En los últimos meses, los rumores de crisis han acechado al matrimonio de Barack (63 años) y Michelle Obama (61 años). Tras dar por zanjadas estas habladurías, el expresidente de Estados Unidos ha dado más detalles sobre el verdadero momento crítico de su relación, que coincidió con el fin de su segundo mandato en 2017. "Estaba en deuda con mi mujer”, ha explicado durante una charla con Steven Tepper, presidente del Hamilton College.
En esta misma conversación, el político ha revelado que desde que salió de la Casa Blanca y abandonó los deberes asociados a su cargo, su objetivo ha sido recuperar la normalidad y compensar a su esposa, pasando mayor tiempo de calidad junto a ella. “He intentado salir de ese agujero haciendo cosas divertidas de vez en cuando”.
Hay que recordar que todas las alarmas sobre un posible distanciamiento entre ellos saltaron a raíz de que Michelle se ausentara del acto de toma de posesión de Donald Trump y del funeral de Jimmy Carter. En aquel momento, se llegó incluso a especular sobre un posible idilio del político con la estrella de Friends, Jennifer Aniston. En cambio, fuentes cercanas a la abogada aseguraron que desde enero de 2017, cuando su marido abandonó la presidencia, ella prefiere estar “al margen” de las citas oficiales de Washington D.C.
Esta no es la primera vez que Michelle y Barack reconocen haber superado un importante bache en lo referido a su relación sentimental, ya que mientras que el antiguo mandatario ascendía en el mundo de la política, la abogada dejó atrás sus proyectos profesionales para centrarse por completo en el cuidado de su familia. Este hecho no resultó nada sencillo para ella. “Hubo diez años en los que no soportaba a mi marido. El matrimonio no es 50/50, es difícil, no siempre es divertido”, reveló en diciembre de 2022.
Todos los detalles de la historia de amor de Barack y Michelle Obama
A través de las páginas de su libro de memorias Mi historia, Michelle relata que conoció a Barack cuando tan solo tenía 25 años. Ella daba sus primeros pasos en el mundo de la abogacía como asociada junior en el prestigioso bufete de Sidley & Austin (Chicago) y él era el becario. Si bien es cierto que tenían mucho en común - eran afroamericanos, habían estudiado en Harvard y se abrían paso en un complicado sector a base de esfuerzo y dedicación - su primer encuentro fue algo accidentado, puesto que la impuntualidad del político hizo que Michelle, que era su tutora de prácticas, se molestase.
Sin embargo, la tensión desapareció en una calurosa tarde de verano cuando, tras terminar la jornada laboral, fueron a tomarse un helado. Una merienda informal a la que pusieron el broche de oro con un beso. Desde entonces, se volvieron inseparables, pasando por el altar y dando la bienvenida a sus dos hijas: Malia (26 años), que se dedica a la industria cinematográfica; y Sasha (23 años), que es graduada en sociología.