Anne-Fleur Broudehoux tras crecer entre telas, debido a las fábricas familiares al norte de París, y empezar su carrera en Chloé y Alberta Ferretti, fundó su propia firma de moda, Roseanna, que hoy es un icono del vestir parisino. Su casa, como sus diseños, también refleja a la perfección el deseado estilo: funcional, versátil, relajado y con piezas atemporales. Sin olvidar, por supuesto, algunos guiños inesperados y llenos de diversión, como las peculiares combinaciones de tapizados o los estallidos de color.
¿Cuál es la historia de esta casa?
Buscábamos más espacio para recibir a nuestros dos hijos. Encontramos una oficina sin ningún tipo de reforma, ni cocina ni baño. Rehicimos completamente el espacio, optimizando cada habitación de manera inteligente para crear un gran salón-comedor y una gran cocina familiar en el centro.
Para los niños, una habitación doble separada por una puerta corredera cubierta de pizarra, que combina funcionalidad y diversión.
A mi marido y a mí nos encanta reinventar los espacios, y nos gusta mucho transformar lugares antiguos a nuestro gusto. Siempre estamos buscando proyectos donde todo esté por hacer. Además, tengo la suerte de estar acompañada por mi amiga Stéphanie Lizée, del estudio Lizée Hugot, quien nos ayudó en este proyecto.
¿Cómo la ‘hiciste tuya’ a través de la decoración?
Me encanta el concepto de los bancos, que encuentro muy acogedores. El salón y el comedor tienen dos grandes bancos de cemento a lo largo de toda la pared, rodeando la chimenea negra, y el banco de la cocina crea un espacio muy socorrido para la vida diaria de una familia.
Como diseñadora de moda, ¿crees que hay similitudes entre la moda y la decoración?
Las fronteras entre estos dos mundos son muy delgadas. Tengo una sensibilidad especial por los materiales, lo cual también incluye aquellos que encontramos dentro de una casa. Cuando te gustan los materiales, no hay razón para no apreciarlos en los distintos ámbitos.
Toda mi familia, desde hace generaciones, ha estado relacionada con el mundo textil (ropa de hogar, hilados de lana y algodón). Trabajo cada inicio de colección con Stéphanie Lizée.
Cada vez que lanzamos una colección, nos vamos unos días fuera de París para seleccionar y definir los materiales. Es valioso contar con la visión de alguien que no está en el mundo de la moda y que está enraizada en el pragmatismo del día a día. Una de las piezas clave de nuestro apartamento, de hecho, es el sofá de terciopelo en animal print, de la cápsula Roseanna x The Socialite Family.
Ese jacquard de terciopelo fue tejido en Italia, proviene de nuestros archivos y es icónico de nuestras colecciones de prêt-à-porter. ¡Por lo tanto, a veces no hay fronteras entre la moda y el diseño!
¿Podríamos decir que decoras como diseñas?
Totalmente, elijo los materiales por su tacto, su calidad, su color y su aspecto visual. Me gusta combinar materiales crudos y minerales con terciopelos veteados, jacquards a rayas rojas y azules intensos.
¿Cuáles son las piezas más especiales para ti en tu casa?
- Nuestra mesa verde en el comedor, asociada con el patrón de leopardo del sofá.
- Mi lámpara del artista Kalou Dubus, una mezcla de cerámica y pirita.
- Una cruz adornada con margaritas de cerámica realizada por mi amiga y artista Brune de la Guerrande.
- Una foto con un marco de cerámica esmaltada realizada por el artista Thomas Mailender.
- Los retratos pintados por mi bisabuela, que adoro.
¿Qué dirías que distingue a las casas parisinas?
Diría que en París es fundamental prestar atención a la optimización del espacio. Es imprescindible fusionar la funcionalidad con la estética. Además, está el legado arquitectónico, con el que hay que convivir.
Si alguien de otro país, como España, te pidiera tres claves para dar un toque más francés a su look y a su casa, ¿qué le dirías?
- Atreverse a mezclar estilos
- Hacer guiños a la historia del lugar
- Crear un espacio con carácter, que te represente, siendo fiel a tu propio estilo.