Nilo Manrique es un nombre que Isabel Gemio prefiere no pronunciar. Su matrimonio con el escultor cubano no terminó en buenos términos y desde hace años su relación es nula. Por eso le sorprendió cuando en la entrega de los Premios Severo Ochoa, que recogió en nombre de la fundación que preside, se enteró que su ex había hablado con un programa de televisión, donde, incluso, le había pedido perdón.
Después de unos años desaparecido del foco mediático, Nilo Manrique ha dado señales de vida, y lo ha hecho a través de una videollamada al programa TardeAR de Telecinco. Con el pelo cano y algunos achaques de salud, el exmarido de la periodista sorprendió a todos con una disculpa pública dirigida a la presentadora por los errores cometidos durante el tiempo que estuvieron juntos.
La relación entre el escultor cubano y la periodista comenzó en 1996, cuando se conocieron durante un viaje de la presentadora a Cuba. Fue un flechazo inmediato que los llevó a casarse tan solo tres meses después de iniciar su relación. En 1997, adoptaron a su primer hijo, Gustavo, y en 1999 nació su hijo biológico, Diego. Sin embargo, lo que parecía una unión sólida se desmoronó con el tiempo, y en 2002 la pareja se separó oficialmente
Entonces vinieron los enfrentamientos públicos y acusaciones, especialmente en lo que respecta a la crianza de sus hijos. Todo eso desembocó en una nula comunicación entre ellos hasta la actualidad. En su intervención en TardeAR, Manrique entonó el mea culpa y reconoció sus errores: ”Hay momentos en los que uno tiene que afrontar lo que ha hecho mal”, comentó. El cubano se arrepiente, sobre todo, del sufrimiento que causó a sus hijos como consecuencia de sus malas decisiones del pasado, aunque en 2020 retomó su relación con ellos: “Fui a verlos durante la pandemia y les pedí perdón".
Durante todos estos años, la manutención de los dos hijos de la pareja, Gustavo (28) y Diego (26), ha corrido a cargo de su madre, Isabel Gemio, y Nilo Manrique se ha defendido con esta explicación: “No me he ocupado porque yo he vivido con una pensión, tengo una enfermedad que es una espondilitis anquilosante. Me arrepiento mil veces y a mis hijos se lo dije, que me gustaría haber dado más de lo que hubiera tenido, pero no tengo. No he podido trabajar. Tengo unos dolores que me es imposible andar”, en referencia a la dolencia que padece y que le impide llevar una vida normal.
En cualquier caso, el tiempo ha sido un buen aliado para hacerle reflexionar y darse cuenta de sus equivocaciones. Por ello, no dudó en ofrecerle a la periodista una disculpa pública que arrancó el aplauso del público: "Le pido perdón por exponerla en los medios de comunicación y llevarla a todas las personas que se satisficieron de nuestro dolor. Tenía que haberlo pensado mejor antes de dar ese paso".
Isabel Gemio contundente
La reacción de la periodista de Badajoz no se hizo esperar, y lo hizo en el Ateneo de Madrid, donde recogió el Premio Severo Ochoa por la fundación que lleva su nombre y cuyo objetivo es contribuir a acelerar la investigación en las Distrofias Musculares, otras Enfermedades Neuromusculares y Enfermedades Raras.
Allí respondió con la mejor de sus sonrisas a los micrófonos de Europa Press y afirmó que agradecía el perdón de Manrique, pero señalaba que “todo ese tipo de cosas se tienen que quedar en privado. Pero en la vida está bien pedir perdón”. Sobre todo, porque sus hijos fueron los que más sufrieron en todo este conflicto. “Me duele ver sufrir a mis hijos. O en su momento lo que sufrieron mis hijos. Yo soy dueña de mis actos, no de lo que hacen los demás. Yo creo que por los hijos hay que hacer mucho esfuerzo y mucho sacrificio y pensar primero en ellos. Y eso, el daño está", reflexionó.
A pesar de las heridas del pasado, Isabel Gemio mostró una actitud conciliadora, aunque firme: "Olvidar, no. Yo no soy rencorosa. Y le deseo a todo el mundo que me ha hecho daño lo mejor en la vida. Pero... olvidar, no. Sobre todo por mis hijos y mi familia, que ha sufrido mucho. Porque el precio de la fama, yo lo he asumido. Y yo además he ido por libre, he sido una persona que he sido como soy, no he entrado al trapo, he criticado cosas, no me parecen bien, etc. Y yo me he manifestado, soy como soy, no voy a cambiar. Pero que tu familia, tus hijos sufran las consecuencias, no me parece muy justo. Esa sería la palabra”. Como ella misma confesó, hay cosas que se perdonan, pero no se olvidan. Nilo Manrique forma parte de su pasado y ella solo mira hacia el futuro.