Nunca imaginó Kim Kardashian que la Semana de la Moda de París de 2016 se convertiría en una pesadilla imposible de olvidar. Durante su estancia en la capital gala, la empresaria vivió uno de los momentos más aterradores de su vida: fue víctima de un robo a punta de pistola y le robaron valiosísimas joyas y otras pertenencias. Parecía una historia ya cerrada porque hace cinco años su aseguradora llegó a un acuerdo con su exguardaespaldas, que "fracasó a la hora de protegerla", pero este capítulo vuelve a abrirse y la modelo tiene que revivir aquel desagradable episodio.
Kim Kardashian tendrá que declarar nuevamente por este robo. Será en mayo cuando tenga que presentarse ante el juez, que estará acompañado de un jurado compuesto por 12 personas. La agencia AFP ya adelantó meses atrás que esta cita se llevará a cabo en un Tribunal de París entre el 28 de abril y 23 de mayo de 2025, casi diez años más tarde del mayor robo cometido en Francia contra una persona en dos décadas de historia.
Los hechos ocurrieron el 3 de octubre de 2016, cuando Kim descansaba en un apartamento del exclusivo Hotel de Pourtales, donde también estaba su secretaria. La entonces esposa de Kanye West, con el que tiene cuatro hijos, fue asaltada en su habitación. La amordazaron y ataron sus manos mientras se llevaban dinero en efectivo y joyas valoradas en casi nueve millones de euros, piezas entre las que estaba el anillo que el rapero le había regalado por su compromiso, con un imponente diamante. Aquel episodio generó una gran incertidumbre e incluso el entonces presidente de Francia, François Hollande, ofreció su apoyo a la hija del recordado Robert Kardashian y Kris Jenner.
Fue una experiencia traumática para la más popular de las Kardashian, quien abordó este tema en su reality así como en el programa de Ellen DeGeneres. Contó que inicialmente pensaba que los ruidos provenían de su hermana Kourtney y una amiga, pero no tardó en ver a los asaltantes y automáticamente sintió un nudo en el estómago. Fueron "siete u ocho minutos de tortura" en los que pensaba que iban a abusar de ella y le "iban a disparar por la espalda", pero "no había forma de escapar". Optó por rezar y pedir que su marido y sus hijos estuvieran bien.
Las autoridades que investigaron lo sucedido solo consiguieron recuperar un collar que los ladrones perdieron en su huida. Además, detuvieron a 17 personas de las que fueron juzgadas 12 en el año 2021. Se les conocía como la banda de los yayos porque cinco de ellos tenían entre 60 y 72 años. Uno de los asaltantes es Yunice Abbas, quien publicó un libro titulado Yo secuestré a Kim Kardashian. A lo largo de las páginas explicaba que lo que les interesaba era el diamante que le regaló Kanye West y que no imaginaban que iban a encontrar también tras joyas que diferentes casas le habían prestado a la empresaria para acudir a los desfiles y las fiestas.
Abbas, francés de origen argelino, relató que planearon este robo durante mucho tiempo y que se colaron en el hotel con chaquetas de policía falsas. Él se encargó de maniatar al conserje y fue precisamente esa cuerda lo que le delató, ya que quedaron en ella sus restos de ADN y por eso le localizaron. Se sumó a este asalto después de 21 años en la cárcel por otros problemas con la justicia porque su deseo era comprar un local y trabajar como mecánico.