecos y su esposa, Lalla Oum Kalthoum Boufarès. Nació el 23 de junio de 2016 y también tiene un hermano menor, Moulay Abdeslam, nacido en junio de 2022. No se ha comunicado nada de forma oficial con respecto a su formación, pero lo previsible es que esté siguiendo los pasos de sus primos reales, Moulay Hassan y Lalla Khadija, ambos formados en la escuela que hay dentro del propio Palacio de Rabat.
Moulay Rachid fue príncipe heredero de Marruecos desde el 23 de julio de 1999, tras la muerte de su padre, el rey Hassan II, y la ascensión al trono de su hermano, Mohammed VI. Ocupó este título hasta el 8 de mayo de 2003, cuando nació su sobrino, el príncipe heredero Moulay Hassan, hijo del rey Mohammed VI. Esto significa que Moulay Rachid fue príncipe heredero durante aproximadamente 3 años y 9 meses. Sin embargo, nunca ha dejado de ser uno del hombre fuerte de la casa, es decir, la mano derecha de su hermano mientras Moulay Hassan crecía. En esto, en la crianza del heredero, también tuvo un papel importante, ya que el príncipe Rachid se encargó de guiar a su sobrino en los actos oficiales y en la vida pública, ya que fue introducido muy pronto en las actividades de Estado. Así que de algún modo, Moulay Rachid afronta con su hijo una tarea que ya conoce y que ejerce con menos presión, puesto que su hijo no es el príncipe heredero de forma directa.
Este pequeño príncipe tiene además sangre real por los dos costados ya que Lalla Oum Kalthoum, la esposa de Moulay Rachid, es hija de Moulay El Mamoun Boufarès, primo del difunto rey Hassan II. En el momento de la boda, ella tenía 27 años, mientras que el príncipe tenía 44. Este matrimonio marcó un cambio significativo en la vida del príncipe, quien hasta entonces había sido conocido como uno de los solteros más codiciados de Marruecos. La boda no solo fue un evento familiar, sino también un acto de Estado que reforzó la imagen de la monarquía alauí como un símbolo de tradición y modernidad. Sin embargo, la presencia de Lalla Oum Kalthoum ha sido la mínima durante los últimos años, algo que, por otro lado, es habitual en una dinastía que concentra la atención en los descendientes de forma directa.