La semana de El Hormiguero se ha cerrado con la visita de Leiva. El artista musical ha acudido al programa de Pablo Motos para presentar su nuevo disco en solitario, Gigante. Un trabajo de estudio que hace al artista tremendamente feliz. Una época dulce para el intérprete de 'Caída libre' que es uno de los cantantes de nuestro panorama musical que más discretos son con su vida privada. El intérprete de Como si fueras a morir mañana o No te preocupes por mí, ha mostrado su lado más personal y ha hablado con el presentador de su trayectoria llena de éxitos, pero también de su lado más personal, confesando cuál fue su primer trabajo y el problema de salud que ha padecido.
El cantante, que es muy celoso con su intimidad, eso sí, su legión de fans y seguidores saben de su pasión por el fútbol, de su amor al Atlético de Madrid, de su amistad con uno de los grandes, Joaquín Sabina y hasta del motivo de su nombre artístico, además de la razón por la que lleva un ojo de cristal. Un nuevo detalle que ha relevado esta noche en el programa de Atresmedia ha sido que "durante las giras llevo la foto de Maradona. La compré en un mercado de Palermo y, desde entonces tengo una suya y otra de Camarón. Están siempre conmigo". Durante la entrevista con Pablo Motos, ha contado que es "hipocondríaco" y que una vez se dio un golpe en la cabeza y acudió a urgencias a pesar de que el médico le explicó que no tenía nada.
Su problema de salud
Más allá de la música, Leiva ha contado la complicada operación a la que se ha sometido y que le ha afectado mucho en los últimos besos: "Hace poco me han intervenido una cuerda vocal. Llevo seis meses de recuperación porque tengo un problema en una de ellas". Una dolencia que ha provocado que el artista haya pasado por quirófano hasta en tres ocasiones: "Esta ha sido la tercera vez que me operan y he pasado muchos meses sin voz. Hoy, por fin, estoy estrenándome al hablar en público. Al principio con una pizarra y luego molestando mucho a la gente".
Su primer trabajo
El artista ha hablado de su último trabajo, Gigante, su nuevo disco, que, tal y como él mismo ha definido, "es una suerte de diario íntimo y confesional". Entre las historias que ha contado, Pablo Motos ha querido destacar una especialmente: el primer trabajo que tuvo Leiva siendo aún menor de edad. "Tenía 26 o 17 años y tocaba la batería, pero no podía tener una ni comprarme una por falta de dinero. Vi que ofrecían trabajo en la pizzería de mi barrio y le pregunté a mi madre si podía trabajar", ha comenzado explicando.
"Mi madre me dijo que mi padre no querría que trabajara con una moto, pero se convirtió en mi cómplice. Así que empecé a repartir pizzas en mi barrio, entregándoselas a mis vecinos y a mis mejores amigos", ha narrado Leiva. Pero la mejor parte de la historia ha llegado cuando ha contado cómo, un día, mientras repartía, se cruzó con su padre: "Me encontré con mi padre en el ascensor y me dijo: 'Qué bien huele a pizza'. Y yo le respondí: 'Sí, qué bien huele, señor'. Me pagaron 33.000 pesetas, que son unos 180 euros, y pude comprarme una batería barata y muy mala, pero me la gané con mi trabajo y esfuerzo".