Raquel del Rosario ha hecho un alto en sus vacaciones para compartir con todos sus seguidores el "percance" que tuvo tras convertirse en madre por segunda vez y que hizo que se replanteara su modo de vida. "Hace algo más de un año, cuando llegó Mael, el síndrome nido que había padecido durante los últimos meses de embarazo se incrementó de manera preocupante", escribe en su blog de Elle.
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"Era incapaz de ver una sola cosa fuera de lugar o sucia, e incluso llegué a desarrollar una especie de super poder con el que detectaba las motas de polvo que flotaban en el aire abalanzándome sobre ellas antes de que tocasen el suelo", prosigue.
"Un día decidí que las escaleras de la terraza necesitaban una mano de pintura. Fui a comprar la pintura y las brochas y antes de ponerme manos a la obra las limpie bien con agua. En un momento en el que bajaba las escaleras mojadas, resbalé y me dí un fuerte golpe en la espalda y la cabeza, me quedé tendida en el suelo sin poder casi respirar ni moverme", recuerda.
"Afortunadamente no fue nada grave, pero estuve más de una semana sin apenas poder moverme, sin poder levantar a los niños en brazos ni valerme por mi misma al 100%. Podría haber culpado a mi mala suerte de aquel percance, pero en seguida supe que se trataba de un toque de atención. Dicen que la vida nos habla a susurros y que si no la escuchamos nos acaba dando un grito", explica.
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En aquel momento, a la cantante le dejó de importar el desorden y comenzó a disfrutar de sus hijos. "Durante aquellos días en el sofá tuve a Mael durmiendo sobre mí horas y horas, y me di cuenta de que la casa, las escaleras y todo lo demás podían esperar", añade.
La cantante ha compartido esta reflexión mientras disfruta de unas tranquilas vacaciones en Galicia, la tierra natal de su marido, Pedro Castro. Antes de regresar a Los Ángeles, es probable que el matrimonio se traslade a Teror, el pueblo canario de Raquel. Allí podrían celebrar, como otros años, el tercer cumpleaños de Leo, el hijo mayor de la pareja.