Jessica Bueno ha dado un paso decisivo hacia su futuro, tomando una decisión que no ha pasado desapercibida por el profundo significado que conlleva. La modelo sevillana ha comenzado el proceso para eliminar el tatuaje que llevaba en su mano con el nombre de su exmarido, Jota Peleteiro, cerrando así un capítulo doloroso de su vida. Aunque muchos creían que aún lo conservaba debido al vínculo con su hijo Jota Jr., de 8 años, Jessica ha revelado que el tatuaje fue un símbolo de amor hacia su entonces marido. Sin embargo, tras su ruptura en 2022, ha llegado el momento de borrar esa marca del pasado y continuar adelante con su nueva vida.
El proceso de eliminación del tatuaje, que comenzó con una sesión láser en una clínica especializada, fue celebrado por la misma Jessica, quien compartió en sus redes sociales lo que significaba para ella este paso. "Hoy por fin me he atrevido a empezar el proceso de eliminar el tattoo de mi mano", escribió con emoción, dejando claro que no hay marcha atrás en su decisión de dejar el pasado atrás.
Este acto de valentía llega después de más de dos años de separación, tiempo en el que la ex pareja ha tenido varios enfrentamientos mediáticos y judiciales. La modelo había mantenido el tatuaje durante todo este tiempo, a pesar de las dificultades y los desacuerdos con Jota. La ruptura, que comenzó de forma amistosa pero terminó en una batalla legal por la custodia de sus hijos, se sumó a una serie de confrontaciones, entre ellas la que Jessica tuvo con el exfutbolista cuando este dejó de pasar la manutención de los niños. Sin embargo, lo que más sorprendió a todos fue cómo Jota Peleteiro decidió borrar de su propio cuerpo la imagen de Jessica, cubriendo con un tatuaje de un gorila el rostro de su exmujer que lucía en su pecho.
Ahora, dos años después, es Jessica quien ha dado el paso definitivo, dejando atrás las huellas de una relación que ya no forma parte de su vida. Mientras ella se enfrenta al proceso de eliminación del tatuaje, Jota continúa su camino junto a la modelo Ajla Etemovic, con quien se casó el pasado mes de julio. Jessica, por su parte, es madre de tres hijos: Kiko, de 13 años, fruto de su relación con Kiko Rivera, y los pequeños Jota Jr., de 8, y Hugo, de 4, ambos hijos de su relación con Jota Peleteiro.
El gesto de Jessica de borrar ese tatuaje ha sido interpretado como una clara "estocada final" a su relación con el exfutbolista, un acto que simboliza el cierre de un capítulo que, aunque nunca fue fácil, parece haber quedado definitivamente atrás.
Por su parte, el futbolista también decidió seguir adelante con su vida, sellando su ruptura con Jessica mediante una transformación en su piel que le permitió empezar de nuevo, sin recuerdos del pasado. Ahora, ambos han logrado avanzar con sus respectivas parejas, dejando atrás una historia que, a pesar de las dificultades, siempre estará marcada por los hijos que tienen en común.