La maternidad de la sociedad actual difiere en la maternidad de otras épocas en algo esencial: la falta de tribu y la falta de tiempo. Esto tiene mucho que ver con un sistema que prima lo productivo frente a lo reproductivo, como han señalado Mavi Villatoro (directora de Mammaproof), Miriam Tirado (consultora de crianza consciente) y Marta Eguía (actriz) durante la mesa redonda El 'match' entre madres: una revolución para sentirnos menos solas, que ha tenido lugar este martes en Madrid durante la presentación de la APP Red Yo Cuido, Nosotras Cuidamos, de la asociación Yo no Renuncio.
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“Estamos en un modo de supervivencia tan grande que nos cuesta hasta pedir ayuda”, decía durante la presentación Laura Baena, fundadora y directora creativa de la citada asociación y del Club de Malasmadres. De ahí que proponga un cambio de mentalidad que permita humanizar los trabajos para poder vivir mejor. De ahí también la necesidad de conciliar y de que Malasmadres haya puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para reclamar los permisos retribuidos de 8 semanas. Hemos charlado con Laura Baena sobre la necesidad de estos permisos retribuidos.
La conciliación se ha convertido en un privilegio pagado
Comentabais en la mesa redonda que, cuando una mujer es madre, muchas empresas dejan de considerarlas productivas. ¿Cómo hablar de conciliación cuando no se ve a la trabajadora igual de válida que antes?
La maternidad nos penaliza. Yo viví en mi propia piel, hace casi diez años, cómo la maternidad te penaliza, te hace sentir menos profesional y cómo te encuentras con una realidad, la de la conciliación, que no existe y en la que además se entiende que el cuidado no es productivo (cuando realmente no hay nada más productivo que eso). Hay que revalorar y reconocer socialmente la maternidad. Yo creo que la APP también va a ayudar a eso; estamos revolucionando, estamos dando valor y visibilidad a todo lo que hacemos las madres, que realmente tiene mucho de productivo.
La madre trabajadora que se acoge a los permisos de 8 semanas (actualmente no retribuidos), ¿no tendrá más posibilidades de ser vista como menos productiva por parte de su empresa? ¿Puede ser perjudicial para ella acogerse a este derecho?
El problema con las políticas que se aprueban es que no son normas bien desarrolladas y realmente tampoco sabes hasta dónde llega la responsabilidad del Estado y la responsabilidad de la empresa. Por eso todo el trabajo en paralelo que hacemos. Cuando hablamos de concienciar, de formar no solo a las familias, sino también a las empresas en temas de conciliación y corresponsabilidad, hay que entender que lo que damos las madres a la sociedad es un bien común y que lo que hay que cambiar es esa mentalidad. Hay que vigilar que no se produzcan estas injusticias que siguen produciéndose y que nosotras a diario, en el teléfono amarillo de la conciliación, acompañamos a mujeres con casos de despido improcedente, situaciones de mobbing maternal que vivimos muchísimas mujeres madres cuando de repente te ponen la M de ‘madre’ y te apartan.
Debería ser un derecho y deberías poder disfrutar de la crianza y poder usar estos permisos. Además, es raro que una familia vaya a coger las ocho semanas seguidas; tienen que ser semanas completas, pero a lo mejor coges una semana en un momento dado y no tienes por qué coger más. Si de verdad las mujeres madres vamos a ser penalizadas por cogernos una semana de permiso retribuido, sería surrealista, porque además tenemos que ir a un modelo laboral distinto. Tenemos que humanizar los trabajos y tenemos que entender que cuando tú trabajas también tienes una vida y tienes unos cuidados y estás aportando bienestar social. Ahí hay un trabajo de mucha concienciación social y también de mucha vigilancia por parte de los gobiernos y de las instituciones a la hora de aprobar leyes y normas, porque si luego no se vigila, pueden sucederse estos casos.
¿Por qué es necesario que los permisos de 8 semanas sean retribuidos?
El permiso de ocho semanas se aprobó en el Real Decreto Ley de junio de 2023. Este permiso, en un primer momento, estaba en la Ley de Familias; además, nosotras formamos parte de la Mesa Asesora de Cuidados, de la que salió la Ley de Familias, y era una de las medidas que estaban contempladas. Pero no estaba de manera casual; es decir, es que esta medida está dentro de la directiva europea 1158/2019, que todavía no se ha traspuesto de manera completa a España.
Esta Ley de Familia se queda parada por el momento electoral que se estaba viviendo en 2023; se aprueba un Real Decreto en junio, junto con otros permisos (como los cuatro días de fuerza mayor o los cinco días por enfermedad grave) y entran los permisos de estas ocho semanas pero sin retribuir, cosa que al final es una trampa porque ¿qué familia puede conciliar con un permiso sin retribuir?
No podemos olvidar la realidad de las familias, para las que supone un coste emocional y económico muy alto la falta de conciliación y de apoyos. Una familia no va a poder cogerse normalmente esas semanas a menos que tenga una pareja, que tenga unos recursos mínimos. No puedes dejar de cobrar. Esto es como elegir entre cuidar o comer. Eso ha pasado y eso pasó en la pandemia: que muchos niños y niñas se quedaban solos.
El no haber sacado un aprendizaje y que se aprobaran los permisos sin retribuir es una frustración para las familias. Sí que es verdad que se pretendía aprobar sin retribuir y teníamos de fecha límite impuesta por Europa para retribuirlos antes del 2 de agosto de 2024. Llegó el 2 de agosto 2024 y desde el propio gobierno dijeron que no había dado tiempo. “No ha dado tiempo”, no; no es una prioridad. No se está dando la importancia, no se está poniendo en Presupuestos y no se ha aprobado. Y estamos asumiendo en España (y lo digo en plural porque lo pagamos todos y todas) 7 millones de euros de multa de Bruselas por no haberlo aprobado.
La urgencia del permiso retribuido es que es un derecho que no se nos está otorgando, que no es por ley. Tenemos que esperar a una sentencia como la que salió el viernes pasado, en la que se aprobaba ese permiso retribuido para una madre que había denunciado a su empresa, pero no podemos esperar a una sentencia, tiene que ser por ley la aprobación.
¿No es útil que estos permisos existan ya, aunque no sean retribuidos actualmente?
La conciliación, siempre lo digo, se ha convertido en un privilegio pagado. Entonces, aquellas familias que tienen recursos, esa red familiar de abuelos y abuelas, van a ir por ahí. Otras, tendrán que pagar cuidadores, pagar campamentos, con lo que supone. Y al final lo que está ocurriendo es que ese permiso no retribuido o bien eres una familia que puedes permitírtelo económicamente o bien has renunciado a tu carrera profesional. Y al final de nada te sirve tampoco.
Habéis hablado también en la mesa redonda de la ampliación de los permisos de nacimiento; ¿deben igualarse y ser los mismos para madres que para padres?
Nosotras siempre hemos defendido que sean iguales e intransferibles porque siempre lo vimos como una palanca de cambio. Yo sí que creo que, en los últimos años, ha cambiado un poco esa mirada de entender que la conciliación no es solo cosa de madres, sino que también los padres son parte activa. Y tenemos que seguir trabajando en que esto sí es cosa de hombres y que, si son permisos igualitarios e intransferibles, la empresa va a entender que tanto tú como mujer -madre como él, como padre, vais a tener que disfrutar de ese derecho. Eso favorece la igualdad.
Los horarios laborales se tienen que adaptar a los horarios escolares y a los horarios de crianza y de maternidad, y no al revés
Otra cosa es que tengamos que ver casos concretos de familias monomarentales, que tendrían que tener el doble de permisos para que protegiera a la infancia, y casos concretos de madres que están divorciadas y en cuyas familias no se está dando la corresponsabilidad como debiera. Pero sí soy una firme defensora de que la intransferibilidad, igual que soy defensora de las cuotas.
En un mundo ideal donde la igualdad fuera una realidad, donde la corresponsabilidad fuera una realidad, ¿yo sería defensora de la intransferibilidad? No, porque partiría de la base de que sois una pareja corresponsable, de que la sociedad es corresponsable, que las empresas son corresponsables y de que realmente no te van a penalizar. Pero en esta situación actual que vivimos de desigualdad y de falta de corresponsabilidad, hay que forzar.
¿Es una medida adecuada para la conciliación que haya escuelas infantiles abiertas 24 horas?
Yo siempre he defendido que los horarios laborales se tienen que adaptar a los horarios escolares y a los horarios de crianza y de maternidad, y no al revés. O sea, no se trata de que los horarios escolares se adapten a un sistema laboral productivo en el que solo prima el hacer y que se olvida de los cuidados. Eso me parece incoherente; es incoherente luchar por reducir la jornada y, a la vez, hablar de escuelas infantiles 24 horas abiertas. No olvidemos al personal que trabaja en las escuelas infantiles, que además están muy mal pagadas y que están muy poco reconocidas y que muchas de ellas son madres. Quiero pensar que no es una realidad porque antes se tendrían que aprobar muchas más cosas.
¿ De qué manera puede ayudar la app Yo no Renuncio, que acabáis de presentar, a favorecer la conciliación?
Con todo el trabajo que hemos hecho estos diez años, en los que nos hemos dado cuenta de que había que hablar de conciliación y había que concienciar de que la conciliación no era solo cosa de madres, sino que era un tema de corresponsabilidad social que implicaba a los gobiernos, a las empresas y a toda la sociedad. De ahí todo el trabajo que hacemos social y político, porque necesitamos impulsar políticas públicas de conciliación, necesitamos un plan nacional de conciliación y necesitamos empresas comprometidas con la corresponsabilidad. Pero mientras todo eso llega, que también lo trabajamos desde la asociación, veíamos la necesidad de crear redes informales del cuidado.
Ahora que cumplimos diez años, el Club de Malasmadres hace una revolución para acompañar con lo que no llega un tuit o un mensaje directo (que ya acompañamos mucho, pero no es suficiente). Necesitamos ese acompañamiento y necesitamos rdar un paso a la acción frente a esa soledad que sentimos el 85% de las madres. Entonces, de las investigaciones, de los focus que hemos hecho, veíamos que había una necesidad de conectar entre nosotras más en lo físico.
Además, es una cosa que yo viví cuando teníamos el espacio aquí en Madrid. Hacíamos encuentros pequeños y cubríamos la necesidad de que se conectaran entre ellas, se conocieran. Venían madres solas que, de repente, creaban esa tribu allí. Eso, unido a este momento social que vivimos, en el que parece que estamos muy conectadas, pero nos sentimos muy solas, y a que muchas veces nos arrasa esa rueda de lo productivo. Esa rueda nos va alejando de crear esa red de confianza, esa red con otras madres que a veces no tenemos en nuestro círculo cercano. Vimos que necesitamos una APP que conecte a las madres, que nos permita ese desahogo y que nos permita también pasar a lo físico, pasar al plano real, salir a la calle, conocernos, darnos la mano y poder apoyarnos mientras todo lo demás llega. Las madres también tenemos esa responsabilidad y ese valor de ayudarnos unas a otras.