Aunque el pasado verano cumplió diez años de casado con la profesora Marián Sousa, con quien rehizo su vida tras separarse de Carmen Martínez-Bordiú, José Campos lo ha celebrado ahora. Lo ha hecho con un viaje a Colombia junto a su mujer y su hija, Martina, de 10, a quien presenta en ¡HOLA! Además, José habla de su vida actual, a punto de cumplir 60 y tras su ictus de 2020.
—Haz balance a estos diez años.
—Estoy muy feliz, porque encontré a la mujer de mi vida. No voy a renegar del pasado. Me enamoré de Carmen, del personaje, pero de Marian me he enamorado de la persona. Nunca he estado con una mujer como ella. Lo tiene todo.
—Hace años, ni te querías casar…
—Ni hijos. Pero el karma… Ya sabes. Cuando me casé con Carmen, asumí que no tendría hijos. Luego, pasé una época mala y apareció Marian… No sé si es el destino. Ella y Martina son lo mejor que me ha pasado.
—¿Qué destacas de Marian?
—Todo. Como madre, amiga… Estamos en lo bueno y lo malo. Cuando me dio el ictus tan fuerte, Marian me ayudó mucho… Me salvó la vida. Aparte, sé que estamos enamorados porque me lo dice y yo también a ella.
—¿Qué destacarías de tu hija?
—Martina es un fenómeno. Se extraña cuando la gente me pide fotos, pero le digo que salí en Torrente 4. No sabe nada de Carmen, aunque se mete en internet y pregunta cosas. Cuando lo descubra, se lo contaré, que no pasa nada. Ni tengo remordimiento, ni reniego, pero Marian me cambió la vida. Literalmente, me la salvó porque yo estaba perdido. Si estoy hablando contigo, es gracias a ella.
—¿Cómo estás después del ictus?
—Estupendamente. Físicamente, me he recuperado al cien por cien, pero tengo secuelas, como de memoria. Cuando volví a casa, ni sabía dónde vivía, ni cómo se llamaba mi hija… Eso es muy duro. Martina me preguntaba por qué lloraba… Ya sabía que tenía una hija, pero no cómo se llamaba. Gracias a Dios, me recuperé.
—Tuviste que ir a un logopeda.
—Sí. Se me olvidaron muchas palabras, muchos nombres… Dejé de trabajar y lo alquilé todo, porque no podía llevarlo —su restaurante—. También quería disfrutar de Marian y de Martina. Hemos hecho muchos viajes.
He adelgazado 22 kilos
—¿A qué te dedicas ahora?
—Estoy moviendo unos cuadros de mi padre, Antonio Campos, que es un pintor muy conocido aquí en Cantabria. Estoy trabajando como comercial de su obra. Aparte, hago mucho deporte, he adelgazado 22 kilos.
—¿Te ha costado perder peso?
—He estado con un nutricionista muy bueno, Fernando Pazos, y me he estado pinchando Ozempic. Así, te quitas kilos y ni te enteras, sin esa ansiedad por comer y beber. Estoy feliz.
—Vas a cumplir 60. ¿Da vértigo?
—Sí, el 9 de junio. Pero no da vértigo. Lo bueno es cumplir. Me siento mucho más joven y eso que he vivido mucho. Ahora, lo que quiero tener es tiempo, no dinero. Quiero disfrutar con Marian y Martina.
—¿Te reconocen por la calle?
—Gracias a Dios, cada vez menos.
—¿Nadie te pregunta por Carmen?
—No. Ni en Santander, ni fuera.
—¿Sabes algo de ella?
—Nada de nada. Desde que me separé, no la he vuelto a ver. Ni hemos coincidido por amigos. La mayoría que teníamos en común se quedaron con ella… La vida es así. Lo entiendo porque se me conocía por con quien estaba casado.
—Eso debe pesar, porque también eras olímpico.
—Pero ya sabes, sin ser futbolista ni torero… Ahí me seguían ocho o diez paparazzi por con quién estaba casado. Lo asumí porque era así y, cuando se acabó, se acabó.