George Clooney ha vuelto a subirse a un escenario, y lo ha hecho por todo lo alto. Su debut teatral en Broadway con la adaptación escénica de Buenas noches, y buena suerte, película que dirigió en 2005, ha sido todo un acontecimiento. El actor, de 63 años, no solo ha sido aclamado con una ovación cerrada al término de la función en el Winter Garden Theatre de Nueva York, sino que también ha acaparado todas las miradas por un inesperado cambio de imagen: ha dicho adiós a sus emblemáticas canas y ha apostado por el tinte oscuro.
Para ti que te gusta
Este contenido es exclusivo para la comunidad de lectores de ¡HOLA!
Para disfrutar de 8 contenidos gratis cada mes debes navegar registrado.
Este contenido es solo para suscriptores.
Suscríbete ahora para seguir leyendo.Este contenido es solo para suscriptores.
Suscríbete ahora para seguir leyendo.TIENES ACCESO A 8 CONTENIDOS DE
Recuerda navegar siempre con tu sesión iniciada.
Aunque el nuevo look forma parte del personaje de Edward R. Murrow, periodista estadounidense al que Clooney da vida en esta versión teatral, lo cierto es que su transformación no ha pasado desapercibida. Ni en la alfombra roja ni en su propia casa. Tal y como ha contado el propio actor en una entrevista concedida al The New York Times, su familia ha reaccionado con más humor que entusiasmo: “Mi esposa lo va a odiar porque nada te hace parecer más mayor que cuando un hombre mayor se tiñe el pelo”, confesó divertido, anticipando también la reacción de sus hijos. “Mis hijos se van a reír de mí sin parar”, aseguró. Y así fue. Entre risas y bromas, su nueva imagen no ha recibido precisamente una calurosa bienvenida por parte de los suyos.
A pesar de que las canas son ya una seña de identidad en la imagen pública de Clooney —hasta el punto de haber sido consideradas parte de su atractivo como galán maduro—, el actor ha optado por dejar a un lado su característico estilo plateado por exigencias del guion. “Tenía que volver a este personaje ahora, con la edad justa y la experiencia necesaria”, reconocía, decidido a rendir homenaje desde las tablas al emblemático comunicador que desafió al senador McCarthy en los años 50.
Entre los asistentes a esta noche tan especial no faltaron rostros conocidos. Compañeros de su etapa en Urgencias como Julianna Margulies, Anthony Edwards y Noah Wyle quisieron mostrarle su apoyo, generando un emotivo reencuentro con aroma a nostalgia. También estuvieron presentes amigos como Jennifer Lopez —acompañada de su hija Emme—, Cindy Crawford y Rande Gerber, Pierce Brosnan con Keely Shaye Smith, y Gayle King, entre otros.
Eso sí, hubo una ausencia que no pasó desapercibida: la de Amal Clooney. La reconocida abogada de derechos humanos, con quien el actor lleva casi una década de matrimonio, no acudió a la cita. Una ausencia que ha reavivado algunas especulaciones en redes sociales. Sin embargo, Clooney respondió con naturalidad cuando fue preguntado por ella: “Estaba con los niños”. Alexander y Ella, los mellizos de seis años de la pareja, están escolarizados en Nueva York, donde actualmente reside toda la familia.
Mientras Amal mantiene un perfil discreto, George continúa volcado en esta nueva etapa artística. Con humor y elegancia, zanjó cualquier rumor con una frase que arrancó sonrisas entre los medios: “Puedo con ello. ¡Todavía no estoy muerto!”. Y es que si algo ha demostrado Clooney, más allá de su renovado color de pelo, es que sigue disfrutando del cariño del público y de una energía creativa en plena forma.
Aunque muchos de sus admiradores esperan que vuelva pronto a su característico cabello plateado —y parece que él mismo lo tiene claro—, por ahora, Clooney saborea su momento sobre el escenario con la misma elegancia con la que ha escrito su leyenda en el cine.