El diagnóstico de un cáncer de páncreas en fase precoz sigue siendo, a día de hoy, una excepción clínica. Por eso, cuando se conoce un caso como el del político Borja Sémper, en el que la enfermedad se ha detectado a tiempo, lo que aumenta las probabilidades de curación, los especialistas insisten en una idea clave: no es lo habitual, pero sí es posible en determinadas circunstancias.
Para entender por qué este tumor continúa siendo uno de los más letales, qué síntomas pueden alertar y cómo se produce el diagnóstico, hablamos con el doctor José Ignacio Martín Valadés, jefe de la Sección de Tumores Digestivos en MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten. A su análisis se suman las declaraciones de la oncóloga María José Safont, tesorera de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica y oncóloga médico del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia.
La clave de cáncer de Borja Sémper: llegar a tiempo
De entrada, los expertos nos cuentan que no de los aspectos más relevantes del caso de Borja Sémper es que el tumor se ha detectado en una fase precoz. Esto cambia de forma significativa el enfoque terapéutico y las posibilidades de supervivencia.
Y es que cuando el tumor está localizado, el tratamiento puede tener intención curativa, aunque el seguimiento posterior es fundamental. Pero, como avanzamos, no es lo más habitual. Veamos por qué se trata de uno de los tipos de cáncer más letales.
La situación en España: más incidencia y alta mortalidad
El cáncer de páncreas representa un importante problema de salud pública. "En 2026 se estiman 10.405 nuevos casos en España", indica el doctor Martín Valadés. Aunque no es el tumor más frecuente, sí destaca por su elevada mortalidad.
Actualmente es la tercera causa de muerte por cáncer en España y las previsiones apuntan a que podría convertirse en la segunda en los próximos años. Este dato refleja el impacto real de la enfermedad más allá de su incidencia.
Entre los principales factores de riesgo destacan:
- El tabaquismo, considerado el factor modificable más importante
- La obesidad, que se asocia a un mayor riesgo de varios tumores digestivos
- El consumo de alcohol, relacionado con daño pancreático crónico
- El envejecimiento de la población, ya que la mayoría de los casos se diagnostican a partir de los 60 años
Además, los especialistas alertan de un aumento progresivo en pacientes más jóvenes, lo que sugiere la influencia de factores ambientales y de estilo de vida.
Por qué el cáncer de páncreas es uno de los más letales
"El cáncer de páncreas no presenta una única causa responsable de su mal pronóstico", explica el doctor Martín Valadés. "Es el resultado de una serie de características". Entre ellas destaca el diagnóstico tardío, uno de los factores que más condiciona la supervivencia de los pacientes.
A diferencia de otros tumores como el de colon o el de mama, no existe un programa de cribado en la población general. Esto significa que no hay pruebas que permitan detectarlo en fases iniciales en personas sin síntomas, lo que retrasa el diagnóstico y reduce las opciones terapéuticas.
Cuando se detecta la enfermedad, la situación suele ser avanzada. Aproximadamente la mitad de los pacientes presenta metástasis, un 30% tiene enfermedad localmente avanzada y solo en torno a un 20% puede someterse a cirugía con intención curativa. Esta realidad explica, en gran medida, su elevada mortalidad.
La biología del tumor
A este retraso diagnóstico se suma la propia naturaleza del tumor. "La mutación de KRAS está presente en más del 90% de los casos", señala el especialista. Esta alteración genética favorece un crecimiento rápido y una gran capacidad de diseminación.
En términos clínicos, esto se traduce en tumores que progresan rápidamente y tienen un alto riesgo de recaída incluso después de una cirugía completa. No se trata solo de detectarlo tarde, sino de que el propio tumor tiene un comportamiento especialmente agresivo desde fases tempranas.
El microambiente tumoral: una barrera terapéutica
Otro elemento diferencial del cáncer de páncreas es su microambiente tumoral. "El estroma desmoplásico (entorno del tumor) impide la difusión de los fármacos quimioterápicos", explica el doctor. Esto significa que el tumor está rodeado por un tejido denso que actúa como una barrera física.
Además, existe un estado de "inmunosupresión local", es decir, el entorno del tumor bloquea la acción del sistema inmunitario. Esta combinación dificulta la eficacia de tratamientos como la quimioterapia o la inmunoterapia, que en otros tumores han mostrado resultados más prometedores.
Síntomas del cáncer de páncreas
Uno de los mayores problemas es la falta de síntomas específicos. "Es difícil establecer unos síntomas claros que hagan sospechar un cáncer de páncreas", reconoce el especialista. Cuando aparecen, suelen ser inespecíficos y pueden confundirse con patologías digestivas comunes, lo que retrasa la consulta médica.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
- Ictericia, que provoca color amarillento en la piel y los ojos debido a la obstrucción de la vía biliar
- Orina oscura o coluria y heces claras o acolia, también relacionadas con problemas biliares
- Dolor abdominal que se irradia hacia la espalda, a menudo descrito como en "cinturón"
- Pérdida de peso y de apetito sin causa aparente, junto con digestiones pesadas o saciedad precoz
- Diarrea persistente o cambios en el ritmo intestinal
En otros casos, el diagnóstico se produce a raíz de complicaciones como una pancreatitis aguda, episodios de trombosis o la aparición de una diabetes reciente sin causa clara, lo que obliga a estudiar el páncreas.
Tratamientos y avances
En España se dispone de todas las opciones terapéuticas actuales, desde cirugía hasta quimioterapia y radioterapia, así como acceso a ensayos clínicos. También se ha avanzado en el tratamiento de soporte, que resulta clave para mejorar la calidad de vida del paciente.
"La agresividad intrínseca del tumor y su microambiente lo hacen especialmente resistente", insiste el especialista. Esto limita la eficacia de los tratamientos y obliga a seguir investigando nuevas estrategias terapéuticas.
En este sentido, se están desarrollando fármacos dirigidos a mutaciones específicas como KRAS y terapias que buscan modificar el entorno tumoral para hacerlo más accesible a los tratamientos.
¿Qué prueba permite detectarlo a tiempo?
"No disponemos de pruebas de cribado en la población general", subraya el doctor Martín Valadés. Esta ausencia de herramientas preventivas es uno de los principales obstáculos para mejorar el pronóstico de la enfermedad.
La oncóloga María José Safont refuerza esta idea: "El cáncer de páncreas, a diferencia de otros tumores como el de mama o el de colon, no dispone en la actualidad de una prueba de cribado para su detección precoz en la población general". Esto implica que no es posible diagnosticarlo de forma sistemática en personas sin síntomas.
Por eso, "por desgracia, en muchos casos la enfermedad se detecta en fases más avanzadas, lo que dificulta su tratamiento y condiciona el pronóstico", añade. Los datos son claros: "Solo entre un 15% y un 20% de los casos se diagnostican en fases localizadas potencialmente resecables".
Además, "entre un 50% y un 55% de los pacientes presentan enfermedad metastásica en el momento del diagnóstico y el resto corresponde a enfermedad localmente avanzada no resecable". Según Safont, estas cifras reflejan la dificultad real de detectar este tumor de forma precoz.
En la práctica clínica, los casos iniciales suelen descubrirse de forma incidental. Es decir, aparecen en pruebas como un TAC o una resonancia realizadas por otros motivos, o durante el seguimiento de patologías pancreáticas previas.
Supervivencia: la clave está en el diagnóstico precoz
La supervivencia global a cinco años se sitúa entre el 8% y el 10%, una de las más bajas en oncología. Sin embargo, este dato cambia de forma significativa cuando el tumor se detecta en fases iniciales.
"Cuanto más precozmente se diagnostique, mayores serán las probabilidades de supervivencia", insiste el especialista. En estadio 1, el tratamiento puede ser curativo, aunque exige un seguimiento estrecho para detectar recaídas. Precisamente, el propio Borja Sémper indicó al dar a conocer que tenía cáncer que su tumor se había diagnosticado en estadio 1 y localizado. Hoy, tal como declaró en su entrevista con Pablo Motos, sabe que las revisiones son fundamentales, porque, como explicó, los médicos ya declararon que el riesgo de recaída es del 50%.
Un reto médico con margen de mejora
El cáncer de páncreas sigue siendo uno de los mayores desafíos en oncología por su agresividad, su diagnóstico tardío y su resistencia a los tratamientos. Sin embargo, los avances en investigación y el desarrollo de nuevas terapias ofrecen una perspectiva de mejora en los próximos años.
Casos como el de Borja Sémper ponen el foco en la importancia del diagnóstico precoz, todavía poco frecuente pero determinante. Detectar a tiempo sigue siendo la clave que puede cambiar el curso de la enfermedad.












