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chica mirando movil seria© Getty Images

¿Sientes ansiedad al recibir notificaciones? Este es el síndrome digital que no sabías que tenías

Ya sea en el ámbito personal, como sobre todo, en el trabajo. Recibir menajes constantemente puede aumentar los niveles de estrés, ansiedad, y hasta dificultar el sueño. Y esto tiene un nombre: 'fatiga del ping'


29 de marzo de 2025 - 12:00 CET

Hay veces en las que recibir una notificación es una experiencia grata. Puede ser un mensaje que estemos esperando de un familiar, una sorpresa de algún amigo, una propuesta de plan de nuestra pareja, un email informando de algún cambio laboral que buscábamos, alguna oferta de viajes que llevábamos tiempo queriendo realizar, o simplemente uno al que de repente nos apetece ir. 

Las ventajas de la tecnología en el mundo de la comunicación son inmensas, y si bien es cierto que las barreras informativas y espacio/temporales se han roto (casi por completo), también lo es confirmar que, al mismo tiempo, la inmediatez y la hiperconexión han aumentado el estrés y la ansiedad notablemente.

chica trabajando© Getty Images

En este contexto de constante conexión, un fenómeno relativamente reciente ha comenzado a surgir, sobre todo en redes sociales como TikTok: la fatiga del ping, una de las múltiples denominaciones que reciben muchos fenómenos psicológicos en Internet. 

Y, es que aunque no está oficialmente reconocido como una condición médica, este término se ha hecho popular para describir la sensación de agotamiento y ansiedad generada por la constante espera de notificaciones, ya sean mensajes, correos o alertas en general. A menudo se asocia con el uso excesivo del teléfono móvil y las aplicaciones de mensajería, que nos mantienen siempre alerta, esperando una nueva notificación, lo que puede llevar a un estado de sobrecarga emocional.

El escenario con el que más se ha relacionado la fatiga del ping tiene que ver con el trabajo. Si trabajas en una oficina, es posible que rápidamente reconozcas algunas de las siguientes aplicaciones: Teams, Skype, Meet Google, o Slack, entre otras muchas. Cada una de ellas sirve para comunicarse con tus compañeros de trabajo o clientes, y, aunque son buenas herramientas para evitar las reuniones en persona, lo cierto es que han fomentado el perfeccionismo excesivo a la hora de realizar las tareas (favoreciendo que se pidan determinados cambios o favores que en persona igual no se atreverían a pedir), o conversaciones fuera del horario de trabajo.

Chica trabajando de espaldas© Getty Images

¿Por qué se produce la 'fatiga del ping'?

La fatiga del ping tiene su origen en la forma en que nuestros cerebros responden a la estimulación constante. Cada vez que recibimos una notificación, nuestro cerebro libera dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y la recompensa. Esta respuesta es similar a la de otros comportamientos adictivos, lo que significa que estamos entrenados a buscar esa 'recompensa' en forma de un nuevo ping o alerta.

Podría parecer mero instinto de supervivencia, pero lo cierto es que lo que comienza como una experiencia placentera puede transformarse rápidamente en una fuente de estrés

Las personas comienzan a sentirse ansiosas o impacientes, esperando constantemente que el teléfono suene, lo que puede resultar en la interrupción del flujo de trabajo, pérdida de concentración, aumento del listado de tareas, o dificultad para disfrutar del momento presente.

empleada hablando jefa© Getty Images

¿Cuáles son las consecuencias?

Cada una de estas consecuencias pueden dar lugar a otras psicológicas y físicas mucho mayores. A continuación, algunas de las más comunes:

  • Aumento de la ansiedad: La expectativa constante de recibir una notificación puede generar un estrés prolongado. Esto puede desencadenar ansiedad y problemas relacionados con la salud mental, como la falta de control sobre nuestras emociones o la parálisis, no ser capaz de actuar en determinadas ocasiones ante tanta abrumación.
  • Interrupción del sueño: Las personas que revisan sus dispositivos móviles antes de dormir o durante la noche, a menudo experimentan dificultades para conciliar el sueño o sufren de insomnio, lo que afecta la calidad del descanso. Incluso, si hemos recibido una notificación solicitándonos una tarea por la tarde, puede que, aunque hayamos estado distraídos después, en el momento del descanso nos venga a la cabeza y nos obsesionemos con hacerla.
  • Disminución de la productividad: El "ping" constante interrumpe el flujo de trabajo y la concentración, lo que disminuye la productividad en el día a día. El cerebro, al ser interrumpido repetidamente, se cansa más rápidamente y necesita más tiempo para recuperarse entre tareas, por lo que todo se realiza mucho más lento.

Más allá de estas consecuencias predecibles de esta fatiga, hay otra más que puede aparecer también: el aislamiento. 

Aunque no se trata de algo voluntario, si lo piensas es común quedarse más horas de la cuenta trabajando y renunciar a planes. La dependencia de las notificaciones puede hacer que las personas se desconecten de las interacciones sociales cara a cara, ya que se sienten más atrapadas en la constante revisión de dispositivos, lo cual deteriora la calidad de las relaciones personales.

Qué es la fatiga del pin y cómo combatirla© Getty Images

Cómo frenar 'la fatiga del pin'

Parece difícil que en un momento donde la tecnología juega un papel fundamental en nuestra vida podamos desconectar de ella, pero debes saber (y grabarte en la memoria) una sentencia: sí se puede. Aunque parece imposible escapar de esta vorágine de notificaciones, existen varias estrategias que podemos implementar para reducir la fatiga del ping, solo hay que poner empeño en hacerlo, tener fuerza de voluntad y pensar, en todo momento, en aprovechar lo que estás viviendo:

  • Configura tiempos de 'no molestar': Muchas aplicaciones permiten configurar períodos durante los cuales no recibirás notificaciones. Puedes establecer horarios específicos, como durante las comidas o antes de dormir, para desconectarte de las alertas y permitirte descansar mentalmente.
  • Desactiva notificaciones innecesarias: No todas las notificaciones son urgentes ni necesarias. Puedes desactivar las notificaciones de aplicaciones no esenciales o aquellas que no contribuyen a tu bienestar. Esto reduce el número de "pings" que recibes a lo largo del día.
  • Establece límites de tiempo en las redes sociales: Usar las herramientas de control de tiempo que ofrecen muchas plataformas para limitar el acceso a redes sociales o aplicaciones que tienden a generar más notificaciones. Esto ayuda a reducir el tiempo frente a la pantalla y fomenta el enfoque en otras actividades.
  • Practica la desconexión digital: Incorporar prácticas de mindfulness, como meditar o simplemente hacer una pausa para respirar, ayuda a restaurar la calma. Además, tomarse un día a la semana sin dispositivos electrónicos (un "detox digital") puede ser una excelente forma de reducir el estrés.
  • Fomentar la comunicación cara a cara: Tratar de priorizar las interacciones en persona en lugar de depender exclusivamente de las notificaciones digitales para mantener el contacto. Esto no solo fortalece las relaciones, sino que también proporciona una desconexión saludable de las pantallas.
  • Deja claros tus límites: Si en algún momento alguien insiste o te pregunta los motivos por los cuales no has contestado a su mensaje, sé honesto y comenta que solo atiendes notificaciones urgentes o demasiado importantes, o que prefieres una conexión sin dispositivos.

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