No estaba nominada pero era la más esperada. Penélope Cruz ha regresado a la alfombra 'rosa' de los Goya y lo ha hecho como ella sólo sabe hacerlo, radiante. Nuestra actriz más internacional llevaba cuatro ediciones sin asistir a la gala, los mismos años en los que su vida dio un giro por completo. La última vez que la vimos fue en febrero de 2010, cuando hizo oficial su historia de amor con Javier Bardem cuando deslumbró con un vestido blanco palabra de honor de Versace. Después nacieron sus hijos –Leo en enero de 2011 y Luna en julio de 2013- y Penélope desapareció de la gran fiesta del cine.
Hoy el cine español lo celebra y para la ocasión la ganadora de tres goyas, por La niña de tus ojos,Volver y Vicky Cristina Barcelona ha lucido imponente vestido azul noche y plata de Oscar de la Renta, adornado con joyas de oro blanco y diamantes de Chopard. Ha sido significativa la ausencia de su marido, Javier Bardem, en la noche en que su esposa volverá al escenario para entregar "un gran premio", el de mejor película. La actriz acaba de terminar de filmar en España la película Ma ma de Julio Medem, que produce y protagoniza junto a Luis Tosar y Asier Etxeandía, y pronto será la protagonista de Zoolander 2, con Ben Stiller, de nuevo en Hollywood. Por su parte, Javier actuará en Piratas del Caribe 5, cuya producción ha comenzado ya en Australia.
Será una noche muy especial. Penélope Cruz rememorará la noche en la que junto a Antonio Banderas, Goya de Honor en esta edición, subió al escenario para pronunciar el nombre de Pedroooo en la 73ª edición de los Oscar. Fue entonces cuando Almodóvar se llevó su primer Oscar por Todo sobre mi madre y fue precisamente Penélope y Antonio quien tuvieron el privilegio de entregárselo. Es más, para esta reunión tan especial, Penélope Cruz se sentó en el patio de butacas con sus grandes amigos, Antonio y Pedro.
Ahora la historia ha sido a la inversa. Banderas recibió un premio de cine, el Goya de Honor, de manos de Almodóvar, el director que le dio su primera oportunidad en El laberinto de pasiones en 1982. A sus órdenes actuó también en Matador, La ley del deseo, Mujeres al borde de un ataque de nervios, Átame o La piel que habito, entre otras. Si algo llamó especialmente la atención esta vez es que apareciera solo en la alfombra roja, pero en una noche así contó con el apoyo de su hermano Javier Banderas, sentado a su lado en el patio de butacas. Banderas ha sido candidato al Goya hasta en cuatro ocasiones (Matador, Átame, Two much y La piel que habito), un terreno que aún no ha conquistado y que justifica por haber permanecido apartado de la industria nacional durante más de 20 años. Esta noche el Goya honorífico ha sido un objetivo cumplido.
Antonio Banderas, emocionadísimo: 'Te dedico este premio a tí, hija mía'
Con todo el patio de butacas en pie, Banderas levantó el cabezón a toda una vida en el cine, 33 años y se lo dedicó a la persona que más quiere en el mundo y de la que más se ha perdido por tantos años dedicado al cine, su hija Stella del Carmen. "Ella sufrió mis ausencias prolongadas. Te dedico este premio a tí, hija mía, Stella del Carmen", dijo un emocionadísimo Banderas que concluyó diciendo: "Empieza la segunda parte del partido de mi vida". En el photocall de los premiados, el actor, director y productor malagueño hizo un repaso de su vida: "He sido un eterno nominado toda mi vida y nunca me había tocado subir a recoger un premio..." No se olvidó de su amigo : No entiendo mi carrera sin las 7 películas que hice con Pedro Almodóvar. Ha sido una persona muy importante en mi vida. Viniendo en el coche he recorrido calles de Madrid, me acordaba de esos años". Y quiso añadir: "Este trabajo no se desarrolla en las alfombras rojas, se pasa en hoteles, aviones, rodajes... y me he perdido muchas cosas de la vida de mi hija que ya no se pueden recuperar. Pero ahora empieza una nueva etapa en mi vida y ella ya tiene 18 años".