Compartir pasión por el trabajo entre hermanas está fuera de lo común, pero es algo de lo que pueden presumir Lucía y Micaela González, las hijas que Mar García-Vaquero , mujer del ex-Presidente del Gobierno Felipe González , tuvo en su primer matrimonio. Ambas apostaron por unir fuerzas hace casi dos años para seguir un mismo camino y crear su propia firma de moda , Roseta Kusi. Una oportunidad para aprovechar las ventajas de tener a una hermana como socia. Y es que, pese a que se consideran muy diferentes, la facilidad para comprenderse con tan solo una mirada les hace su día a día mucho más fácil. Admiten saber que son muy afortunadas por haber emprendido su negocio y hablamos con ellas para saber más de sus proyectos y de los pros y contras de trabajar en familia.
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—¿Cuándo surgió la idea de crear esta firma?
—LUCÍA: Cuando nos dimos cuenta de que no había ropa de marca para los viajes. Un estilo con el que las mujeres pudiéramos viajar más cómodas y, al mismo tiempo, ir a una reunión, a una cena o a una fiesta directamente desde el avión o el tren sin necesidad de cambiarse.
—MICAELA: Así es. Nuestro público objetivo es la mujer moderna que viaja y que quiere estar cómoda y guapa, pero queremos llegar a todo el mundo sin importar el rango de edades.
“Podemos discutir por cualquier cosa, pero, en el fondo, nos queremos mucho”
—¿En qué os inspiráis?
—L: En muchas cosas, porque la inspiración está en todas partes, pero lo que buscamos fundamentalmente es conseguir hacer prendas muy cómodas que le queden bien a cualquier mujer. Que nuestras clientas puedan adaptarlas a su estilo e identidad. Tenemos, por ejemplo, una chaqueta, un chaleco y un bandeau que se pueden poner de diferentes maneras.
—¿Qué hace a vuestras creaciones especiales?
—L: Son prendas con tejidos muy cómodos, suaves y agradables que hacen que tengas la sensación de estar en chándal o en pijama y, a la vez, que te encuentres femenina y guapa para ir a tomar una copa o, incluso, acudir a una boda o un bautizo. Además, llevan una pasamanería que nos hacen en Tánger, a donde solemos ir cuando tenemos unos días para relajarnos y desconectar. Ambas somos unas enamoradas del país y por eso decidimos darle un toque marroquí a la colección.
—M: Además, puedes llevar un montón de outfits en un equipaje muy reducido, el lavado es supersencillo y casi no hace falta plancharlos. Se cuelgan en una percha y, al día siguiente, están perfectos.
—¿Por qué habéis elegido el nombre de Roseta Kusi?
—L: Por una anécdota muy graciosa. Roseta es el nombre que yo quería ponerle a mi hermana, porque así se llamaba mi mejor amiga de la guardería. Sin embargo, mis padres me engañaron y al final la llamaron Micaela. Mira por donde, mientras andábamos buscando un nombre, mi madre nos dijo: “¿Por qué no le llamáis Roseta?”. Nos pareció una gran idea. Es algo como muy nuestro y se asocia a la alegría de lo nuevo por venir.
—M: Y ‘kusi’ significa ‘cose’ en árabe marroquí.
—¿Habíais trabajado juntas anteriormente?
—No.
—¿Y qué tal?
—M: Pues bien, pero somos muy diferentes y eso es un arma de doble filo. En algunas ocasiones, nos viene fenomenal y, en otras, es un desastre. Resulta complicado tomar una decisión cuando las formas de ver las cosas son tan distintas, pero lo bueno es que entre las dos abarcamos una visión más amplia de la mujer.
—L: Y lo mejor de todo es que, cuando nos ponemos de acuerdo, sabemos que estamos acertando (risas).
—¿Cuáles son vuestros principales motivos de discusión?
—L: La verdad es que podemos discutir por cualquier cosa, pero en el fondo nos queremos mucho.
—M: Es que nuestros padres no nos han podido hacer más diferentes. Vamos, que nos parecemos como un huevo a una castaña. Lucía es rubia y tiene los ojos azules y la piel blanquita. Yo soy morena, tengo los ojos marrones y soy morenita de piel.
—¿Qué aporta cada una de vosotras a la empresa?
—M: Realmente, es Lucía quien lleva la empresa.
—L: Sí, la que se encarga de casi todo soy yo. Micaela trabaja en un hotel y, por desgracia, ahora está en ERTE. Por eso la tengo ahora reclutada conmigo a full time.
—¿Vuestra madre también participa en el proyecto?
—L: Sí, formó parte del proyecto desde el principio. Le encanta que estemos trabajando juntas.
—M: La verdad es que Roseta Kusi ha sido un proyecto de muchas mujeres de la familia.
—¿Felipe González también os apoya? ¿O se mantiene al margen?
—L: Él está orgulloso de que seamos emprendedoras y nos apoya, pero obviamente no es su área.
—¿No teméis que vuestro trabajo se mire más con lupa por ser hijas de quien sois?
—L: Ser hijas de quien somos es un arma de doble filo, desde luego, por eso no nos gusta mucho hablar de ello.
—M: Lo que cuenta, de todos modos, son las ganas, la ilusión y el trabajo diario, y eso, en el día a día, lo estamos demostrando.
—¿Cuál es vuestro nuevo proyecto?
—M: Acabamos de abrir nuestro show room en la calle Nieremberg, de Madrid, un espacio que nos sirve de oficina, tienda y zona para recibir a nuestras clientas y amigas.