Los pies cavos son una afección relativamente común, que afecta a la forma y la función del pie, causando un arco anormalmente elevado que puede causarnos dolor y problemas de movilidad. Esta condición puede ser congénita o desarrollarse con el tiempo debido a diversas causas. Tener los pies cavos puede implicar problemas, tal y como apuntan desde el Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV), que ha advertido que las personas con pies cavos no tratados tienen mayor riesgo de padecer determinados tipos de dolor.
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Los pies cavos suelen pasar más inadvertidos y cuando llaman la atención es porque han cursado alguna dolencia
Síntomas de los pies cavos
En concreto, pueden sufrir de talalgias (dolor de talón) y metatarsalgias (dolor en la parte delantera de la planta del pie) debido a que la elevación excesiva de la bóveda plantar provoca que la mayor parte del peso del cuerpo se distribuya sobre el talón y la parte delantera del pie, en lugar de distribuirse de manera uniforme a lo largo del arco y la planta del pie. Se pueden llegar a producir fracturas por estrés en las cabezas metatarsales de los radios centrales.
No son los únicos problemas que pueden aparecer, pues son más propensas a:
- Tener dificultad o inestabilidad para caminar y estar de pie durante largos períodos.
- Desarrollar callosidades (en la planta del pie, el dorso de los dedos y los pulpejos, principalmente).
- Tener dedos en garra.
- Incluso pueden padecer sensación de entumecimiento o debilidad en el pie.
“La sociedad en general está concienciada sobre la existencia de los pies planos y que éstos son una anomalía que requiere un tratamiento específico para evitar dolencias en el aparato locomotor. Sin embargo, los pies cavos suelen pasar más inadvertidos y cuando llaman la atención es porque han cursado alguna dolencia”, ha explicado el podólogo Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV.
Causas de los pies cavos
¿Por qué hay personas con los pies cavos? Por lo que se refiere a las causas que pueden propiciar su aparición, desde el Colegio de Podología de la Comunidad Valenciana se ha señalado que las más comunes son desequilibrios musculares, factores genéticos, lesiones o enfermedades neuromusculares entre otros.
“Lo más común y habitual es que en la etapa del crecimiento exista un desequilibrio muscular entre los músculos que tiran de la zona plantar del pie, con respecto a los que tiran de la dorsal, por tanto, esta alteración biomecánica es la que cuando finaliza el periodo de crecimiento se quede el pie un aumento de la bóveda plantar. También hay pies cavos como consecuencia de una lesión por ejemplo una fractura que en la fase de consolidación provoca un cavo, o ya en el conjunto de entidades más graves como lesiones neuromusculares del sistema nervioso central principalmente”, nos comenta Jorge Escoto.
Los desequilibrios entre los músculos que controlan el arco del pie pueden hacer que los músculos del arco se contraigan más de lo necesario y provocando un puente más alto.
No podemos olvidar que en algunos casos, el pie cavo puede tener una predisposición hereditaria, lo que significa que, si hay antecedentes familiares de pie cavo, es posible que haya una mayor probabilidad de desarrollar la condición.
Además, las lesiones en el pie o el tobillo, como son los esguinces graves o fracturas, pueden contribuir al desarrollo del pie cavo.
Los podólogos también hacen referencia a que condiciones neuromusculares como la parálisis cerebral, la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth, la distrofia muscular y la espina bífida pueden afectar los nervios y músculos del pie, generando el desarrollo del pie cavo.
Las lesiones en el pie o el tobillo, como son los esguinces graves o fracturas, pueden contribuir al desarrollo del pie cavo
Cómo tratar los pies cavos
“Existe un abanico amplio de tratamientos para los pies cavos, aunque lo principal son los soportes plantares (plantillas), que van a contener la bóveda plantar, incorporando materiales técnicos de amortiguación en las zonas de máxima presión”, indica Escoto, quien también hace mención a la utilización de un calzado específico que confiera soporte a la bóveda plantar y, en casos extremos, cirugía para corregir la alineación del pie”, ha comentado Jorge Escoto.
Además, señala que en muchas ocasiones también es necesario utilizar ortesis personalizadas para los dedos en garra cuya finalidad es prevenir, contener y aliviar la presión en áreas problemáticas.
“El mejor tratamiento para un pie cavo es un diagnóstico temprano. Esto nos ayudará a aplicar lo más pronto posible las medidas necesarias y así evitar complicaciones a largo plazo y mejorar la calidad de vida de quiénes padecen esta condición”, ha concluido el podólogo Jorge Escoto.
¿Qué ejercicios pueden ayudarnos si tenemos los pies cavos?
El podólogo apunta que lo ideal es que nuestro fisioterapeuta nos recomiende ejercicios adaptados a nuestro caso. “Los ejercicios básicos que recomiendo yo en mi consulta son los que ayuden a quitarle tensión a la musculatura plantar, como hacer rodar una pelota a través de ella, las gomas que tiran de los dedos hacia ti, realizar apoyos monopodales, poniéndose de puntillas y aguantando el equilibrio”, recomienda.
Problemas en las rodillas o la espalda
Le planteamos al experto si los pies cavos pueden causar problemas en otras partes del cuerpo, como las rodillas o la espalda. “Así es, pues la forma de pisar de un pie cavo puede repercutir tanto en la rodilla, como en la zona lumbar, puesto que la fuerza del cuerpo no se reparte de forma armónica en un pie cavo”, detalla el experto.
¿Qué tipo de calzado es recomendable para personas con pies cavos?
En opinión de Jorge Escoto, existen diferentes estilos de calzado que, debido a su diseño y características, pueden beneficiar a las personas con pie cavo. “Ha de estar siempre sujeto, bien con cordones o velcros, y teniendo en cuenta la incorporación en su interior del tratamiento ortopodológico”, indica. Así, dentro de estas características generales, indica que estos serían los recomendables:
- Zapatos blucher y estilo inglés para hombre dependiendo de la ocasión. Este tipo de zapato blucher se caracteriza por tener una lengüeta amplia y una apertura que permite ajustar el zapato a medida. Esto es ideal para personas con pie cavo, ya que se puede controlar la presión en el empeine.
- Zapatos tipo merceditas para mujer. Con su diseño clásico y sujeción en el empeine, ofrecen un ajuste cómodo y seguro, evitando deslizamientos y proporcionando un buen soporte en el arco plantar.
- Botas. Son una excelente opción para el pie cavo, ya que ofrecen soporte adicional en el tobillo y refuerzan la estabilidad en cada paso. Las botas con suela acolchada y soporte en el arco ayudan a reducir la presión en la planta del pie.
- Calzado deportivo. El calzado deportivo, las zapatillas con suela flexible y soporte en el arco, ayuda a reducir el impacto y distribuir la presión de forma equilibrada. Es una opción ideal para actividades físicas o para el uso diario.
La forma de pisar de un pie cavo puede repercutir tanto en la rodilla, como en la zona lumbar
¿Cuándo es necesaria la cirugía para corregir los pies cavos?
En términos de soluciones definitivas para corregir la condición, la cirugía puede ser una opción en casos severos o cuando los tratamientos más conservadores no han tenido éxito. “Existen diversas técnicas quirúrgicas, incluyendo la osteotomía (donde se cambia la forma de los huesos del pie para reducir el arco), artrodesis óseas y las transposiciones de tendones. Es importante mencionar que aunque las intervenciones quirúrgicas pueden considerarse soluciones más ‘definitivas’, esto no garantiza no se presenten nuevos problemas en el futuro”, concluye el experto.