El ‘por si acaso’ no solo es parte del momento de poner en orden la casa, sino que está presente en muchas situaciones diarias. Desde hacer la maleta de vacaciones y llevar un kit de prendas de ‘por si acaso’ llueve, hace frío o sale el sol, hasta acumular los folletos de la comida a domicilio ‘por si acaso’ dentro de dos meses necesitas pedir y no funciona internet. ¿Te suena?
Además, es muy habitual a la hora de organizar y de él no se libra ninguna estancia o rincón, especialmente el salón (el de la imagen pertenece a un proyecto del estudio de arquitectura Ábaton). Si padeces este ‘síndrome’, o podrías parecerlo, estos consejos te ayudarán a superarlo y a presumir de vivienda ordenada.Sin olvidar, que, además, ganarás espacio libre, sensación de amplitud y limpieza visual.

Test diagnóstico para saber si sufres del síndrome de 'por si acaso'
Para saber si padeces este 'síndrome', basta con echar un vistazo a tus interiores. Empieza por el recibidor, donde la publicidad comercial se mezcla con abrigos y chaquetas en el perchero y algún bolso que cambiaste en el último momento antes de salir de casa. Y sigue con el salón, donde las posibilidades de acumular se multiplican, hasta llegar al dormitorio, el baño y, por supuesto, la cocina, otro de nuestros espacios preferidos para 'olvidar' papeles y accesorios en los cajones.
Si en esta revisión tienes la sensación de que tu casa está llena, y no hablamos de maximalismo decorativo, sino de reunir cosas innecesarias de forma casual, que te agobian o que hacen que no encuentres sitio libre cuando quieres guardar algo, bienvenida al club. Una vez que te has dado cuenta de que acumulas en exceso y esto causa sensación de desorden, es el momento de plantarle cara y atacar el 'problema' de raíz. Con esto no queremos decir que abraces los consejos de Marie Kondo, o de otras gurús de la organización, hasta sus últimas consecuencias. Se trata de seguir ciertas reglas (un plan de trabajo) que harán que tus estancias y tú os sintáis más cómodas, ganéis metros visuales y seáis algo más felices.

Cómo ordenar tu casa de forma fácil y sin arrepentimientos
Ten paciencia y empieza por lo más sencillo. No se trata de tirar a la primera tu colección de elefantes o cuadernos, que llevas años acumulando y que cada año, sin falta, alguna amiga te regala porque te conoce bien.
A la hora de organizar, es más efectivo comenzar por aquellos objetos por los que no sientes ningún tipo de cariño y no has establecido un vínculo emocional. Es el momento de mirar bien tus estancias y sus muebles y fijarte en los platos de la vajilla que están descascarillados, un mikado que lleva meses (o años) sin perfume, un cargador del móvil que no vale para el que tienes ahora... De esta manera, lograrás que el espacio crezca por arte de magia y sin traumas.

El error que te impide ordenar tu casa
Por mucho que escondas ese objeto en el fondo de un cajón o en el trastero en una caja de mudanza, que aún no has deshecho (este es otro tema), no va a desaparecer. Las cosas no se evaporan, se quedan contigo, ocupando baldas, librería o encimera. Cada accesorio o prenda tiene un lugar y no puedes engañarte, llevando, por ejemplo, un edredón de los cinco que tienes 'por si acaso', de su sitio habitual al armario del recibidor, ya que, aunque vaciarás uno, llenarás otro que no tiene ese cometido. Sé valiente y enfréntate al problema de frente.

Acepta la realidad
Lo primero que tienes que aceptar es que vives rodeada de cosas y objetos y aún no sabes, salvo excepciones, en qué momento llegaron allí. Primero fueron las camisetas blancas (tu obsesión) y aunque nunca dejaste de comprar, no tiraste o donaste ninguna con la excusa de ‘son para dormir’. ¿Cuántas camisetas-pijama tienes a día de hoy? Más de las necesarias, seguro.
Después fueron los libros, prácticas el tsundoku , el acumular ejemplares con intención de leerlos, aunque nunca se reduce la pila de ‘por leer’ y no eres consciente de ello, aunque ya no sabes dónde colocarlos. Y así, podríamos recorrer la casa con productos de belleza, pequeños electrodomésticos o accesorios que ni siquiera sabes para qué valen. Asume la (cruda) realidad y pon remedio.

La solución no está en saber organizar
Ni comprar una estantería extra en el salón o un carrito auxiliar en el baño. Marie Kondo lo tiene claro: no se trata de saber ordenar, sino de no acumular. El desorden no se acaba con soluciones de almacenaje, sino terminando con tu tendencia a acaparar prendas, objetos y cosas, sin un objetivo claro. Si no tienes mucho que guardar, no necesitarás lugares alternativos para ello.

Haz la prueba
A veces las cajas y las montañas de ropa no te dejan ver lo bonito y cómodo que es vivir sin exceso de equipaje, y no se trata de apostar por el minimalismo, sino de confort, físico y visual. Por eso, haz una prueba, vacía los cajones de la cocina de los papeles y velas de cumpleaños pasados y guarda solo lo imprescindible. ¿Notas lo bien que se abre y cómo tienes espacio para el mantel?
Y quien dice la cocina dice el salón y la mesa de centro o los libros de la estantería o el baño y los productos de belleza caducados o que nunca usas. No hay nada como probar, para convencerse. De esta manera, además, tus estancias recuperarán su funcionalidad.

Algo entra, algo sale
Esta regla básica te hará la vida mucho más fácil. Piensa cuántas veces te has puesto ese jersey que atesoras desde hace años en el armario y ve más allá, ¿de verdad te ves en el futuro con él? ¿Otro ejemplo? Como tu peso suele bascular, tienes varios pantalones de tallas diferentes, para según en qué momento te encuentras. Lo malo es que llevas años en el mismo.
Ante esta situación común, cada vez que compres algo, piensa qué prenda u objeto debe salir. Así, además, serás más consciente de tu impulso consumista y harás que te replantees tus hábitos de compra. A veces, merece la pena invertir en objetos de calidad, como los de este salón diseñado por María Acha Interiorismo.

No busques un nuevo lugar
No lo hay. Resulta muy usual buscar una nueva 'residencia' a un objeto, para que, en lugar de ocupar en un sitio, lo haga en otro distinto. Una buena organización no funciona así. Todas las cosas de tu casa deben tener un lugar designado. Así, el vestidor guarda tu ropa, los cajones de la cocina, tus cubiertos o la estantería, tus libros. Si no encuentras una ubicación para ella, puede ser que no deba tenerla. Piensa para qué la necesitas o si tienes un vínculo emocional con ella. Incluso los objetos de poco uso lo tienen.

Encuentra 'tesoros escondidos'
Muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de que están ahí, pero están. Hablamos de las instrucciones del horno, que estás a punto de cambiar, de revistas que acumulas, de folletos de las ferias a las que acudes y que nunca has sabido bien para qué los querías, de aparatos eléctricos, ordenadores incluidos, muestras de productos cosméticos que almacenas en el baño… Llevan tanto tiempo contigo que parecen parte del decorado. ¡Pero no lo son! Es el momento de tirar, ya que la mayoría de ellos no pueden tener otro destino.

Haz revisiones periódicas
No se trata de estar continuamente haciendo limpiezas generales, sino de establecer ciertas rutinas. Así, cada cierto tiempo (establece tú misma los plazos) puedes pasar revista a esos rincones donde se tienden acumular cosas, sin darte cuenta. Una vez que hayas cogido este hábito, todo será mucho más fácil y podrás disfrutar de un espacio ordenado, como el de este proyecto del interiorista Alberto Torres.