Hace casi un año, cuando menos lo imaginaba, recibí una llamada de mi jefa con una propuesta que no podía rechazar: "¿Te gustaría grabar un reportaje asumiendo el papel de una actriz?". No lo dudé ni un segundo: ¡era una oportunidad que debía aprovechar! ¿Quién no querría formar parte de una producción tan espectacular como la de Manual para señoritas? Así fue como, sin pensarlo, me convertí en actriz por un día en esta serie de época que se ha estrenado este fin de semana en Netflix y ha generado tanto entusiasmo, protagonizada por Nadia de Santiago y Álvaro Mel. En ¡HOLA! tuvimos el privilegio de presenciar un día de rodaje y, además de disfrutar con un elenco excepcional, que incluye a Zoe Bonafonte, Isabel Montalbán, Tristán Ulloa y María Barranco, descubrimos el meticuloso trabajo detrás de un equipo que cuida cada detalle al máximo. Queríamos conocer de primera mano todo lo relacionado con este nuevo proyecto dirigido por Carlos Sedes. Te revelo todos los detalles y secretos que se esconden tras las cámaras y lo que más me impactó.
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Transformación: de reportera a actriz de época
El primer paso de mi incursión en el mundo de la actuación fue un proceso que comenzó con la transformación total de mi imagen. Lo primero fue el maquillaje y el vestuario. En un set como el de esta serie, cada detalle cuenta y, en este caso, la precisión era crucial para hacerme sentir parte del siglo XIX. Me sumergí en un cambio de look radical, un proceso tan intrigante como revelador. Antes de ponernos a ello, Pepe Reyes, creador del vestuario de las series de época de mayor éxito en televisión como Isabel y La señora, nos explicó todos los detalles de su exigente trabajo tras las cámaras: "Mi gran fuente de inspiración para Manual para señoritas fue la pintura impresionista de Renoir, Degas, Monet. De ahí saqué el colorido de la serie".
Maquillaje: "¿Quién es esta señorita?"
Como Manual para señoritas es una serie de época, el maquillaje era completamente diferente al que suelo usar. Me quitaron todos los accesorios, incluyendo los piercings, y la transformación fue tan impactante que cuando me miré al espejo no pude evitar preguntarme: "¿Quién es esta señorita?" Las cejas supermarcadas y un tono clarísimo de piel me hicieron sentir como si hubiera viajado en el tiempo. Era increíble cómo los pequeños detalles en el maquillaje podían cambiar tanto mi rostro, pero al mismo tiempo me estaba adentrando en un mundo nuevo.
El vestuario: ¿Polisón? ¡Eso sí que es un reto!
Después vino la parte más divertida y desafiante: el vestuario. Nunca me había imaginado que vestirme para una serie de época fuera tan complicado. Me dieron una lista de lo que tenía que ponerme: enagua, crinolina, corsé… y, por supuesto, el temido "polisón". ¿Poli-qué? La verdad es que me quedé un poco confundida con esa palabra, pero gracias al director de vestuario (¡un experto en la materia!), logré entenderlo. El polisón es una estructura que se coloca bajo la falda para darle forma, pero ¡créedme! Ponerse todo eso no fue nada sencillo. Era un proceso largo, y cada pieza debía estar perfectamente colocada para lograr el look exacto que buscaban. Además, todo el vestuario pesaba mucho, y más de una vez me sentí como si estuviera a punto de caerme por el peso de las prendas.
Tal y como nos contó Pepe Reyes, cada detalle en la vestimenta es muy importante: "En esta historia de señoritas y carabina, hemos querido diferenciar mucho la indumentaria. La de las señoritas es mucho más fresca, con tonos pastel, mientras que la de la carabina tiene un tono más serio, dentro de una línea de diseño destinada a un público más juvenil. No buscábamos una moda de 1880 que nos recordara a Fortunata y Jacinta, sino un cántico a la frescura, al amor y a la historia de esta comedia".
El rodaje: de la toma a la repetición
Con todo listo, llegó el momento de rodar. Mi escena consistía en cantar los números en el juego del pañuelo, una actividad popular de la época. Aunque en la pantalla se ve como si fuera un minuto de actuación, lo que no saben es que esa corta secuencia llevó horas de grabación. Fue impresionante lo mucho que se repitieron las tomas para que todo estuviera perfecto. Cada pequeña acción debía ser impecable, y eso me hizo darme cuenta de lo complicado que es ser actriz. ¡Nada de glamur como en las alfombras rojas!
Lo que aprendí: la disciplina y el esfuerzo de ser actriz
Al final de todo este proceso, comprendí que ser actriz no es solo cuestión de posar frente a la cámara con un buen maquillaje y un bonito vestuario. Es un trabajo que exige disciplina, paciencia, confianza y, sobre todo, mucho esfuerzo. Estar en el set fue una experiencia increíble, no solo por la oportunidad de vivir el proceso de grabación, sino por todo lo que aprendí sobre la dedicación que requiere cada trabajo en la industria del cine y la televisión. Aunque mi día como actriz fue corto, la sensación de estar en ese mundo y ser parte de una producción tan espectacular como Manual para señoritas fue simplemente inolvidable.
Detrás de cámaras: la magia que nunca se ve
Además de la increíble experiencia personal que viví, me impresionó todo lo que pasa detrás de las cámaras. La coordinación entre el equipo de vestuario, maquillaje, dirección y actores es clave para que todo salga perfecto. El director estuvo siempre pendiente de cada detalle, asegurándose de que cada movimiento estuviera alineado con la visión de la serie. Sin duda, ser parte de esta producción me hizo entender que detrás de una serie como esta, hay muchísimo más trabajo y esfuerzo del que uno podría imaginarse.
Gema R. Neira, productora ejecutiva, guionista y creadora de la serie, además de responsable de otros títulos de gran éxito como Velvet o Las chicas del cable, nos habla de esta increíble ficción, en la que no faltarán intrigas, risas, pero sobre todo grandes historias de amor. "Es una comedia romántica de época. Es fresca, divertida y muy gamberra. Rompe con los códigos de la época, pero los espectadores van a poder disfrutar de todas las cosas que más les gustan, un diseño artístico muy cuidado, un vestuario hecho a medida
Ahora que la serie ha llegado a Netflix, me siento afortunada de haber sido parte de algo tan grande, aunque solo haya sido por un día. Si aún no habéis visto Manual para señoritas, os invito a disfrutar de esta producción de época que, más allá de la trama, esconde historias de esfuerzo, dedicación y mucho, pero mucho trabajo detrás de cámaras. ¡Una experiencia inolvidable!