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Mujer trasplantando una planta suculenta© Getty Images/Cavan Images RF

Jardinería

La experta en plantas Natalia Sáez revela sus trucos infalibles para trasplantar plantas con éxito

Todas las claves para cambiar la maceta y el sustrato de tus plantas de manera sencilla y efectiva. Descubre cómo trasplantar sin dramas.


Actualizado 26 de marzo de 2025 - 11:40 CET

Trasplantar una planta es una de las tareas más importantes para garantizar su crecimiento saludable, pero también puede ser un momento delicado si no se hace correctamente. Entrevistamos a la experta en jardinería Natalia Sáez, para que con sus consejos aprendas a minimizar los riesgos y asegurarte de que tu colección botánica siga fuerte y vital.

Natalia es arquitecta, paisajista, autora de dos libros sobre plantas (‘Las plantas de interior no existen’ y ‘Los mataplantas no existen’) y una novela (‘Las verbenas también lloran’). Además, muchos usuarios la conocen como En Abril Hojas Mil, el nombre de su perfil en Instagram (@enabrilhojasmil), canal en el que aconseja sobre el cuidado de nuestras especies vegetales

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Calatea recién llegada a casa tras su compra 'online'© April Plants

Trasplantar sin dramas

No conviene trasplantar una planta recién comprada. El motivo que nos da Natalia es que a las plantas no les gustan los cambios. “Si lo analizamos, en la naturaleza la gran mayoría pasan toda su vida en el mismo sitio. Sin desplazarse. Sin que nadie limpie ni manipule sus raíces y tampoco cambie su entorno bruscamente”, relata. 

Cuando una planta llega a casa, acaba de sufrir un gran impacto: el cambio de ubicación. En el mejor de los casos, pasa de un ambiente húmedo y propicio para ella (el del vivero) al de nuestro hogar, donde hacemos lo que podemos, pero probablemente no sea ni el mismo ni tan adecuado para ella. Si además la hemos comprado el ejemplar por internet, lo más probable es que haya pasado un mínimo de 24 horas en una caja, con el estrés que eso conlleva. Así que, si después de ese cambio además le cambiamos la tierra y maceta, corremos el riesgo de multiplicar lo que muchos llaman ‘el shock del trasplante’. Por eso, y aunque aquí cada maestrillo tiene su librillo, la experta aconseja esperar un mínimo de dos o tres semanas antes de trasplantar. De esa forma, dejamos que la planta se aclimate a su nueva ubicación y cuando tenga fuerza suficiente, la trasplantamos. 

En la imagen una calatea recién comprada en la tienda online April Plants.

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Kalanchoes en maceta© Always Kalanchoe

¿Debo trasplantar todas las plantas nuevas?

¿Qué hacer con una planta recién llegada a casa? Si tiene sitio suficiente en la maceta y el sustrato no es de mala calidad, podemos evitar trasplantar durante meses (hasta que llegue la primavera o las raíces lo pidan). Eso le dará aún más tiempo para aclimatarse a su nuevo hogar y establecerse antes de pasar por el trasplante. Y recordemos que si fuera necesario el cambio, Natalia aconseja no hacerlo de inmediato, al menos esperar 14 días.

En la propuesta, dos kalanchoes, plantas suculentas con flor que no demanda excesivos cuidados.

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Trasplantar© Adobe Stock

Beneficios de trasplantar una planta

El trasplante aporta varias cosas, que nos detalla Natalia. La primera, el sitio suficiente y justo para las raíces. Cuando el espacio es escaso, las raíces tienden a salir por los agujeros de la maceta (si los tiene) o a crecer enrollándose sobre sí mismas. Además, cuando están muy apretadas, deja de haber hueco entre ellas, lo que impide una buena hidratación y una aireación suficiente. 

En segundo lugar, nos permite aportarle un sustrato de calidad que contenga nutrientes y las características necesarias para la planta

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trasplantar plantas© Adobe Stock

La planta que ya tenemos en casa: señales de que necesita un trasplante

La arquitecta y paisajista explica que hay tres criterios principales para reconocer la necesidad de trasplante:

  • Las raíces: lo más recomendable es sacar el cepellón de la maceta con mucho cuidado. Si vemos que las raíces están colonizando el borde del cepellón (y, por tanto, que hay más raíces que sustrato) o que se están enrollando sobre sí mismas, la planta necesita un trasplante. También podemos observar la base de la maceta: si las raíces salen por los agujeros suele ser señal de que necesita un trasplante, aunque en este caso siempre conviene revisar el estado general del cepellón.
  • El estado del sustrato: cuando está viejo, se fragmenta y apelmaza formando una especie de ‘pelotas’. También podemos notarlo porque tiene un tacto áspero y porque al regar deja pasar el agua sin retener humedad. Algo así como un felpudo sobre el que se echa agua pero que no se moja. Cuando un sustrato es de calidad está suelto y aireado y retiene humedad sin quedarse encharcado. Estas cualidades son fundamentales para que la planta tenga buena salud. 
  • El tiempo: de media habrá que trasplantar cada dos años, pues esos 24 meses es el tiempo que tardan las raíces en crecer o el sustrato en degradarse. 
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Maceta de autorriego© Elho

La maceta ideal es…

¿Cómo elegir la maceta ideal para la nueva etapa de la planta? “¡Elegir una maceta de tamaño correcto es parte del éxito del trasplante!”, revela Natalia. Y, aunque es difícil generalizar, para la mayoría de las plantas siempre recomienda elegir una maceta del tamaño inmediatamente mayor al de la maceta de origen. Es decir: si está en una de 22 cm de diámetro, elegir la del siguiente tamaño, que suele ser de 24 o 25 cm. La de la propuesta es una maceta de autorriego de la firma Elho.

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Estantería para plantas© Agriframes

El material perfecto para el recipiente

La elección del material de la maceta, el macetero o la jardinera es mucho más difícil de definir porque existen muchísimos en el mercado y porque depende del clima en el que vivas, tus hábitos de riego, si la planta está en interior o exterior o incluso de la propia planta. La experta ofrece este ejemplo: la terracota es un material fantástico porque aísla de los cambios de temperatura (lo que protege las raíces) y pesa más que el plástico, lo que nos permite tener plantas en exteriores sin temor a que vuelquen fácilmente o a que salgan volando. Sin embargo, al ser porosas absorben humedad, lo que puede suponer distintos problemas: en climas húmedos porque no permitan que el sustrato se llegue a secar del todo y en climas áridos porque se seca demasiado rápido.

La terracota es un material que aísla mucho más que el plástico, pero también absorbe humedad. Así, es buena opción como material para macetas en exterior pero no en interior.

Natalia Sáez, paisajista

La experta narra una experiencia personal: “al poco tiempo de empezar a tener plantas de interior, trasplanté algunas a macetas de terracota. Son preciosas, envejecen bien y son una opción sostenible. Tres meses después y con la llegada del verano se empezaron a morir todas. ¿Qué pasó? La terracota es un material que aísla mucho más que el plástico, pero también absorbe humedad. Cada vez que yo regaba la terracota absorbía parte del agua de riego y dado que vivo en un clima muy seco, esa humedad se evaporaba rápidamente. Sin darme cuenta tenía que regar cada dos días en lugar de hacerlo cada siete o diez y eso, cuando tienes tantas plantas, no es muy factible. Muchas de ellas acabaron muriendo. Desde entonces siempre las dejo en macetas de plástico que a su vez pongo dentro de algún macetero decorativo. En la terraza, sin embargo, la terracota sí me parece una buena opción. En primer lugar, porque tengo muchas plantas con riego automático (por lo que una excesiva frecuencia de riego no es un problema) y porque muchas de ellas son plantas suculentas, que no sufren en períodos largos de sequía”. 

Las macetas de plástico en cambio no aíslan tanto de los cambios de temperatura, lo que se nota mucho más en exterior, pero permiten tener un mayor control sobre los tiempos de secado del sustrato. Además, son más cómodas para regar por inmersión y aunque no son tan sostenibles siempre podemos guardarlas y reusarlas de una planta a otra. Luego hay otras opciones como las de metal, que no se aconsejan para plantas que vayan a exponerse a pleno sol, o las de madera, perfectas para aislar las raíces, pero que conviene proteger del agua de riego. Sobre estas líneas, la estantería para plantas de Agriframes contiene macetas de distintos materiales.

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Trasplante© Anna Shvets / Pexels

¿Cuándo trasplantar?

Como norma general y si la planta no lo necesita antes, por sustrato en mal estado o pudrición de raíces, por ejemplo, las mejores épocas para trasplantar son tanto la primavera como el comienzo del verano (para evitar olas de calor o días de temperaturas excesivas). 

Si las plantas las cultivamos en interior la época no afecta tanto, porque que no están tan expuestas a las inclemencias del tiempo —apunta la experta—. Mientras que, con las plantas de exterior sí hay más excepciones porque hay que atender a los períodos de plantación y floración, si son plantas anuales o de temporada en estos casos conviene conocer en detalle la necesidad de cada planta”, explica Natalia.

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Raíces de una planta que va a ser trasplantada© Kaboompics.com / Pexels

Cómo trasplantar sin dañar las raíces de tu ejemplar

Se recomienda aflojar la maceta golpeándola suavemente o apretando los lados para soltar el cepellón sin romper raíces. Para no dañar las raíces al sacar la planta de su maceta original, lo más eficaz es manipularlas lo menos posible. En muchos casos se puede trasplantar el cepellón sin tocarlo, solo añadiendo nuevo sustrato en los huecos que deja la maceta nueva. 

No obstante, “en los casos en los que el sustrato es de mala calidad y hay que quitarlo del cepellón, lo ideal es hacerlo masajeando con cuidado las raíces y hacer el trasplante cuando el sustrato está ligeramente húmedo o casi seco porque si está muy mojado es mucho más difícil de quitar”, aconseja Natalia.

Y si por cualquier motivo algunas raíces están dañadas y hay que cortar, es preferible no regar hasta pasados dos o tres días como mínimo tras el trasplante. De esa forma evitaremos que la humedad acumulada en el sustrato provoque hongos que pueden entrar por los cortes de las raíces y dañar a las plantas.

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Riego tras el trasplante de una planta© Lechuza

Recomendaciones expertas tras el trasplante

Las siguientes dudas tras trasplantar nuestro es si hay que regar y fertilizar.

Natalia nos da las respuestas. Si el sustrato nuevo está seco y no hemos cortado raíces, se puede regar tras el trasplante de forma habitual. En la propuesta se hace en una maceta de plástico reciclado y con autorriego de la firma Lechuza. Pero, si está muy húmedo o hemos cortado alguna raíz, es mejor esperar unos días antes de aportar agua, pues así evitaremos la aparición de hongos y otras enfermedades.

Respecto a abonar, la experta prefiere esperar una o dos semanas. Sin embargo, sí propone que si se quiere añadamos micorrizas al sustrato, unos hongos que se adhieren a las raíces y le ayudan a desarrollarse correctamente amortiguando los factores de estrés ambiental, como puede ser el del trasplante. 

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Collar de corazones ('Ceropegia Woodii')© La Majosa

Evitar el estrés del trasplante 

Para Natalia hay dos aspectos claves para lograr el éxito y que la planta no sufra el estrés del trasplantas: las micorrizas (mencionadas en el punto anterior) y manipular las raíces lo menos posible (recuerda también).

Una vez hemos trasplantado la planta, lo ideal es dejarla en su sitio habitual y vigilarla con especial cariño en las semanas posteriores al cambio. Algunas no exteriorizan ningún síntoma, pero otras más delicadas se quedan un poco mustias. No hay que alarmarse ni regar de más por el miedo a que le falte agua. Lo mejor es seguir cuidándola como estábamos haciendo y darle tiempo: lo normal es que poco a poco se recupere sin mayor problema.

Las plantas de porte colgante de la imagen son la variedad collar de corazones (Ceropegia Woodii) y proceden de La Majosa, un vivero asturiano.

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Calatea o calathea© Adobe Stock

Extra de atención en estas especies de planta

¿Qué plantas son más sensibles al trasplante y requieren cuidados extra? Las calateas (vemos una en la imagen superior), algunas begonias y los espatifilos son muy sensibles a los trasplantes. Así pues, conviene estar muy pendientes en las semanas posteriores para que el sustrato no se quede seco durante mucho tiempo y, sobre, todo darles tiempo.

¡Atención! Si pasadas las dos primeras del trasplante la planta está cada vez más decaída y mustia e incluso aparecen manchas en sus hojas, es que no se está adaptando bien a su nuevo sustrato.

Natalia Sáez, paisajista

Para comprobar que cualquier planta se ha adaptado bien al trasplante, Natalia considera que las semanas posteriores a haberla cambiado de maceta son clave. “Si las dos primeras está decaída es normal y puede ser parte del proceso. Sin embargo, si pasado ese tiempo cada vez está peor e incluso aparecen manchas en sus hojas es que no se está adaptando bien a su nuevo sustrato”. 

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