Esta es una versión del clásico chocolate vienés, que se sirve caliente y con nata por encima. Su particularidad es que el chocolate que empleamos es el rosa -cada vez más de moda-. Le ponemos su nata correspondiente y lo terminamos con 'marshmallows' o nubes de diferentes tamaños y colores. ¡Un auténtico capricho!
'Pana cotta' con yogur: la alternativa saludable a la de siemprePor Susana Baticón