Luto en la Familia Imperial japonesa. La princesa Yuriko, tía abuela del emperador Naruhito, ha muerto a los 101 años este viernes a las 6:32 en el Hospital Internacional de San Lucas de Tokio, en el que llevaba ingresada desde el pasado marzo, cuando sufrió un ictus y una neumonía. Esta semana la preocupación por el estado de salud de La Princesa había aumentado, pues a sus problemas de salud se les había unido un deterioro del funcionamiento del corazón, los riñones y de otros órganos.
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La Casa Imperial ha confirmado la triste noticia de la que era hasta ahora la Princesa más longeva del mundo. Todos aquellos que quieran firmar en el libro de condolencias podrán hacerlo a partir del sábado de 9:00 a 19:00 horas. Aunque Palacio ya ha informado que no se aceptará ninguna ofrenda floral ni se permitirá hacer fotos o vídeos. En su último adiós, la princesa Yuriko no ha estado sola, sus hijas y nietos se han turnado para estar junto a ella en su cama del hospital.
La Princesa tuvo una vida apasionante que cambió cuando se casó con Takahito, cuarto hijo del emperador Taisho y de la emperatriz Teimei. Tras su matrimonio se convirtió en miembro de la Familia Imperial cuando contaba con 18 años. La pareja tuvo tres hijos y dos hijas, las cuales abandonaron la realeza al casarse, tal y como contemplan las reglas para las damas de la Familia Imperial que se casan con personas que no tienen sangre azul.
Yuriko de Japón fue presidenta honoraria de varias organizaciones caritativas, especialmente de aquellas dedicadas a la preservación de la cultura nipona. También desarrolló un papel activo en la Cruz Roja del país. Siempre acompañó a su marido en los viajes al extranjero. En 1948 fue nombrada presidenta de la Fundación Imperial Gift Boshi-Aiiku-jai y ha asistido a numerosos actos en Tokio y por todo el país, donde se ha interesado por la salud de las madres y sus hijos. En 2010 dimitió de este cargo, ya aquejada por sus problemas de salud.
A pesar de su avanzada edad, la última aparición pública tuvo lugar tres meses antes de sufrir el ictus que la llevó al hospital. En Año Nuevo acudió a una ceremonia en el Palacio Imperial y visitó a su sobrino Akihito y a su esposa, la emperatriz Michiko.