En el corazón de Roma se erige, desde hace un siglo, la casa a la que los príncipes Aurèle y Estelle de Merode se retiran cuando sus agendas se lo permiten, deseosos de disfrutar de la soleada y vibrante capital italiana. Asentados en Bruselas, donde la pareja belga se conoció y se instaló después de casarse en 2023, encuentran en esta residencia con 100 años de antigüedad su segundo hogar, uno meramente vacacional. Heredado por Aurèle de su tío abuelo y padrino Alexandre de Merode, el apartamento lleva en la familia de este noble varias generaciones. Una reliquia arquitectónica que el matrimonio ha tenido a bien revitalizar respetando su pasado. Tras dos años recuperando cada detalle, con la ayuda de los especialistas en restauración de palacios ACAM, y echando mano de los mejores artesanos de ‘la bota’ para redecorarla, la diseñadora de moda nos abre las puertas orgullosa del resultado.
“Esta casa no es mía por nacimiento, pero me tomo muy en serio su historia. Ha sido un honor contribuir a su conservación y a que siga siendo un lugar donde crear nuevos recuerdos”, apunta. Algunos tan memorables como la celebración de su treinta cumpleaños, a la que asistieron múltiples rostros de la jet set europea. “Me encanta ejercer de anfitriona, especialmente en esta ciudad”, continúa. Rol que, durante unas horas, desempeña para este reportaje, en el que le seguimos la pista por la propiedad, cuya intervención ha avivado su pasión por el diseño de interiores, que ocupa un discreto segundo plano, a la cola de su firma de bolsos Enamoure y su compromiso con la salud mental, a través de Beyond Stigma Initiative.
-Cuéntanos, ¿cuál es la historia que hay detrás de esta casa?
-Data de los años 30 y ha pertenecido a la familia de mi marido durante varias generaciones. Está impregnada de un fuerte legado y restaurarla ha sido una manera de devolverles parte de la calidez y la generosidad con la que siempre me han tratado.
-¿Qué papel jugó ACAM?
-Su experiencia resultó esencial para preservar la integridad del piso. Me guiaron en la elección de los colores de la pintura y las telas adecuadas, asegurando que todo fuera coherente. La idea era que estos recursos sirvieran para darle una nueva vida sin eclipsar su herencia. Nos concentramos en resaltar sus mejores cualidades. La atención al detalle de ACAM ha sido clave para que luzca auténtico y atemporal.
-¿Cómo describirías el resultado que habéis logrado?
-El estilo se inclina hacia el neorrenacimiento, con su intrincada carpintería, sus proporciones clásicas y su encanto histórico. Con el tiempo, espero poder incorporar elementos más atrevidos y texturas más ricas, a medida que vaya encontrando nuevas inspiraciones y nuevos artistas. Es un trabajo constante, y eso es lo que lo hace emocionante.
“Decidí colaborar con artesanos romanos con verdadera dedicación por su oficio. Apoyarles es crucial para mantener vivAs las tradiciones”
-¿Qué te inspiró en esta ocasión?
-El arquitecto y decorador Renzo Mongiardino, concretamente su colaboración con Marella Agnelli. Hay una suerte de poesía en su trabajo, en la forma en la que usa el trampantojo para dotar de profundidad y sofisticación a los espacios sin sobrecargarlos. Parecen casi oníricos. Lo que más admiro es su capacidad para transformar los interiores en obras de arte vivientes, elegantes, íntimas y llenas de alma. Esa sensación de armonía es algo que busco.
-¿Por qué decidiste colaborar solo con artesanos locales?
-Roma es el hogar de innumerables artesanos extraordinarios con verdadera dedicación por su oficio. Entre Piazza Navona y Piazza di Spagna encontrarás a muchos. Apoyarles es crucial para mantener sus tradiciones.
-¿Algún claro favorito?
-Hay decenas, pero destacaría Passamanerie Mele, cuyos adornos hechos a mano son exquisitos; Luigi Paralumi, encargado de elaborar en su taller las pantallas de nuestras lámparas; La Gallina Matta y su increíble variedad de arreglos de mesa; Poignée, que hizo la mayoría de nuestros accesorios de baño y los rieles para las cortinas y, por supuesto, Cornici di Paolo Mancini, una maravillosa empresa familiar que confecciona marcos.
-¿Cómo es la vida en Roma?
-Tiene una energía especial. Caminando por la ciudad, siempre hay algo que llama la atención. Los días están llenos de placeres simples, como disfrutar de un aperitivo en el Hotel de Russie o cenar en nuestro restaurante de marisco preferido, Osteria La Segreta, donde Aldo nos saluda con una sonrisa.
-En las veladas italianas cabe todo, de disfraces a atrezos de ensueño. ¿Tienen una manera diferente de celebrar?
-En Italia saben celebrar a lo grande, y en Roma las fiestas y bailes son realmente especiales. Su ambiente es mágico, pero es la gente, los lugares y la comida lo que las hacen inolvidables. Hay bandas en vivo, hermosos bufés y anfitriones excepcionales.
-Más allá de este esplendor, diriges tu propia firma de bolsos, Enamoure. ¿De dónde te viene la vocación por la moda?
-Desde muy joven soñé con ser diseñadora y esa pasión nunca se ha apagado; la mantengo viva a través de mi trabajo en Enamoure. La creatividad está en el centro de todo lo que hago.
-Algo que compaginas con Beyond Stigma Initiative (BSI). Háblanos de este proyecto tan personal.
-Mi esposo y yo, junto con personas increíbles que han experimentado de primera mano el estigma de la salud mental, iniciamos esta organización sin ánimo de lucro para abordar esta problemática. Queremos ayudar a cambiar la percepción de la sociedad. Como princesa de la familia Merode, estoy orgullosa de liderar esta iniciativa con el apoyo de mis seres queridos.
Diseño a la italiana
- El flechazo: Antes de instalarse en Bruselas y vacacionar en Roma, e incluso de convertirse en la princesa de Merode, la diseñadora vivió en Milán y se enamoró del estilo italiano. “Lo que más me gusta es la facilidad con la que mezclan texturas como la seda, el terciopelo y el mármol sin que parezca exagerado. Hay una sensación de calidez y personalidad en todo lo que hacen. No se trata solo de que un lugar luzca bien, sino que se sienta especial”.
- La consagración: Esta inclinación por el “saber hacer” local, lejos de ser pasajera, echó raíces en Estelle, cuyos esenciales en materia de decoración pasan por combinar telas y estéticas para crear un ambiente acogedor y atractivo. “Los cojines son imprescindibles, hacen que una habitación resulte confortable al instante. Cuando se trata de poner la mesa, me gusta experimentar con diferentes vajillas y mantelerías. Mi objetivo es crear una pequeña colección”.