Las imágenes no vistas de la boda de Javier García-Obregón y Eugenia Gil
‘Ha sido preciosa, todos se emocionaron en la iglesia, la música fue espectacular y después hubo un fiestón. Lo pasamos genial’, dicen los recién casados
Ha pasado algo más de una semana del ‘sí, quiero’ Javier García-Obregón y Eugenia Gil Muñoz. La pareja pasó por el altar tras casi nueve meses de preparativos y un año de haberse comprometido, el pasado 1 de mayo, y no puede estar más feliz. En el número que se encuentra actualmente en los quioscos, vemos al hijo de Paloma Lago y Javier García-Obregón y su mujer, posando, ilusionados, en este día tan especial.
Para ti que te gusta
Este contenido es exclusivo para la comunidad de lectores de ¡HOLA!
Para disfrutar de 8 contenidos gratis cada mes debes navegar registrado.
Eugenia se preparó en la ‘suite’ del hotel arropada por su madre y madrina, Julia, que es médico, y llegó de Galicia hace ya algunas semanas, y sus cuatro mejores amigas: María Barreras, Cristina Corominas, Ángela Felguera y Cristina Menéndez
Eugenia fue una novia velada y siguió la tradición familiar de llevar algo regalado —el solitario que le entregó Javier al pedirle matrimonio, al que sumó la media alianza regalo de su madre el mismo año que se conocieron—, algo prestado —los espectaculares pendientes de brillante de Rabat— y algo azul —un pequeño zafiro en la parte interior de la alianza, que da también el toque personal y único a la joya—.
Javier eligió un chaqué clásico y elegante confeccionado a medida en una prestigiosa sastrería del centro de Madrid. Y lucío un detalle muy especial para él: el reloj que Eugenia le regaló en su petición de mano, el pasado febrero, el modelo ‘Santos’ de Cartier. Además, llevó unos gemelos, regalo de su padre, con un gran valor sentimental.
El vestido que escogió Eugenia era de inspiración estilo Hollywood - aquel de Givenchy que Audrey Hepburn convirtió en un icono en Desayuno con diamantes-. El diseño nupcial estaba realizado en gazar de seda natural con falda recta, escote halter y sin mangas, pero con guantes, que fueron un giño a su suegra, Paloma, quien también los llevó el día de su boda, en 1990
La Iglesia de San Fermín de los Navarros, en pleno corazón del distrito de Chamberí, fue el lugar escogido para darse el ‘sí, quiero’ y poner el broche de oro a su historia de amor
Javier y Eugenia, muy emocionados al encontrarse en el altar. Como ellos mismos contaron a ¡HOLA!, lo primero que dijo Javier al ver a la novia fue: “Eu, tranquila. Todo lo bueno se hace esperar”.
Tras casarse, los novios fueron a la finca ‘El soto de Mónico’, a las afueras de Madrid, un impresionante enclave en plena naturaleza entre jardines de estilo mediterráneo, donde celebraron su unión
En la imagen, la familia García-Obregón. De izquierda a derecha: Juancho García-Obregón; su mujer, Elisa Rodríguez, y al lado de esta, su hijo Álex García-Obregón; su hermana Celia; Juan y Laura, hermanos y testigos del novio; Javier y Eugenia; Javier García-Obregón; su mujer, María Thevenet; el hijo menor de los dos del matrimonio, Nicolás, que también fue testigo de su hermano, y Juancho y Marta, ambos hijos de Juancho García-Obregón, con sus respectivas parejas, Cristina Gutiérrez y Iago Álvarez
“Estos meses se nos han pasado rapidísimo. No nos podemos creer que hace un año estábamos en Maldivas y ahora con una casa nueva, un perro, casados… es muy fuerte”, nos cuentan
Al preguntarles si su boda había sido como habían imaginado, Eugenia nos respondía, sincera, que “sí, excepto el tema del vestido porque por eso me retrasé tanto, estuve muy nerviosa y la ceremonia religiosa, que para nosotros era muy importante, se tuvo que acortar”. “El resto ha salido incluso mejor de lo que nos esperábamos. Había muchas sorpresas y también algunas las habían organizado los propios proveedores sin que nos diéramos cuenta, nos habían avisado de que habría, pero no lo que sería. Por ejemplo, cómo hizo nuestro baile Black Lotus, que fue de flipar, y la discoteca que montaron también fue una sorpresa. Impresionante”, contaba, por su parte, Javier
La impresionante imagen de los recién casados abriendo el baile en un cono de luz led azul del que caían pompas de humo, realizado por Black Lotus, que se encargó de la espectacular iluminación de la boda y la discoteca. La pareja recibió clases de baile en secreto durante varias semanas