Victoria y Cristina Iglesias son más que hermanas. Son “como dos imanes” que comparten “un vínculo muy especial”. Las hijas gemelas de Julio Iglesias y Miranda Rijnsburger están muy unidas. Tanto que, como ellas mismas nos confesaban, en una sincera entrevista, cuando eran adolescentes, “lo hacemos todo juntas”. Hasta ahora. Porque, tal y como ha podido saber ¡HOLA!, sus caminos ‘se han separado’.
Han pasado de niñas a mujeres, como dice una de las canciones más populares de su padre; y, a sus 23 años -cumplirán 24 el próximo mes de mayo-, han tomado rumbos diferentes.
Tras dar sus primeros pasos en el mundo de la moda -siguiendo, así, la estela de su madre-, parecía que, por delante, les esperaba un prometedor futuro como modelos. Una pasión que siempre quisieron compaginar con su faceta como emprendedoras -de hecho, lanzaron, hace cuatro años, su primera empresa, Tribeü, una firma de productos vitamínicos y complementos alimenticios naturales-.
Su espectacular belleza -de rasgos holandeses y carácter español- despertó el interés de cazatalentos y ojeadores e incluso cautivó a Anna Wintour, la conocidísima editora de moda, que, al encontrarse con ellas en un concierto homenaje al diseñador Oscar de la Renta, en 2014, no pudo evitar preguntarles si querían trabajar en la industria. Cinco años más tarde, hacían su gran debut sobre la alfombra rosa de uno de los eventos más esperados por los fashionistas, la Gala Met, en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. “La gente piensa que ser modelo es fácil, pero no lo es. Se requiere un gran trabajo y dedicación”, nos decían en 2017.
Sin embargo, al final, ha sido Cristina -que, de pequeña, soñaba con estudiar Criminología y Psicología y ser agente del FBI-, quien ha decidido formarse en Moda y, actualmente, cursa sus estudios en Nueva York.
Por su parte, Victoria, que también hizo sus pinitos como modelo part time con su hermana, ha dado un giro completo a su carrera, decantándose por estudiar Producción cinematográfica (Film production) y Actuación en Londres.
“Yo lo que quiero es que sean severas con su vida y que sean fuertes, porque la vida les ha dado muchos regalos”, nos decía Julio en una entrevista. “Se están convirtiendo en dos mujeres guapísimas, pero, sobre todo, muy buenas niñas”.
Además de su padre, Cristina y Victoria cuentan con el apoyo de su madre, que, como nos confesaban, las mantiene “con los pies en la tierra”. “Nos aconseja ser disciplinadas, responsables y tratar todo lo que nos rodea con respeto y cariño”.
España, su lugar preferido en el mundo
Las hermanas hablan tres idiomas a la perfección -holandés, español e inglés-, y han crecido en una fantástica mezcla de culturas -la española, la holandesa, la norteamericana y la latina-. Pero, entre todos los lugares del mundo, España siempre ha sido su preferido, y la finca 'Cuatro Lunas', que su padre tiene en la localidad malagueña de Ojén, es su particular paraíso. “La gente, la cultura, el sol… ¡La comida española es la mejor!”.
“Somos más holandesas de aspecto y más españolas de carácter”, nos explicaban. “Una “mezcla”, igual que los perros a los que rescatamos”.
Tanto Victoria como Cristina son defensoras y amantes de los animales. A sus perros Luke y Leia -a los que llamaron así por los personajes de La guerra de las galaxias- los rescataron de un refugio de Marbella y, de hecho, han creado un perfil en Instagram donde sólo comparten fotos de su ‘zoo’ particular, en el que, también, hay fotografías de caballos, porque la hípica es otra de sus grandes pasiones.