En los meses de frio no hay nada como las sopas calientes, reconfortantes y contundentes como la que a continuación conoceremos; una variante de la tradicional sopa de ajo castellana, pero con base de tomates. Un plato clásico de la cocina andaluza de invierno, que adquiere más empaque con la incorporación de los langostinos. Esto hace que podamos servirla como entrante en un menú algo más sofisticado de lo habitual.
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