Blanca se casó el 1 de junio de 1996 con Emanuele Bonomi,un empresario italiano perteneciente a una de las familias de mayor fortuna y prestigio del país transalpino.El enlace se celebró en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción,de Brunete (Madrid),y al mismo asistió,como no podía ser de otra manera,su prima Eugenia, que fue incluso testigo de la boda.Aquel enlace se convirtió en un acontecimiento social de primer orden.Entre los invitados a la boda,que se celebró en la finca «Dehesa Millas »,propiedad de la familia de la novia,se encontraban representantes de la sociedad y la nobleza.Y en el capítulo de las anécdotas, no se pasa por alto la asistencia al enlace de Antonio Ordóñez,abuelo de Francisco Rivera.
De Milán a Madrid
El matrimonio,al poco de casarse,se trasladó a Milán,donde pasaron sus años más felices.De la unión nació una niña,Blanca,que actualmente tiene siete años.En Italia,su marido se encontraba al frente de algunos negocios familiares.Los Bonomi han estado siempre,no obstante,muy unidos a España.De hecho,están vinculados a la papelera Sarrió y fueron impulsores del complejo de Sotogrande (Cádiz).Precisamente en esta provincia poseen actualmente una gran finca,a la que suelen acudir frecuentemente.Sociedades de inversiones y empresas editoriales,así como bodegas,son algunos de los otros negocios que componen el imperio de la familia.De hecho,fue Emanuele el impulsor —y el que logró relanzar — las bodegas de la familia en Cerdeña.Hace casi dos años,el matrimonio decidió regresar a España,donde fijaron su residencia.
Amigas, además de primas
Hay que destacar que Blanca y la duquesa de Montoro fueron,además de primas,muy buenas amigas.Se apoyaron la una a la otra en los momentos duros,como la muerte del padre de Blanca y tío de Eugenia,en 1993,o en las crisis que pasó la duquesa de Montoro con Francisco Rivera.Eran otros tiempos.
El último encuentro entre las primas se produjo este verano.Entonces,Blanca se encargó de llevar a la hija de Eugenia y Francisco de Sotogrande a Ibiza, donde la duquesa de Montoro pasaba unos días de descanso.Era la época en que comenzaba su relación con Gonzalo Miró.La relación entre las primas se enfrió a partir de ese verano y ya no ha vuelto —ni parece que volverá — a ser lo que fue.