La prolongación de los días, el aumento de las horas de sol, la subida de las temperaturas, los cambios de hora y el diferente ritmo de vida son factores que influyen sobre el organismo de los niños y los adolescentes en el comienzo de la primavera. Muchos de estos niños necesitan un tiempo para adaptarse a estos cambios. Unos niños, la mayoría, lo manifiestan en forma de cansancio, otros lo hacen con revitalización. Dependerá de su constitución y de sus características. En cualquier caso, este cambio climatológico es el que induce lo que conocemos como astenia primaveral.
Debemos recordar que la gente joven nota mucho la primavera. Cuanto más inmaduro es el organismo, menos recursos tiene para adaptarse a los cambios ambientales y metabólicos, siendo los adolescentes los que con mayor frecuencia se quejan de astenia primaveral.
Cuanto más inmaduro es el organismo, menos recursos tiene para adaptarse a los cambios ambientales y metabólicos
¿Qué es la astenia primaveral?
En primavera, la aparición de cansancio puede ser un síntoma normal en determinadas edades, sobre todo, en la infancia y la adolescencia y se conoce en medicina como “astenia primaveral”.
La astenia primaveral es un cuadro clínico de carácter leve y pasajero y está considerada por la mayoría de especialistas como un pequeño trastorno adaptativo que se presenta en esta época del año, sin causa aparente que lo justifique, coincidiendo con el cambio estacional.
¿Por qué se produce la astenia primaveral?
Se piensa que las variaciones climáticas influyen sobre el metabolismo y esta situación induce cambios hormonales, que son las causas que generan esta situación. Al aumentar las temperaturas y las horas de luz solar, el hipotálamo cerebral disminuye la producción de endorfinas y otras substancias como la dopamina, la serotonina y la oxitocina, y esta reducción puede ser la causante de la sensación de cansancio que el niño y el adolescente notan en esta época del año.
Síntomas de la astenia primaveral en niños y adolescentes
Es un trastorno relativamente frecuente en niños y bastante más frecuente en adolescentes. Los síntomas aparecen de forma silente y paulatina con sensación temporal de falta de fuerza y de vigor, con apatía, somnolencia, pérdida de interés por el entorno, cansancio precoz ante leves esfuerzos, pérdida de apetito y melancolía y tristeza sin causa aparente.
Debemos recordar que la capacidad de sentir cansancio es una sensación individual y subjetiva, que muchas veces depende del estado de salud del niño, de su grado de estabilidad emocional y de su equilibrio psíquico y biológico. La sensación de pérdida de fuerza y de vigor dependerá de su estado anímico y se traducirá en una sensación de indolencia, apatía y de falta de energía.
¿Cómo hacer frente a la astenia primaveral de niños y adolescentes?
La astenia primaveral no precisa de tratamiento médico; esperar unos días o unas semanas a la adaptación del niño a esta nueva situación suele ser suficiente. Durante estos días es recomendable una alimentación sana y equilibrada. Una buena hidratación también es conveniente. El realizar ejercicio físico o practicar algún deporte hace que el descanso nocturno sea más eficaz y más prolongado. No se debe modificar el ritmo de vida del niño, ni sus hábitos de ocio y de trabajo escolar.