El cáncer de próstata es el más frecuente entre los hombres en España, según el informe Las cifras del cáncer en España 2025, elaborado por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). La edad (es más habitual que se dé en hombres de más de 50 años), los antecedentes familiares y la obesidad son los principales factores de riesgo, si bien, afortunadamente, tiene tasas muy altas de supervivencia, en torno al 90%.
Cuando una persona recibe la noticia de que padece cáncer, por muy altas que sean esas tasas de supervivencia, siempre es un duro golpe difícil de asimilar y suele conllevar un cambio drástico en las prioridades y en el plan de vida de la persona afectada. Y, como sabemos, en este sentido, la decisión de tener o no tener hijos ocupa un lugar esencial. ¿Pueden los hombres a los que les han diagnosticado cáncer de próstata tener hijos biológicos?
El cáncer de próstata por sí mismo no afecta la fertilidad, aunque los tratamientos para la curación que implican medicación con quimioterápicos, radioterapia... pueden afectar a la fertilidad
“Los estudios revelan que el cáncer de próstata por sí mismo no afecta la fertilidad, aunque los tratamientos para la curación que implican medicación con quimioterápicos, radioterapia... pueden afectar a la fertilidad”, nos responde el Dr. José María Rubio, ginecólogo especialista en fertilidad y director de Calidad Clínica de Next Fertility.
El especialista en fertilidad nos detalla al respecto que “el tratamiento con radioterapia en el cáncer de próstata produce alteraciones hormonales con aumento en los niveles de FSH y LH y una disminución de los niveles de testosterona”, lo que sin duda afecta a la fertilidad.
A esto hay que añadir un dato que nos proporciona el Dr. Rubio y que resulta sorprendente, y es que el cáncer de próstata, según se ha observado en algunos estudios, “es más frecuente en pacientes con problemas de esterilidad junto al cáncer de testículo”.
¿Qué opciones tienen los pacientes con cáncer de próstata de tener hijos biológicos?
Teniendo en cuenta lo explicado anteriormente, “lo ideal es, ante el diagnóstico, realizar preservación de semen para poder utilizarlo posteriormente en una fecundación in vitro (FIV) con su pareja”, recomienda el doctor.
En caso de que el paciente ya haya iniciado el tratamiento oncológico cuando decida que es el momento de tener hijos, “si ha comenzado el tratamiento quimioterápico la calidad de los espermatozoides se va a ver dañada y va a repercutir en disminución del número, de la motilidad y de la capacidad fecundante”, advierte Rubio. “Las posibilidades de gestación en un paciente con cáncer de próstata van a depender de haber realizado o no la preservación de semen”.
Aún así, incluso en estos casos siguen teniendo opciones de cara a lograr el embarazo de su pareja, pues, como señala el director de Calidad Clínica de Next Fertility, “existen tratamientos que producen un frenado en las hormonas que produce la hipófisis y pueden proteger el daño sobre el testículo”.
Eso sí, en todo caso, “se recomienda que, como mínimo, el paciente obtenga la muestra de semen tras 3 ó 6 meses después de haber finalizado el tratamiento quimioterápico para garantizar al máximo la funcionalidad de los espermatozoides obtenidos”.
Síntomas del cáncer de próstata
Como cualquier tipo de cáncer, la detección temprana es clave para la curación, por lo que, ante las primeras señales de alerta o de sospecha, es necesario acudir al médico con la mayor celeridad posible. Si bien en las fases más tempranas es posible no presentar ningún síntoma, los primeros suelen tener que ver con cambios en la cantidad y en la frecuencia de la micción. Estos síntomas también están relacionados con la hiperplasia benigna de próstata, de manera que, en ocasiones, pueden confundirse ambas patologías al principio.
Síntomas más evidentes del cáncer de próstata es la presencia de sangre en la orina o en el semen y el surgimiento de impotencia sexual. En estadios más avanzados, el hombre afectado puede notar también dolor de huesos, cansancio generalizado o hinchazón de piernas. Ante cualquier duda, es preciso consultar con el médico de familia o con un especialista.