Durante el embarazo, las venas se vuelven más visibles. Muchas mujeres llegan a desarrollar varices, una afección venosa, que puede llegar a complicarse. Se estima que entre el 23 y el 25% de las mujeres pueden presentar varices en su primer embarazo, una cifra que asciende hasta el 27-28% en el segundo y tercer embarazo y que llega hasta un 33% en aquellas que tienen cuatro o más gestaciones.
¿Cuáles son los factores implicados en su aparición? ¿Qué complicaciones puede haber? ¿Hay forma de prevenirlas? Resolvemos estas y otras preguntas con ayuda de dos especialistas.
Es fundamental acudir al especialista si la paciente presenta dolor intenso, inflamación asimétrica o enrojecimiento en una pierna, ya que podría tratarse de una trombosis venosa profunda
¿Por qué aparecen las varices en el embarazo?
Hay distintos factores que hacen que las varices estén tan presentes en el embarazo. Unas varices que pueden aparecer tanto en las piernas como en la pelvis, y que necesitan de un correcto manejo "para garantizar el bienestar de la madre y prevenir riesgos innecesarios", como comenta el Dr. Pablo Gallo González, jefe de servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Ruber Internacional de Madrid.
El embarazo, de por sí, "es una situación muy especial en el organismo de una mujer. Se producen cambios enormes para favorecer la maduración del embrión y el desarrollo del feto”, destaca el Dr. José María Egaña, jefe del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular de Policlínica Guipúzcoa, en San Sebastián.
Así, estas son las causas que están detrás de las varices en el embarazo:
- Factor genético: "Si la mujer tiene antecedentes familiares de insuficiencia venosa, es más probable que desarrolle varices durante el embarazo", explica el Dr. Gallo.
- Factor hormonal: La revolución hormonal que se vive en el embarazo, con un aumento de estrógenos y progesterona puede debilitar la pared venosa y favorecer la aparición de varices. “La elevación de los estrógenos aumenta el volumen circulante y la retención de líquidos, lo que sobrecarga el sistema circulatorio y dilata las venas. Además, la progesterona favorece el aumento del diámetro venoso para mejorar el flujo sanguíneo”, matiza el Dr. Egaña.
- Factor mecánico. "A medida que el feto crece, el aumento de peso en el tercer trimestre ejerce presión sobre las venas pélvicas, lo que puede provocar la dilatación venosa", confirma el Dr. Gallo. Ese incremento de peso y el crecimiento del útero ejercen una presión sobre las venas que dificulta el retorno venoso, lo que favorece la aparición de varices.
¿Qué complicaciones puede haber?
Habitualmente, las varices comienzan a aparecer a partir del segundo trimestre y tienden a empeorar a medida que avanza el embarazo. Además de su aspecto estético, las gestantes con varices pueden notar dolor, pesadez en las piernas, edema, pinchazos y hormigueo. "Es fundamental acudir al especialista si la paciente presenta dolor intenso, inflamación asimétrica o enrojecimiento en una pierna, ya que podría tratarse de una trombosis venosa profunda", advierte el especialista del Hospital Ruber Internacional.
Aunque las piernas suelen ser el lugar más afectado, también pueden aparecer varices pélvicas en la zona genital, que lleguen incluso a los muslos. Pero, ¿qué problemas más graves pueden ocasionarse? Por una lado, las varices pueden asociarse a compresiones venosas en la pelvis, como el síndrome de May Thurner o el síndrome de Nutcracker. "El embarazo favorece la aparición de varices, lo que puede derivar en episodios de tromboflebitis o incluso en trombosis venosa profunda si la paciente tiene alguna alteración hematológica o compresión venosa pélvica", advierte el Dr. Gallo.
Por su parte, el Dr. Egaña alerta: “Una variz dilatada está sujeta a posibles trombosis, lo que puede convertir un embarazo normal en un embarazo patológico”. El mayor riesgo es que una trombosis superficial progrese y pueda afectar al sistema venoso profundo, aumentando el riesgo de embolia pulmonar. “Si la trombosis avanza y alcanza una conexión con el sistema venoso profundo, el riesgo de embolia pulmonar aumenta considerablemente, y eso ya son palabras mayores”, subraya.
Cómo prevenir las varices en el embarazo
Aunque las varices no pueden prevenirse por completo, sí que hay una serie de medidas que se pueden tomar para reducir su impacto. Son las siguientes:
- Mantener una alimentación equilibrada.
- Practicar ejercicio físico diariamente.
- Evitar estar mucho tiempo de pie o sentada.
- Usar ropa cómoda y evitar calzado con tacón alto o que sea completamente plano.
- Evitar exposiciones prolongadas al sol o fuentes de calor.
- Elevar las piernas unos 15 centímetros al descansar.
- Utilizar medias de compresión para mejorar la circulación.
Además de estas recomendaciones, el Dr. Egaña destaca cómo la postura al dormir durante el embarazo es importante: “Se ha visto que, sobre todo en el tercer trimestre, dormir sobre el lado izquierdo puede liberar la presión sobre la vena cava inferior, favoreciendo el drenaje sanguíneo y reduciendo la congestión venosa en las piernas”. A esta, añade otra recomendación: “Hay alimentos que contienen sustancias químicas beneficiosas para las venas, como los flavonoides en los cítricos o las uvas. Es un pequeño detalle que puede marcar la diferencia”.
Igualmente, el drenaje linfático manual puede contribuir a mejorar el estado de las varices, que deben ser abordadas de forma personalizada, según las necesidades de cada gestante.
¿Qué pasa con las varices tras el parto?
Después de dar a luz hay que hacer una nueva valoración de las varices para comprobar cómo han evolucionado. "Si la vena safena está afectada, se puede recurrir a tratamientos endovasculares, que son técnicas mínimamente invasivas con excelente recuperación y sin necesidad de realizar heridas quirúrgicas", aclara el Dr. Gallo.
En el caso de las varices pélvicas, también existen procedimientos endovasculares que permiten confirmar el diagnóstico y realizar un tratamiento eficaz mediante embolización. "Este procedimiento consiste en ocluir las venas pélvicas enfermas a través de una pequeña intervención realizada desde el brazo, lo que minimiza riesgos y facilita una recuperación rápida", concluye el especialista.