Montse Durán, maestra de Educación Primaria© @mestraambclasse

Educación

Montse Durán, maestra: ‘Un niño que confía en su maestro se atreverá a hacer preguntas’

Conocida en las redes sociales como @mestraambclasse, acaba de publicar su primer libro ilustrado para ayudar a los niños a fomentar su autoestima y su autonomía


4 de abril de 2025 - 11:25 CEST

Los niños ven a menudo a sus figuras de referencia como si fueran unos auténticos superhéroes capaces de conseguir cualquier cosa que se propongan. Entre esas figuras de referencia, su profesor ocupa un lugar muy destacado y no cabe duda de que desempeña un papel clave en el bienestar emocional de cada uno de sus alumnos. ¿Cómo consigue ganarse la confianza de cada uno de sus alumnos? ¿De qué manera les ayuda a fomentar su autoestima

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Se lo hemos preguntado a la maestra de Educación Primaria Montse Durán, conocida en redes sociales como @mestraambclasse, que acaba de publicar su primer libro ilustrado, Mira lo que has logrado ¡Agrismal roquehado! (Ed. Beascoa). Es una historia de lo más tierna que habla de la relación maestro-alumnos y del papel tan importarte que estos tienen a la hora de potenciar la autonomía y la confianza en sí mismos de los niños. Esto es lo que nos ha contado la autora.

El profesor es un referente emocional para sus alumnos. Su papel es acompañarlos en su desarrollo emocional, brindándoles un espacio seguro donde puedan expresar sus sentimientos sin miedo

Los profesores sois adultos de referencia para los niños. ¿Cómo conseguís ganaros esa confianza? 

La confianza se gana con respeto, empatía y coherencia. Es fundamental que los niños se sientan escuchados y valorados. Mostrar interés por lo que dicen, validar sus emociones y ofrecerles un ambiente seguro y predecible les ayuda a confiar en nosotros. Además, es clave cumplir nuestras promesas y ser un modelo de referencia con nuestras acciones.

¿Por qué es tan importante que los alumnos tengan esa confianza en su profe? 

El vínculo de confianza les proporciona seguridad y bienestar, lo que les permite desarrollar una base sólida para el aprendizaje. Un niño que confía en su maestro se atreverá a hacer preguntas, expresar sus dudas y afrontar nuevos desafíos sin miedo al error. Además, esta confianza fomenta la regulación emocional y el desarrollo de una autoestima sana, permitiéndole acudir a su maestro siempre que lo necesite.

¿Cuál es el papel del profesor a la hora de garantizar el bienestar emocional de sus alumnos dentro del centro escolar? 

El profesor es un referente emocional para sus alumnos. Su papel es acompañarlos en su desarrollo emocional, brindándoles un espacio seguro donde puedan expresar sus sentimientos sin miedo. Es fundamental validar sus emociones, ayudarles a comprenderlas y ofrecerles herramientas para gestionarlas de manera saludable. Esto se logra fomentando la comunicación emocional en el aula, creando un ambiente de respeto y enseñando estrategias de resolución de conflictos para que los niños aprendan a afrontar las dificultades de forma positiva. También es esencial enseñarles técnicas de autocontrol y fomentar la empatía entre compañeros. 

Además, el profesor debe estar atento a posibles señales de malestar en los alumnos y actuar de manera preventiva, colaborando con las familias y con otros profesionales si es necesario. Garantizar el bienestar emocional de los niños no solo mejora su experiencia escolar, sino que también contribuye a su desarrollo personal y social.  

¿Cómo debe ser la comunicación entre el profesor y la familia para garantizar el bienestar emocional del niño dentro y fuera del aula? Debe ser fluida, cercana y basada en la colaboración. 

Tanto la escuela como la familia tienen un papel clave en la educación emocional del niño, por lo que es importante compartir información relevante y mantener una actitud abierta al diálogo. Reuniones periódicas, mensajes positivos y un enfoque constructivo ayudan a fortalecer esta comunicación. 

Además, es esencial que exista confianza mutua entre docentes y familias. Para ello, se recomienda que la comunicación no se limite a momentos de conflicto o dificultad, sino que también se refuercen los logros y avances del niño. Crear canales de comunicación accesibles, como tutorías individualizadas, agendas escolares o plataformas digitales, facilita la interacción y permite un seguimiento continuo del bienestar del niño. Cuando familia y escuela trabajan en sintonía, se crea un entorno seguro y estable que favorece su desarrollo emocional y educativo.

Gala, la niña protagonista de tu libro, está convencida de que su profesora tiene superpoderes hasta que descubre sus propias capacidades para resolver situaciones. ¿Cómo transmitir a los niños confianza también en sí mismos? 

Dándoles oportunidades para que se enfrenten a pequeños retos, permitiendo que tomen decisiones y valorando su esfuerzo más que el resultado. Es importante reforzar sus logros sin exageraciones y animarles a ver los errores como parte del aprendizaje. Cuando un niño siente que es capaz, su confianza crece.  

Mira lo que has logrado ¡Agrismal roquehado!, de Montse Durán© Beascoa

¿Cómo reforzar la autonomía y la autoestima en los niños desde que son pequeños? 

Desde pequeños, es importante darles responsabilidades acordes a su edad y permitirles equivocarse sin miedo. En casa, se puede fomentar la autonomía dejando que elijan su ropa, ayuden en tareas sencillas del hogar o tomen pequeñas decisiones sobre su día a día. En la escuela, promoviendo actividades en las que puedan tomar decisiones y resolver problemas por sí mismos, como elegir materiales para un proyecto o gestionar un pequeño encargo dentro del aula. 

El refuerzo positivo y la confianza de los adultos son clave en este proceso. Es importante reconocer su esfuerzo sin caer en la sobreprotección ni en la corrección excesiva. Darles espacio para intentar, equivocarse y volver a intentarlo fomenta su seguridad y su capacidad de resolver problemas de forma independiente. Para ayudar a las familias y docentes, al final de mi cuento encontrarán una pequeña guía con actividades y propuestas concretas para trabajar la autoestima y la autonomía con los niños de manera significativa.  

Es muy importante reconocer sus logros, pero a veces resulta complicado hacerlo sin caer en la exageración, sin que queden pendientes de la validación externa. ¿Cómo reconocer estos logros de manera adecuada? 

Es fundamental centrarse en el esfuerzo y no solo en el resultado. En lugar de decir "Eres el mejor", es más efectivo decir "Me he dado cuenta de lo mucho que has practicado" o "Veo que te has esforzado mucho en esto". Además, es bueno fomentar la autoevaluación, preguntándoles cómo se sienten respecto a su trabajo y qué creen que han aprendido.

¿De qué manera podemos fomentar la autonomía en niños de corta edad? 

Dándoles pequeñas responsabilidades diarias y permitiéndoles tomar decisiones adaptadas a su edad. Por ejemplo, elegir su ropa, preparar su mochila o ayudar a poner la mesa. Es importante darles tiempo y evitar intervenir si tardan o cometen errores, ya que esto forma parte del aprendizaje.  

¿Por qué es necesario validar todas las emociones del niño, no solo las consideradas ‘positivas’ y cómo hacerlo? 

Es fundamental validar todas las emociones del niño, no solo las consideradas "positivas", porque cada emoción cumple una función importante en su desarrollo emocional. Las emociones negativas, como la tristeza, la frustración o el enfado, son respuestas naturales ante situaciones del entorno y son igual de importantes que las emociones positivas, ya que les permiten aprender a manejar las dificultades y a comprenderse mejor a sí mismos. Si solo validamos las emociones positivas, los niños pueden sentir que sus emociones "negativas" no son aceptadas o que deben esconderlas, lo que puede generarles confusión o incluso inseguridad emocional

El profesor debe estar atento a posibles señales de malestar en los alumnos y actuar de manera preventiva, colaborando con las familias y con otros profesionales si es necesario

Para validar sus emociones de manera efectiva, es necesario primero reconocerlas y nombrarlas. Por ejemplo, si un niño está enfadado porque no puede lograr algo, en lugar de restarle importancia a su enojo, podemos decirle: "Entiendo que estés molesto porque no salió como esperabas". Esto les ayuda a sentir que sus sentimientos son comprendidos y aceptados. A continuación, es útil normalizar esas emociones, expresando que es completamente natural sentirse de esa manera, como, por ejemplo: "Es normal sentirse triste cuando algo no sale bien". 

Una vez que hemos validado su emoción, es importante guiarlos hacia una gestión saludable. Podemos enseñarles maneras de canalizar esa emoción de forma positiva, como respirar profundamente cuando están enfadados o buscar soluciones cuando se sienten frustrados. De esta manera, no solo estamos validando sus sentimientos, sino también ayudándoles a desarrollar habilidades emocionales para manejar diversas situaciones en el futuro. Este enfoque fomenta una autoestima sólida y una comprensión más profunda de sus propias emociones, lo cual es esencial para su bienestar emocional a largo plazo.

Algo a lo que estaréis muy acostumbrados los profesores es a gestionar conflictos entre alumnos; ¿cómo gestionarlos en niños de corta edad?

Gestionar conflictos entre niños de corta edad requiere una intervención cuidadosa y guiada para ayudarles a desarrollar habilidades sociales y emocionales que les permitan manejar futuras situaciones por sí mismos. A esta edad, los niños aún están aprendiendo a reconocer y gestionar sus emociones, por lo que es esencial brindarles las herramientas adecuadas para poder expresarse y entender a los demás. 

Una de las primeras cosas que debemos enseñarles es a usar las palabras para expresar lo que sienten, en lugar de recurrir a conductas impulsivas como gritar o empujar. Guiarles en el uso del lenguaje emocional es crucial. Por ejemplo, podemos preguntar: "¿Cómo te has sentido cuando esto ha pasado?" o "¿Qué te ha molestado de la situación?" Esto les ayuda a poner nombre a sus emociones y entender mejor lo que está ocurriendo dentro de ellos. 

Además de ayudarles a identificar y expresar sus emociones, también es importante enseñarles a reflexionar sobre la situación y buscar soluciones de manera conjunta. En lugar de imponer una solución, podemos fomentar el diálogo con preguntas como: "¿Cómo podríais resolver esto juntos?" o "¿Qué crees que podrías hacer para que el otro se sienta mejor?" Esto les enseña a ser responsables de sus acciones y a trabajar en equipo para solucionar los conflictos de una manera positiva. 

La empatía juega un papel clave en la resolución de conflictos. Es fundamental que los niños comprendan cómo se siente el otro y que reconozcan que las emociones de los demás son tan válidas como las suyas propias. Fomentar la empatía les ayuda a ser más conscientes de los efectos de sus acciones en los demás, lo que les motiva a buscar acuerdos en lugar de caer en la confrontación. Podemos ayudarles a ponerse en el lugar del otro con frases como: "¿Cómo crees que se siente tu compañero cuando pasa esto?" o "Imagina que tú estuvieras en su lugar, ¿cómo te gustaría que te ayudaran?".

Finalmente, es importante guiarlos para que lleguen a acuerdos y soluciones que les permitan resolver el conflicto de manera respetuosa. A medida que los niños crecen, esta habilidad se convierte en una herramienta esencial para desarrollar relaciones saludables y aprender a convivir en comunidad. De esta manera, no solo estamos resolviendo un conflicto en el momento, sino que estamos enseñando a los niños habilidades para afrontar de forma positiva los desacuerdos que puedan surgir en el futuro.  

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