La muerte del legendario actor Gene Hackman y su esposa Betsy Arakawa ha dejado tras de sí un rastro de preguntas sin respuesta y un drama familiar digno de un guion de Hollywood. Más de un mes después de su fallecimiento, los cuerpos de ambos permanecen en el depósito de cadáveres de Nuevo México sin ser reclamados por sus familiares más cercanos, según reveló el portal TMZ. Este inquietante detalle no ha hecho más que alimentar las especulaciones en torno a su relación familiar y los posibles conflictos relacionados con su herencia.
Al parecer, la Oficina del Médico Forense de Nuevo México actualiza los datos cada lunes y, según Daily Mail, en la última actualización, publicada el 24 de marzo, los cuerpos de Gene Hackman y su esposa continuaban allí, en el registro de "fallecidos no reclamados", un hecho que ha generado gran atención mediática y especulación. Chris Ramírez, portavoz de dicha oficina, explicó al medio británico cuál es el procedimiento habitual: "Siempre trabajamos con la familia, la funeraria o quien sea responsable de gestionar el traslado del cuerpo. No sería una práctica común conservar los restos más tiempo del necesario", explicó.
La pareja, conocida por su privacidad y discreción durante años, ahora protagoniza una historia, digna de ser llevada a la gran pantalla. Este aparente desaire de los hijos, sumado a las últimas revelaciones sobre la herencia, no hace más que alimentar la rumorología sobre posibles tensiones familiares y disputas legales.
Hackman, una leyenda del cine y ganador de dos premios Oscar, falleció a los 95 años el 18 de febrero, solo unos días después de que su esposa Betsy, una pianista respetada, sucumbiera al síndrome pulmonar por hantavirus el 12 de febrero. Según los informes forenses, el intérprete, quien padecía Alzheimer avanzado, habría pasado sus últimos días en la casa, deambulando desorientado y aparentemente sin ser consciente del fallecimiento de su esposa, cuyo cuerpo yacía sin vida, sin ser consciente de ello.
La pareja, que compartió más de tres décadas de vida juntos, dejó un patrimonio valorado en aproximadamente 80 millones de dólares (73 millones de euros), lo que ha complicado aún más la situación tras su muerte. En su testamento, firmado en 2005, establecieron un fideicomiso en el que se legaban mutuamente sus bienes. Sin embargo, la muerte de ambos en un corto intervalo de tiempo, concretamente con solo una semana de diferencia, ha trasladado la responsabilidad del fideicomiso recae en Julia L. Peters, abogada de Avalon Trust Co., designada como representante del patrimonio.
De momento se desconoce si los tres hijos que el actor tuvo durante su primer matrimonio, con Faye Maltese, Christopher, de 65 años, Elizabeth, de 62, y Leslie, de 58, estarían o no incluidos. Según informó People, Christopher Hackman, el hijo mayor del actor, habría contratado al abogado especializado Andrew M. Katzenstein para recibir asesoramiento legal en esta compleja situación.
A pesar de las palabras públicas de Elizabeth y Leslie Hackman tras la muerte de su padre y su madrastra en febrero, el silencio y la falta de acción posterior han generado interrogantes. En su comunicado conjunto, las hermanas expresaron su pesar: "Con gran tristeza anunciamos el fallecimiento de nuestro padre, Gene Hackman, y su querida esposa, Betsy". Sin embargo, semanas después, la ausencia de iniciativas para reclamar los cuerpos de ambos ha empezado a sembrar dudas sobre la naturaleza real de su relación familiar.
Elizabeth, incluso, en un gesto cargado de simbolismo, compartió su deseo de incinerar al perro Zinna, una de las mascotas de la pareja que falleció junto a ellos, y enterrarlo junto a Betsy como un homenaje al vínculo que compartían. Este detalle parecía reforzar una conexión cercana y significativa con su madrastra. No obstante, la decisión de no gestionar todavía el traslado de los restos de Hackman y Arakawa contrasta con esta aparente cercanía, dando lugar a interpretaciones diversas.
Algunos sugieren que esta inacción podría deberse a tensiones familiares no resueltas, posiblemente ligadas a la complicada herencia del icónico actor. Otros apuntan a la burocracia o a un simple retraso administrativo como factores detrás de este escenario. Sea como fuere el verdadero motivo, lo cierto es que todo esto ha añadido una nueva capa de misterio y especulación a la tragedia.
Por ahora, los restos de Gene Hackman y Betsy Arakawa permanecen bajo la custodia del médico forense de Nuevo México, esperando un desenlace que pueda resolver tanto las cuestiones emocionales como las legales que rodean sus fallecimientos.