La tempura es una de las técnicas de cocina más fáciles que hay. Da como resultado un producto crujiente y de lo más apetecible. Hay que tener alguna precaución para llevarla a cabo, como utilizar agua helada en la masa, y mejor si se hace con harina específica de tempura, aunque no es imprescindible. Si la tamizas, conseguirás un mejor resultado. También se puede añadir o no huevo para darle un toque de color.
Ingredientes
- 500 gramos de alitas de pollo (sólo la parte del 'muslo')
- 1 cucharadita de ajo seco molido
- 1 pizca de jengibre seco en polvo
- 1 botellín de cerveza
- 1 cucharada de salsa ponzu
- 1 unidad de huevo
- 1 unidad de limón
- 1 pizca de pimentón picante
- harina de arroz
- agua helada
- aceite de oliva
Preparación
- Comenzamos empujando con el cuchillo hacia arriba la carne de la alita para que nos quede más libre la parte del hueso y poder comerlas directamente con la mano.
- En un cuenco echamos la cerveza, el jengibre, la salsa ponzu y el ajo molido.
- Incorporamos las alitas y las dejamos que se marinen durante 1 hora.
- Preparamos la pasta de tempura con la harina de arroz, el huevo y agua muy fría.
- Lavamos, secamos y rallamos la cáscara de limón sobre la pasta de tempura, a la que también añadimos una pizquita de pimentón picante.
- Escurrimos las alitas de la marinada y las pasamos por la pasta de tempura.
- Calentamos aceite en una sartén y freímos las alitas.
- Cuando empiecen a dorarse, las sacamos y las escurrimos sobre papel absorbente.
- Servimos las alitas con unos trocitos de limón.
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