Niña con un botiquín de primeros auxilios© Adobe Stock

Entrevista

Natividad Madrid, enfermera escolar: 'Los niños que saben primeros auxilios pueden salvar vidas, al igual que los adultos'

La enfermera escolar es una figura clave en muchos centros educativos. Su labor no es solo la de atender casos de enfermedad o lesiones, sino la de hacer prevención y educación en la salud. 


3 de abril de 2025 - 11:53 CEST

Natividad Madrid es enfermera escolar. Acaba de publicar su libro Enfermería básica. Cómo cuidar y proteger a los niños en casa y en la escuela (Ed. Saralejandría), donde, de una forma muy didáctica y adaptada a todos los lectores, ofrece nociones clave para saber cómo actuar ante los problemas de salud más comunes en los niños. Hemos charlado con ella.

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Muchas personas no saben cómo actuar ante una emergencia y el miedo o la desinformación pueden llevar a decisiones erróneas

Natividad Madrid, enfermera escolar

¿Cuáles son los casos más frecuentes que tratas habitualmente como enfermera escolar?

C0mo enfermera escolar atiendo gran variedad de casos a lo largo de mi jornada laboral, pero lo más frecuente son traumatismos, caídas o golpes en los patios, además de episodios de alergias, crisis asmáticas así como alteraciones en niños con enfermedades crónicas como una hipoglucemia en un niño diabético. También atiendo síntomas más específicos como dolores de cabeza, de tripa, fiebre o malestar general, evaluando si puede permanecer en la escuela o, por el contrario, se tiene que ir a casa.

Además, trabajo en la administración de medicaciones pautadas a los alumnos que la necesitan y en el control de enfermedades infecciosas en el colegio, algo clave para evitar brotes.

Enfermera tomando la fiebre a una niña pequeña© Adobe Stock

No todos los centros cuentan con esta figura que, además de atender a niños con problemas, también hace prevención de salud. ¿Por qué crees que es necesario contar en cada unidad escolar con un profesional de la enfermería?

Considero que la figura de la enfermera escolar, además de mejorar la seguridad y el bienestar de los alumnos, contribuye a educar en salud. Porque nuestro trabajo no trata solo de atender urgencias sino también de prevenirlas.

Las enfermeras escolares enseñamos hábitos saludables desde la infancia, como una correcta higiene de manos, alimentación saludable, así como a reconocer síntomas de enfermedades.

En el caso de los niños con enfermedades crónicas o necesidades especiales, la enfermera escolar es un pilar fundamental para su inclusión el entorno escolar.

Con mi libro pretendo ayudar a hacer la vida más fácil y segura a los niños, sus familias y a todas las personas que los cuidan, dándoles la información y los conocimientos precisos para estar preparados tanto en situaciones de emergencias como en pequeños cuidados de salud del día a día, porque estoy convencida de que la información salva vidas. Además, quiero que se reconozca la figura de la enfermera escolar.

© Ed. Saralejandría

En tu libro enseñas de forma práctica y muy didáctica cómo enfrentarse a distintas situaciones, desde una parada cardiaca hasta un atragantamiento. ¿Crees que hay suficiente cultura en primeros auxilios entre la población general y en concreto entre los padres?

Lamentablemente, no. La formación en primeros auxilios sigue siendo una asignatura pendiente en nuestra sociedad, aunque estos temas cada vez interesan más.

Muchas personas no saben cómo actuar ante una emergencia y el miedo o la desinformación pueden llevar a decisiones erróneas. Para mí es fundamental que tanto los padres como los docentes tengan conocimientos básicos de primeros auxilios porque, en situaciones como una obstrucción de la vía aérea o una parada cardiorrespiratoria, cada segundo cuenta. Por eso, en mi libro explico de manera sencilla y accesible qué hacer en diferentes situaciones, para que cualquier persona, sin conocimientos sanitarios previos, pueda actuar con seguridad. 

También pienso que la enseñanza de primeros auxilios debería estar integrada en la educación desde la infancia, porque los niños, al igual que los adultos, con pequeños conocimientos, pueden salvar vidas.

© Adobe Stock

En tu manual hablas de cuándo acudir al pediatra o a urgencias ante algunas afecciones, como la fiebre infantil. ¿Crees que en general a los padres les cuesta aplicar estos cuidados en casa y prefieren acudir a un centro médico?

Sí, muchas veces los padres nos sentimos inseguros a la hora de manejar ciertos síntomas en casa, y es completamente comprensible. La fiebre, por ejemplo, es un síntoma que nos crea mucha preocupación, aunque en la mayoría de los casos no es un motivo de alarma y, como explico en mi libro, es un mecanismo de defensa que tiene nuestro cuerpo. 

Con este libro pretendo darles herramientas para diferenciar cuándo un niño puede ser tratado en casa y cuándo es necesario acudir a un profesional. Porque, en ocasiones, las urgencias hospitalarias se saturan con casos que podrían haberse resuelto con cuidados básicos en casa y, al mismo tiempo, algunos padres restan importancia a síntomas que sí requieren atención médica inmediata. Tener información clara y con soluciones concretas puede ayudar a tomar mejores decisiones.

Con más formación y concienciación, podemos crear entornos escolares y hogares más seguros y saludables para todos

Natividad Madrid, enfermera escolar

Al margen de instruir a padres y educadores, ¿no deberían los propios niños conocer más sobre su salud y sobre primeros auxilios y prevención?

¡Por supuesto! Desde pequeños, los niños pueden aprender conceptos básicos de salud y primeros auxilios, adaptados a su edad. Saber qué hacer ante un atragantamiento, cómo pedir ayuda en una emergencia o la importancia de lavarse las manos correctamente son conocimientos clave que les podrán ayudar en diferentes situaciones a lo largo de sus vidas.

Si incorporamos la educación en salud y primeros auxilios en las escuelas no solo les ayudamos a cuidar de sí mismos y de sus compañeros, sino que también tendremos un impacto a largo plazo en la sociedad. Un niño que crece con estos conocimientos se convertirá en un adulto más consciente y preparado para actuar ante emergencias, reduciendo el miedo a intervenir y realizando un uso correcto de nuestro sistema de salud.

Si conseguimos que los niños interioricen estos conocimientos desde pequeños, en el futuro tendremos una sociedad con ciudadanos más responsables, capaces de responder ante una emergencia y con una mayor cultura de prevención, lo que conllevará menos accidentes, mayor rapidez en la asistencia y, en muchos casos, más vidas salvadas.

© Adobe Stock

De todos los cuidados preventivos que relatas en el libro, ¿cuáles consideras que son los más importantes?

Es difícil elegir porque la prevención abarca muchos aspectos, pero diría:

  • Vacunación: una de las herramientas de prevención más eficaces que tenemos. Gracias a las vacunas, han desaparecido o se han controlado enfermedades graves que antes provocaban problemas importantes en la infancia, incluso una elevada mortalidad, por lo que considero que es fundamental seguir los calendarios de vacunación recomendados y concienciar a las familias sobre su importancia para proteger, no solo a sus hijos, sino también a toda la comunidad.
  • Reconocimiento de síntomas de alarma: saber identificar signos de una reacción alérgica grave, un golpe en la cabeza preocupante o una fiebre que requiera atención médica es clave para una intervención temprana.
  • Y por último y no menos importante, el lavado de manos, el gesto más sencillo y eficaz para la prevención de las enfermedades infecciosas.

En definitiva, la enfermería escolar es prevención, educación y seguridad. Con más formación y concienciación, podemos crear entornos escolares y hogares más seguros y saludables para todos, así que espero que mi libro ayude a eso.

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